lunes, 11 de marzo de 2013

Manuscrito IV

Ya es al pedo poner notas diciendo que no escribí la fecha.

Caminando bajo el cielo titubeante de Sicilia, Facundo (o quizás Valeria), señaló un afiche publicitario.
- ¿Qué significa Carpe Diem?
Temiendo estar explicando un error, dije que, según había entendido, significaba algo así como "Vivir el Hoy".
Nuestro guía turístico de turno, intervino con una de sus frases flotantes: viví el día como si fuese el último. Opiné que si viviera todos los días como si fuesen el último, jamás adquiriría responsabilidades. Nuestro guía discrepó, y yo no dije más nada. Si dejaba que la conversación se volviera más filosófica, él empezaría con uno de sus interminables discursos y yo solo quería chapotear en paz por las calles de Messina.
Sin embargo, le seguí dando vueltas al asunto en mi cabeza. No estaba de acuerdo con vivir como si fuese el último día por lo ya opinado, pero sí me gustaban las frases "Disfruta las pequeñas cosas" y "Aprovecha las oportunidades". Siguiendo ésta última, ahora me encuentro en Italia; y gracias a la primera soy feliz con una taza de chocolatada. Pero volviendo al asunto de esta entrada (porque está en mis planes publicarlo en el blog), "Aprovecha las oportunidades" me dio buenos frutos este verano (o invierno). Porque entre tanta niebla mental y tanta desilusión adolescente, supo darle bastante emoción a mi estadía en Mammola. Y de paso demostró la importancia de saber idiomas, y me enseñó esto de conocer a alguien sin albergar expectativas a futuro, y lo lindo que suena el acento italiano cuando algún joven te dice:
Bella, ci vediamo... domani, dopo domani... Ci vediamo. 

sábado, 9 de marzo de 2013

Manuscrito III

Nota: Sin fecha, pero seguro fue un par de días después de llegar a Mammola.

Tengo las manos entumecidas por el frío, pero igualmente me esforzaré en escribir.
Cartas Marcadas es un libro, como bien advierte su contratapa, sumamente confuso. Te hace pensar, y a la vez dudar de lo que estás pensando, nunca tenes la certeza de que lo comprendido es lo correcto, o de que no entendiste absolutamente nada, o de que captaste alguna parte, o de que su mensaje es tan subjetivo que da lo mismo lo que comprendas.
No puedo evitar identificarme con los muchos amoríos casuales de Jorge Allen. Todas esas mujeres, por supuesto, están perdidamente enamoradas del poeta y filósofo. Salvando las distancias (que, siendo realistas, son muchas), vos sos mi Jorge Allen. Ese que yace con tantas, y sin embargo no se encuentra esencialmente satisfecho. El que aprovecha la facilidad pero va tras el ideal de mujer superior, que es tan grandiosa como inalcanzable, incluso ficticia, inexistente. Y regreso, una vez más, al mismo punto (o curva) de mi círculo de cavilaciones, cuyo centro sos vos.
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Todos saben que este no es mi lugar, que soy un bicho raro, que de italiano solo tiene el apellido. Solo con verme se sabe que mis rasgos provienen de otras raíces, y en este caso las apariencias no engañan. 
Hablan a mis espaldas pero mis oídos están siempre atentos. Las conversaciones cuando no estoy presente, recalcan mis diferencias:
- ...Que Magalí no se entere.
- ...Que no se sienta mal.
- ...Parece de otro planeta.
- ...No le digamos.
- ...Va a quedar mal.
- ...Pobre Magalí.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Manuscrito II

Nota: tampoco le puse fecha. Soy estúpida. Pero sospecho que fue durante el viaje a Venecia. 

Momento melancólico del mes. O taciturno. O simplemente demasiado sensible. Hace un rato me percaté de que todo se reduce a una razón biológica, aunque eso no lo hace menos intenso.
Lloro por vos, lloro por una canción, por un recuerdo de mis 15 Años, por todo.
Menos mal que traje esta libretita, si bien hubiese preferido un cuaderno más grande. Pero escribir a mano en un tren le da algo especial al asunto. Extrañaba escribir, extrañaba mi escape.
Tras unos pocos párrafos me siento mucho mejor. O tal vez se deba a las gotitas mágicas, o al reggae optimista que retumba en mis oídos.
Sinceramente, me gusta esto de estar sola. Lo más sola que se pueda, al menos no tengo que hablar con nadie, ni escuchar peleas estúpidas de hermanos Me gusta más la voz de Lily Allen.
A esto es a lo que estoy acostumbrada, y desde hace diez días que no disfruto de mi tranquila soledad, aunque la soledad me lleva a pensar, y de una manera u otra mis cavilaciones terminan en vos y mis ganas de verte. Estoy hasta las manos.

martes, 5 de marzo de 2013

Manuscrito I

Nota: Realmente me arrepiento de no haber tomado nota de la fecha. Solo puedo decir que fue escrito aún en Roma, una noche antes de dormir. 

