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viernes, 11 de octubre de 2013

Desconexión

Sé que todavía faltan dos meses para que este año termine, pero voy a hacer de cuenta por un momento que mi deseo se vuelve realidad, y de alguna manera viajé en el tiempo hasta el 30 de diciembre, fecha en la cual puedo dar mi opinión respecto a lo que el 2013 representó para mí. Quizás te preguntes cuál es mi apuro… bueno, dado que ya pasó más de la mitad del año, casi puedo saber qué características predominaron a lo largo de estos meses. Y debo admitir que estas características hacen que quiera dejar todo esto atrás de una vez por todas, y una manera de apurar el trámite sería con el lavado de cabeza que se produce durante las vacaciones, cuando hay tiempo para descansar sin culpa.
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Tengo una increíble facilidad para hacerme mierda sola, hablando claro y pronto. Quiero decir, los pocos avances que logré en estos - ¿Ya? – seis meses, los tiré a la basura en dos semanas. Así de fácil. Solo tuve que hacer presencia, y mi humilde mundito precariamente construido de superficialidades, se desmoronó ante el primer aliento de su voz. Mmm.. nah, exagero. En realidad todo se arruinó hoy, que tuve más tiempo para prestar atención. 
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Evidentemente no puedo conectarme con nada. Fue un año de distancia; los acontecimientos acaecidos en marzo, de alguna manera, me hicieron poner en off las emociones (mejor dicho, la expresión de las mismas) y por eso hace meses que no escribo nada decente en el blog. Cosa que me atormentó sobremanera. Donde antes había entre 5 y 7 entradas por mes, ahora había tan solo una, y muy tirada de los pelos. Es decir, “Mediocre” no es una entrada. No es un texto. Es tan solo una palabra idiota que buscaba rellenar el vacío de Barrita de Bonobon. En resumen: una porquería. Y debo decir que continuar con esta entrada también me está costando mucho. ¿Por qué? Porque no estoy conectada. Hace un par de semanas asistí a un taller de EFT (Técnica de Liberación Emocional), pero no pude experimentar ningún resultado, debido a mi falta de concentración. Siempre estoy cansada a pesar de no hacer demasiadas cosas durante el día, e involucionó mi capacidad de hablar en público. Desde marzo, mi principal compañía es la tristeza, la envidia, el apego excesivo. Me pierdo en mis cavilaciones con demasiada frecuencia y pronto olvido lo que estaba pensando. La gente me resulta poco interesante, y dejo pasar oportunidades. Y cuando, a pesar de mi evidente desinterés, alguien intenta inmiscuirse en mis afectos, me irrito y corto todo a menos diez. Y no sé qué más escribir, porque estoy desconectada. Y soy bastante idiota.

miércoles, 31 de julio de 2013

Magui tenía razón

Necesito escribir algo soberbio. Ahí va:
Y, al final, Magui tenía razón. Yo se los dije, se los dije. Y tenía razón.

Por dónde empezar. Podría decirse que necesito urgentemente hacer catarsis. Mi prolongada ausencia en el blog sólo me genera preocupación. No es que no haya intentado escribir antes: sí lo hice. Escribí párrafos que tras terminarlos me parecieron basura; los borré así, sin más: puse Cerrar y Cancelar cuando Word me ofreció guardar los cambios. Ya ni recuerdo qué palabras había empleado, ni qué tema me había provocado una inspiración fugaz. Porque, hay que decirlo, cada palabra conllevaba intentar ordenar los pensamientos en mi cabeza, que lejos de volar y deslizarse, estaban trabados, rígidos, temblaban de la tensión, y resultaban inteligibles. Ya desde entonces sentía mi pecho convertido en piedra. Ablandado momentáneamente por personas a las cuales no les doy el valor que se merecen. Y es que siento que mi esquema se rompió; que lo que yo creía estable, puede rajarse con el tiempo, sin que nadie se dé cuenta, hasta que notas que, simplemente, no estás a gusto en esa compañía, fuera de una comunión superficial. Hoy me duelen relaciones más importantes que las que podría mantener con un chico. Es un malestar muy diferente; no tiene sabor a vacío, sino a... no encuentro la metáfora adecuada. Para tener una idea, imaginá que en el pecho tengo una máquina constantemente en movimiento. Hay engranajes que se empujan entre sí, encajan perfectamente unos con otros y permiten un funcionamiento fluido. Hasta que una piedrita logra filtrarse y penetrar en el sistema, instalándose caprichosamente entre los engranajes, obligándolos a detenerse, a temblar por el esfuerzo de seguir girando. Es una sensación trabada, trastabillada, rígida, tensa y humeante. Eleva mucha temperatura pero no enciende fuego. Me llegó la palabra adecuada: no hay vacío, sino sobrepoblación. Hay algo que sobra, y frena todo.
Regresé a la etapa crítica. No es una crítica generalizada... Bueno, puede que lo sea, pero algunas me producen mayor intolerancia que otras. La falta de compromiso me saca de quicio. No puedo con ello. Puede que resulte irónico, pues soy proclive a querer abandonar algunas cosas cuando empiezan a requerir un mayor esfuerzo y… compromiso. Pero quizás lo que me genere más rechazo sea el hecho de comprometerse con algo o alguien, no cumplir con lo acordado, y encima no admitir que la falta la cometió uno. Acá sale otra vez mi lado soberbio: yo, al menos, lo hago. Quiero decir, últimamente trato de cumplir con mi palabra; si dije que sí, y luego me arrepiento, me obligo a cumplir; o en su defecto, lo primero que hago es llamar,  o comunicarme de alguna manera, para avisar y reconocer mi falta, y para pedir disculpas. Y si no estoy dispuesta a cumplir, aprendí a decir que no. Directamente a no comprometerme. Pero bueno, sé que no todos somos iguales y blablabla. Pero no quita que me moleste.

(Le Valse des Vieux Os: este tema acaba de descolocarme, me obligó a frenar mi exasperada descarga y deleitarme con las notas del acordeón. Hermoso, nunca lo había escuchado. Oh, y ahora empieza La Dispute. Amo a Yann Tiersen, especialmente el Soundtrack de Amélie)

Regresamos. Es bastante difícil volver a escribir sobre lo que me molesta con tan bella música de fondo, causándome escalofríos. Pero bueno, se suponía que hoy iba a liberar ¿no?  Digamos que lo otro que me exaspera, que me hace perder la paciencia, querer pegarle a la gente, lo otro que saca mi lado violento y despreciable, es la histeria. Entiéndase como histeria, según mi propio diccionario personal, a la ambición y acción inconsciente y prácticamente permanente, de captar la atención del sexo opuesto, o del objeto de deseo sexual. Este problema lleva, en casos extremos, a no buscar amigos sino posibles levantes, a dañar vilmente a quienes creen ser amigos; me genera un profundo rechazo quien prioriza el goce sexual o el crecimiento desmesurado del propio ego, ante un afecto tan puro como es el de la amistad. Si estabas sospechando que me refería a una persona en concreto: acertaste. Pero lo que más me enfurece es que este sujeto esencialmente histérico, incremente la histeria de personas allegadas a mí, ya de por sí histéricas. Y que todo se convierta en una bola gigante de idas y vueltas, de insinuaciones, de “errores”, de mesientoculpable, de nolehablomás y al segundo siguiente estar buscando su atención otra vez. Y me genera impotencia que no se den cuenta que vuelven una y otra vez a lo mismo, que se juegan asuntos de valor por una calentura, por un imbécil, que sí, no me arrepentí nunca de decirlo, y ahora lo vuelvo a decir: trata a la gente como lacras. Pero es muy sutil, o eso creía él.
Sin embargo, lo que más me pesa, lo que más bronca me da, es que yo no tengo nada que ver con esto. ¿Para qué mierda te involucrás, Magalí? Nadie te llamó. Tu obsesión con el drama busca constantemente algo por lo cual amargarte. APARTATE.