No puede ser que ni siquiera a tantos kilómetros de distancia mi mente esté despejada de vos. Varias veces me sumo en la tristeza y veo cómo esto contrasta con mi realidad actual.
Todo en absoluto me recuerda a vos. ¿Dónde habrás estado? ¿Cuál habrá sido el sitio exacto donde te sentaste? De seguro miraste lo mismo que yo, e incluso algunas cosas más. Es como si siempre llevara conmigo un trocito de vos.
Empecé un libro ayer y de seguro lo termine hoy, porque aunque el protagonista sea demasiado inexperto para su edad, en otros aspectos me recuerda mucho a vos, y eso solo me hace extrañarte más. 
Pero sé que ahora, incluso aunque llore tanto como para que cambies de opinión, rechazaría la oportunidad. Porque no quiero que hagas las cosas por lástima. Dejarías de ser sincero, y yo pasaría a ser tu prisión. Y no quiero ser una razón más que te prive de tu libertad. Ya tenés suficiente con vos mismo. Y te extraño, y te quiero, te quiero de verdad, te quiero como sea, y espero conocer a alguien a quien querer aún más que a vos. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Fuera de Programa

Okey, esta entrada es fuera de programa, y está destinada a cagarse en las próximas publicaciones que fueron cuidadosamente escritas y planeadas durante mi período italiano.
Pero, como ya se vuelve costumbre en mi vida, las cosas no salen como las planeo desde un principio. Para empezar, antes de irme pensaba escribir mi experiencia del viaje y describir algunas anécdotas. Hoy por hoy, no tengo la más mínima intención de hacer tal cosa. Si te interesa saber detalles me tendrás que contactar (?). Sólo voy a decir que fue satisfactorio, más de lo que esperaba, y aprendí muchísimas cosas no solo respecto a otra cultura sino sobre mi propia familia.
Luego, realmente lamento decirlo con tanta indiferencia, créanme que esto se debe a que ya me deshidraté varias veces en su memoria y me quedé afónica por la misma causa, pero durante mi ausencia falleció Wally, mi gato. Tampoco voy a dar muchos detalles al respecto, pero fue encontrado en el patio de mi casa en la posición en la que habitualmente duerme, mojado a causa de la lluvia, presuntamente envenenado ya que no presentaba ningún tipo de lesión ni anormalidad, a excepción de un vómito que fue encontrado a unos pocos metros. Dije que no iba a dar detalles: mentí.
Sin embargo la profunda tristeza de la pérdida me persigue todavía, y se mezcla con otros asuntos que antes de pisar Buenos Aires podía considerar milagrosamente superados, pero resultó que las heridas se reabrieron con solo recorrer escenarios tan conocidos. Imagino que ya te das una idea de a qué me refiero. Me duele tanto no verte, pero cuando te veo aunque sea a través de una pantalla me duele aún más. Y sé que me dolería peor encontrarte por casualidad. Y sería una auténtica tortura volver a encontrarme con tu mirada, tenerte en carne y hueso delante de mí, tangible y real. A pesar de lo cual, una parte de mí anhela fervientemente el encuentro. 
LOCO PUEDE SER QUE NI SIQUIERA PUEDO PLANEAR ESCRIBIR ALGO! 
En los próximos párrafos, me dedicaría a lamentarme por escrito de tu falta de interés, de tu deliberada ausencia, blablabla. Es como si te hubiera llamado. De alguna manera lo hice. Sea de la manera que fuere, en los últimos minutos deseé tanto esta situación que se cumplió lo más rápido posible. 
Después de tanto tiempo te dignaste a hablarme. Y me duele. Pero sé que te voy a responder. 