Podría decirse que el asunto está solucionado… Espero encarecidamente que esté solucionado de una buena vez, que la histeria se les meta para adentro o que directamente desaparezca, y vivir una vida tranquila(?). Pero una parte de mí sigue sin creerlo, sigue sin confiar… de manera que el tiempo dirá.

sábado, 4 de mayo de 2013

#BarritaDeBonobonResucita

Y luego de más de un mes de ausencia, henos aquí.
Debo decir que cometí un grave error al hacerme una cuenta de Twitter y animarme a escribir síntesis inconclusas de 140 caracteres o menos, en lugar de simplemente retwittear y aburrirme. Lentamente, Twitter está matando mi blog: ya no pienso narraciones sino frases sintéticas y acotadas. Qué triste. Varias veces a lo largo de este tiempo me senté y me dije "Basta, tengo que escribir en el blog". Y tipeé un par de párrafos que pronto abandoné por falta de ideas.
Se sabe que no me gusta publicar acá frasesitas sacadas de canciones, o un escueto "Cómo amo a mis amigas" y fotos. Si publico frases de canciones, irán con su respectivo análisis y/o relación con un texto desarrollado. Y si expreso mi amor por mis amigas, este será acompañado por un argumento. No se quiere a la gente porque sí. Tiene que haber cualidades, acciones, y un mínimo de aspectos comunes que te lleven a la unión afectiva, y que estas características sean suficientes para convertir las diferencias en tolerables, aceptadas, incluso deseables.
Si no estuviese esforzándome mucho, el contenido de esta entrada terminaría acá. Y, tras releerla, decidiría que "esta basura no es digna de ser publicada.
Lo que también considero una basura, es la pobre interpretación que llevaré a cabo mañana (mejor dicho, hoy) en teatro. No puede ser que una tarea tan sencilla me resulte tan complicada. "Contar un chiste o un cuento breve de borrachos, gallegos o chicos, interpretando a los personajes correspondientes durante no más de 2 minutos". 

Lista de razones por las cuales el ejercicio me resulta imposible.
- Carezco de talento humorístico.
- No sé contar chistes.
- Por lo general, los chistes no me causan gracia.
- Si no puedo reírme yo ¿Cómo voy a hacer reír a los demás?
- Los chistes de borrachos y sus interpretaciones, están quemadísimos.
- No sé hablar gallego.
- Andá vos a buscar un chiste de niños que no sea de Jaimito y no contenga un lenguaje vulgar.
- No me gusta el ejercicio.
- Me da muchísima fiaca.
- Soy demasiado crítica y nada me viene bien.


sábado, 9 de marzo de 2013

Manuscrito III

Nota: Sin fecha, pero seguro fue un par de días después de llegar a Mammola.

Tengo las manos entumecidas por el frío, pero igualmente me esforzaré en escribir.
Cartas Marcadas es un libro, como bien advierte su contratapa, sumamente confuso. Te hace pensar, y a la vez dudar de lo que estás pensando, nunca tenes la certeza de que lo comprendido es lo correcto, o de que no entendiste absolutamente nada, o de que captaste alguna parte, o de que su mensaje es tan subjetivo que da lo mismo lo que comprendas.
No puedo evitar identificarme con los muchos amoríos casuales de Jorge Allen. Todas esas mujeres, por supuesto, están perdidamente enamoradas del poeta y filósofo. Salvando las distancias (que, siendo realistas, son muchas), vos sos mi Jorge Allen. Ese que yace con tantas, y sin embargo no se encuentra esencialmente satisfecho. El que aprovecha la facilidad pero va tras el ideal de mujer superior, que es tan grandiosa como inalcanzable, incluso ficticia, inexistente. Y regreso, una vez más, al mismo punto (o curva) de mi círculo de cavilaciones, cuyo centro sos vos.
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Todos saben que este no es mi lugar, que soy un bicho raro, que de italiano solo tiene el apellido. Solo con verme se sabe que mis rasgos provienen de otras raíces, y en este caso las apariencias no engañan. 
Hablan a mis espaldas pero mis oídos están siempre atentos. Las conversaciones cuando no estoy presente, recalcan mis diferencias:
- ...Que Magalí no se entere.
- ...Que no se sienta mal.
- ...Parece de otro planeta.
- ...No le digamos.
- ...Va a quedar mal.
- ...Pobre Magalí.