PD: Lo que planeaba escribir, excepto el relato de Italia, lo voy a publicar igual. Aunque esta entrada se haya cagado en todas las demás. 

martes, 22 de enero de 2013

Me retracto

Había escrito toda una cosa desarrollada sobre que no sabía en qué pensaba cuando escribí la entrada anterior y todo eso, porque es obvio que no me voy a aburrir, y que empiezo a sentir la emoción por el viaje, y todo eso.
Pero se me borró.
Por eso ahora publico esto. Como para que quede claro que me retracto absolutamente de todo lo dicho en mi entrada anterior. 
Me retracto.

viernes, 18 de enero de 2013

Incorrecto

Enero se está caracterizando por sentir y pensar cosas que en realidad no debería sentir y pensar. Siento y pienso cosas que no van de acuerdo a lo que me está pasando, cosas que no tienen sentido, que parecen ajenas a mi situación. Quiero decir, el jueves próximo me encontraré sentada en un avión, con destino Italia. Se supone que debería estar emocionada, contando los días, ansiosa por estar allá. Pero la verdad, me siento indiferente. Como si el vuelo fuera hacia Las Toninas, sabiendo que voy a pasar el próximo mes lejos de mis amigos, rodeada de familia. 
No sé si será la edad, o qué, pero yo no estoy de acuerdo con lo de "La familia es lo primero". No me malinterpreten, quiero a mi familia. Me caen bien. Tengo la suerte de que en mi entorno familiar no hay disputas y todos se hablan con todos y se juntan a comer asado y gritan y charlan animadamente. Pero es cierto que, si un sábado Cami organiza una tarde de pileta, y justo mi familia decide juntarse a comer, y si pudiera decidir sin quedar mal con nadie, me pondría la malla y caminaría las ocho cuadras para ir a lo de Cami. 
Cuando me invitaron a Italia, mi única preocupación fue "No voy a ver a mis amigos durante un mes". De todas maneras, accedí porque soy consciente de que es una propuesta única e irrepetible. Sin embargo, también tengo en cuenta de que las cosas no se harán como yo quisiera. Sea por un tema económico, o sea por algún capricho, o por pereza, me temo que no aprovecharía el viaje tanto como quisiera. Y le tengo miedo al aburrimiento. Y suplico que le tengan un poco de consideración a mi paciencia, ya que no dispongo de mucha. 
Sí, Mammola es hermosa, me la voy a pasar sacando fotos. ¿Por cuánto tiempo? ¿Una semana? Una vez que empezas a conocer, la cosa pierde el encanto.  
Lo cierto es que no me siento para nada conectada con Italia. Lo cual, no debería ser así. Ahi tengo mis raíces, mis nonnos nacieron allá y tengo sangre italiana. Pero.. por alguna razón, eso no me produce nada. Es algo que no puedo explicar, ni controlar. Podría haber elegido aprender Italiano, pero escogí Francés. Estoy completamente ajena. Mi fin es meramente turístico. Y le tengo miedo al aburrimiento. Tengo miedo a quedarnos estancados en un lugar y tener una vida temporal completamente estática, repetitiva, rutinaria. 
"Te vas a levantar temprano, vas a ir con la nonna al mercadito, a comprar las verduras, vas a volver y a eso de las 10.30 la nonna se pone a cocinar el almuerzo. Van a almorzar, pasta, verduras, lo que se haga en el día (porque allá es todo fresco, se compra en el mismo día y se hace en el mismo día) y tal vez a la tarde vayan a algún lado. Y al otro día lo mismo".
Sinceramente, el mercadito no me interesa en lo más mínimo. Comer comidas típicas o que se acostumbren allá, sí. Pero toda la preparación culinaria no me genera ningún tipo de curiosidad. Bueno, acompañarla al mercadito una vez, dos veces, bien. Pero todos los días así.. Tengo miedo. 
Repito, mi familia me cae bien. Solo que me siento muy ajena a ellos. Nunca tuve demasiada relación con mis abuelos, como sí la tuvieron mis primos. Poquísimas veces me quede a dormir en su casa, y no muchas más fueron las veces en las que mantuve una conversación. No sé por qué, me resulta complicado comunicarme con ellos. En italiano solo sé decir Formaggio y Buongiorno, y cuando hacen mezcla de idiomas ya no les entiendo, y asiento con la cabeza sin tener la menor idea de lo que me dijeron. Es que, en realidad, tampoco tengo interés en aprender a hablar italiano. Sería muy útil, sin duda, pero no me parece un idioma atractivo. En los últimos encuentros me dio la impresión de que no soy la única que se percata de la falta de comunicación, y eso hace que mi nonno se frustre conmigo. Pero, aunque suene duro y cruel, no me interesa hablar italiano!
Pero bueno, algo básico voy a tener que aprender, como para que no me puteen sin que yo me entere o algo así. En fin. Doy por terminada la entrada, fin.