jueves, 28 de febrero de 2013

Fuera de Programa

Okey, esta entrada es fuera de programa, y está destinada a cagarse en las próximas publicaciones que fueron cuidadosamente escritas y planeadas durante mi período italiano.
Pero, como ya se vuelve costumbre en mi vida, las cosas no salen como las planeo desde un principio. Para empezar, antes de irme pensaba escribir mi experiencia del viaje y describir algunas anécdotas. Hoy por hoy, no tengo la más mínima intención de hacer tal cosa. Si te interesa saber detalles me tendrás que contactar (?). Sólo voy a decir que fue satisfactorio, más de lo que esperaba, y aprendí muchísimas cosas no solo respecto a otra cultura sino sobre mi propia familia.
Luego, realmente lamento decirlo con tanta indiferencia, créanme que esto se debe a que ya me deshidraté varias veces en su memoria y me quedé afónica por la misma causa, pero durante mi ausencia falleció Wally, mi gato. Tampoco voy a dar muchos detalles al respecto, pero fue encontrado en el patio de mi casa en la posición en la que habitualmente duerme, mojado a causa de la lluvia, presuntamente envenenado ya que no presentaba ningún tipo de lesión ni anormalidad, a excepción de un vómito que fue encontrado a unos pocos metros. Dije que no iba a dar detalles: mentí.
Sin embargo la profunda tristeza de la pérdida me persigue todavía, y se mezcla con otros asuntos que antes de pisar Buenos Aires podía considerar milagrosamente superados, pero resultó que las heridas se reabrieron con solo recorrer escenarios tan conocidos. Imagino que ya te das una idea de a qué me refiero. Me duele tanto no verte, pero cuando te veo aunque sea a través de una pantalla me duele aún más. Y sé que me dolería peor encontrarte por casualidad. Y sería una auténtica tortura volver a encontrarme con tu mirada, tenerte en carne y hueso delante de mí, tangible y real. A pesar de lo cual, una parte de mí anhela fervientemente el encuentro. 
LOCO PUEDE SER QUE NI SIQUIERA PUEDO PLANEAR ESCRIBIR ALGO! 
En los próximos párrafos, me dedicaría a lamentarme por escrito de tu falta de interés, de tu deliberada ausencia, blablabla. Es como si te hubiera llamado. De alguna manera lo hice. Sea de la manera que fuere, en los últimos minutos deseé tanto esta situación que se cumplió lo más rápido posible. 
Después de tanto tiempo te dignaste a hablarme. Y me duele. Pero sé que te voy a responder. 

PD: Lo que planeaba escribir, excepto el relato de Italia, lo voy a publicar igual. Aunque esta entrada se haya cagado en todas las demás. 

viernes, 18 de enero de 2013

Incorrecto

Enero se está caracterizando por sentir y pensar cosas que en realidad no debería sentir y pensar. Siento y pienso cosas que no van de acuerdo a lo que me está pasando, cosas que no tienen sentido, que parecen ajenas a mi situación. Quiero decir, el jueves próximo me encontraré sentada en un avión, con destino Italia. Se supone que debería estar emocionada, contando los días, ansiosa por estar allá. Pero la verdad, me siento indiferente. Como si el vuelo fuera hacia Las Toninas, sabiendo que voy a pasar el próximo mes lejos de mis amigos, rodeada de familia. 
No sé si será la edad, o qué, pero yo no estoy de acuerdo con lo de "La familia es lo primero". No me malinterpreten, quiero a mi familia. Me caen bien. Tengo la suerte de que en mi entorno familiar no hay disputas y todos se hablan con todos y se juntan a comer asado y gritan y charlan animadamente. Pero es cierto que, si un sábado Cami organiza una tarde de pileta, y justo mi familia decide juntarse a comer, y si pudiera decidir sin quedar mal con nadie, me pondría la malla y caminaría las ocho cuadras para ir a lo de Cami. 
Cuando me invitaron a Italia, mi única preocupación fue "No voy a ver a mis amigos durante un mes". De todas maneras, accedí porque soy consciente de que es una propuesta única e irrepetible. Sin embargo, también tengo en cuenta de que las cosas no se harán como yo quisiera. Sea por un tema económico, o sea por algún capricho, o por pereza, me temo que no aprovecharía el viaje tanto como quisiera. Y le tengo miedo al aburrimiento. Y suplico que le tengan un poco de consideración a mi paciencia, ya que no dispongo de mucha. 
Sí, Mammola es hermosa, me la voy a pasar sacando fotos. ¿Por cuánto tiempo? ¿Una semana? Una vez que empezas a conocer, la cosa pierde el encanto.  
Lo cierto es que no me siento para nada conectada con Italia. Lo cual, no debería ser así. Ahi tengo mis raíces, mis nonnos nacieron allá y tengo sangre italiana. Pero.. por alguna razón, eso no me produce nada. Es algo que no puedo explicar, ni controlar. Podría haber elegido aprender Italiano, pero escogí Francés. Estoy completamente ajena. Mi fin es meramente turístico. Y le tengo miedo al aburrimiento. Tengo miedo a quedarnos estancados en un lugar y tener una vida temporal completamente estática, repetitiva, rutinaria. 
"Te vas a levantar temprano, vas a ir con la nonna al mercadito, a comprar las verduras, vas a volver y a eso de las 10.30 la nonna se pone a cocinar el almuerzo. Van a almorzar, pasta, verduras, lo que se haga en el día (porque allá es todo fresco, se compra en el mismo día y se hace en el mismo día) y tal vez a la tarde vayan a algún lado. Y al otro día lo mismo".
Sinceramente, el mercadito no me interesa en lo más mínimo. Comer comidas típicas o que se acostumbren allá, sí. Pero toda la preparación culinaria no me genera ningún tipo de curiosidad. Bueno, acompañarla al mercadito una vez, dos veces, bien. Pero todos los días así.. Tengo miedo. 
Repito, mi familia me cae bien. Solo que me siento muy ajena a ellos. Nunca tuve demasiada relación con mis abuelos, como sí la tuvieron mis primos. Poquísimas veces me quede a dormir en su casa, y no muchas más fueron las veces en las que mantuve una conversación. No sé por qué, me resulta complicado comunicarme con ellos. En italiano solo sé decir Formaggio y Buongiorno, y cuando hacen mezcla de idiomas ya no les entiendo, y asiento con la cabeza sin tener la menor idea de lo que me dijeron. Es que, en realidad, tampoco tengo interés en aprender a hablar italiano. Sería muy útil, sin duda, pero no me parece un idioma atractivo. En los últimos encuentros me dio la impresión de que no soy la única que se percata de la falta de comunicación, y eso hace que mi nonno se frustre conmigo. Pero, aunque suene duro y cruel, no me interesa hablar italiano!
Pero bueno, algo básico voy a tener que aprender, como para que no me puteen sin que yo me entere o algo así. En fin. Doy por terminada la entrada, fin. 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Un tenso y vano intento

Debo decir que sólo tengo tres horas de sueño. Algo para nada normal en mí, que acostumbro dormir mis saludables ocho, nueve, diez, once, incluso doce horas. Y no, no es que haya estado de joda (bueno sí, pero más temprano, cuando llegué a mi casa podría haber dormido tranquilamente unas ocho horas), sino que anoche se agolpó en mi cabeza todo el caos de pensamientos que mas o menos venía controlando hasta ahora.
Se me hizo insoportable, echa bolita bajo las sábanas, cerrando con fuerza los ojos y apretando la cara contra la almohada, rodeando mi cabeza con los brazos, en un tenso y vano intento por frenar el ejército audiovisual inventado que se arremolinaba ,y atormentaba a mis frágiles neuronas. Llegó a dolerme el cerebro. 
Por eso, a pesar de haberme ido a acostar a las dos y media de la madrugada, a las cuatro me encontraba hundida en el sofá con los ojos rojos fijos en un capítulo de The Big Bang Theory. Una decisión muy sabia de mi parte, ya que con eso logré distraer mi mente y no pensar ni atraer nada, porque mi imaginación en aquellas horas de la mañana no eran lo que se dice positivas. Casi lloro. Caaaaasi. 
No voy a intentar describir acá las imágenes y situaciones que recreé en mi mente la pasada noche, ya que son bastante (muy, demasiado) gráficas y me sentiría muy vulnerable. Sí, algo de sentido de la privacidad todavía tengo. No es como dice mamá: no tenés vida privada. Tengo pensamientos privados, lo que publico acá tan solo es la mitad (o menos) de todo lo que pienso. Pienso, imagino, invento, recuerdo, etc, etc,etc. 
Escribo un montón de pelotudeces cuando todo se podría resumir en "te extraño, quiero que vuelvas". 

domingo, 11 de noviembre de 2012

El muro de vidrio antibalas

Probablemente mi proceso de selección sea el normal… aunque a veces me asusta el parecido. Es como si buscara adrede una persona con determinados defectos, esos defectos ya conocidos. Pero ser conocidos no los hace más tolerables. En uno me genera enojo; en el otro, desilusión.
Me lastima estirar la mano y no poder tocarte, que ante las circunstancias construyas una pared invisible, divisoria y compacta. Estableces un muro de vidrio antibalas entre nosotros. Tu cuerpo se retrae casi con miedo, tus ojos escrutan el entorno evitando mi posición, y me pregunto cuál será exactamente tu temor. Me duele no poder ayudarte, que vos no quieras ser ayudado. Se supera enfrentando, pero vos no pareces tener el más mínimo interés en cambiar algo. Y ¿adiviná qué? eso duele.
No tiene nada que ver con vos. Es un problema suyo. Lo sé.  Pero mi ego es lo suficientemente grande como para pensar, en ocasiones, que el asunto es personal.
 
Si te pudieras ver desde afuera a vos mismo, tal vez notarías la rigidez de tu comportamiento. Ojalá te pudieras soltar, dejar fluir, dar pase libre a la espontaneidad
 
Nos vemos tan estúpidos clavados al suelo uno junto a otro, como forzando una cercanía no deseada. Quizás realmente no sea deseada, y en tal caso preferiría que me lo dijeras. No comprendo las indirectas, me cuesta mucho estar segura de haber captado alguna. Me siento tan estúpida rozando tu mejilla, tan forzada, tan limitada.
El disimulo es absurdo cuando ya no hay nada que esconder. Tenés que admitir que esto ya es noticia vieja, nadie se sorprende, a nadie le importa. Llama más la atención el disfraz con el que insistís cubrirte.
 
Tengo otra hipótesis, tan pesimista como ególatra, para explicar tu comportamiento. Quizás simplemente tengas un problema con la taradita que anda atrás tuyo todo el día. Tal vez no quieras ser permanentemente avergonzado por la niña constantemente despeinada.
lalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalala
me distraje, chau.  

domingo, 28 de octubre de 2012

El gato entre las palomas.

A ver, cómo te digo esto sin parecerme a vos.
No sé si lo que me da bronca es tu falta de.. ¿Qué te falta? ¿Legitimidad? No es esa la palabra.. Verosimilitud. Sí, tal vez. No sos verosímil, a mi parecer.
Por ciertas razones, yo creí que mi aversión hacia vos se debía simplemente a que había conocido tu existencia bajo circunstancias desfavorables para una buena relación. Pero hoy, estoy aprendiendo que tener gustos en común no hace que dos personas puedan llevarse bien. Vos y yo no nos llevamos bien, ni mal, ni nos llevamos. Y la verdad no planeo cambiar esto; no tengo el más mínimo interés en saludarte o invitarte a mi cumpleaños. De hecho, acabo de decidir, no lo voy a hacer, no voy a dar el brazo a torcer como hice anteriormente, obligándome a mí misma bajo las palabras "no seas forra, va a quedar afuera, y en definitiva no te hizo nada".
No tengo un hecho concreto por el cual hacerte la cruz (?). O tal vez sí. Es que ¿Pueden ser tan pocas las personas que vean a un gato entre las palomas(tengoqueterminardeleeresecuento,peroeltítuloilustraestaentrada)? Me sobran los dedos de una mano para contar quienes estén de acuerdo conmigo.
Es buena piba. Te cagás de risa. Ay, tiene cara de nenita, mirá esos cachetes. Es calladita.
Nada de eso me convence. Nada.
Las personas no suelen caerme mal por cualquier cosa. A veces incluso intento ser tolerante. Sólo existen 3 personas con quienes no tengo interés de hablar. Las tres bastantes diferentes entre sí, pero parecidas en algún punto.
Y.. no tengo más nada que decir. Tengo sueño, deseaba escribir algo, y cada vez que desafortunadamente aparecés en mi inicio, mi ceño se frunce ligeramene. Apareciste, y escribí.

lunes, 8 de octubre de 2012

Aprender a no planear

Tengo que aprender a no planear.
Porque cuando las cosas no salen,
me frustro. Mucho.
Y tengo tendencia
a que las cosas no me salgan.
Y me frustro más.
 
Sos tan inflexible, Magalí.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Nada quita que me de bronca

- Todo no se puede, imbécil.
- Lo cual no quita que me de bronca.
- Es una elección tuya. Todo no se puede, listo. Es al pedo engancharte por algo que no tiene solución, pelotuda. Dejá de comportarte como una enferma caprichosa, dale.
- tiene solución. se puede todo. Si lográs organizarte y te dan los tiempos, podés. Por la tarde una cosa, por la noche otra. Simple. El problema es la falta de decisión.
- Uy, ya te vas a poner a llorar. Me cago en vos y tus lágrimas de mierda.
- La falta de decisión es el problema de todo. Si hubiéramos definido las actividades un día antes (no te digo una semana, dos meses de anticipación. Me refiero a un día, 24 horas), hubiera sido muy simple cumplir mis dos deseos. Podrás decirme estructurada, pero facilitaría muchísimo las cosas. Esto de improvisar, hacer equilibrio… no me gusta en absoluto, lo detesto. Una cosa es la espontaneidad, otra muy distinta es la desorganización. Nadie (y me incluyo) se preocupó por definir el destino en su debido momento. Después salió todo a las atropelladas, y no pude disfrutar nada en su totalidad. Día de mierda.
- Dejá de llorar, me duele la cabeza. Sos insoportable.
- A mí también me duele la cabeza. Siempre me duele la cabeza. ¿Quién es la maricona acá? No niego que la pasé bien cuando creí el asunto solucionado. Viendo mi noche ocupada, organicé parte del fin de semana restante. Mirá la suerte que tengo, que llego a mi casa y descubro los planes cambiados, ocupando justo la porción de sábado que yo ya reservé, ésta sí, con una semana de anticipación.
- ¿Qué culpa tienen?
- Si la situación fuera tangible, la cagaría a trompadas.
- Todo no se puede.
- Dejá de decir esas pelotudeces. Si se organiza, se puede.
- Pero no son organizados, y no los vas a cambiar.
- Por eso me gustaría que la situación se convirtiera en papel para poder quemarlo en la hornalla.
- Qué violenta.
- Callate. Nada quita que me de bronca.  

domingo, 16 de septiembre de 2012

Antes de que empieces a leer: disculpame, che.


Que alguien me haga el favor de explicarme qué me pasa, por favor. Que alguien sea capaz de descubrir por qué me está costando tanto unir dos párrafos coherentes para expresar algo. ¿Por qué? ¿Eh? Dame una razón.

Es más fácil escribir cuando uno está triste. Okey, bueno, estoy de acuerdo con eso. Pero tampoco es que haya pasado unas semanas de fiesta continua. Tuve mis momentos de bajón. Mis momentos de angustia, de dudas. De muchas dudas. La diferencia, tal vez, sea que las dije directamente. O algo así. Las expresé con palabras, cara a cara, y blablá. Gasté energías ahí, pude resumir mi mamarracho de preguntas en una o dos frases, y ya no me quedó más inspiración para escribir. La inspiración es limitada, Magalí. Cuidala.  

Igual, no me arrepiento. No suelo arrepentirme de las cosas. Ni siquiera del período negro con doña Bernardi, que viéndolo a la distancia fue realmente pelotudo, pero me sirvió para darme cuenta que la quiero conmigo a pesar de cualquier circunstancia :$. Debo admitir que tampoco me arrepiento del distanciamiento con otras personas que creí tan cercanas a mí. Me engañé a mi misma, digamos. Y ellas también se engañaron. En algún momento iba a pasar, tarde o temprano, podría decirse que era inevitable, y en el fondo siempre lo supe. Defectos que no estaba dispuesta a tolerar, y ellos tampoco estaban dispuestos a tolerar algunos defectos míos. Distanciamiento natural.

Voy avisando que esta no será una entrada muy ordenada. Para cubrir una falta de contenido, hago un menjunje de ideas, de pensamientos, que tuve en el período de ausencia por acá. Los que me acuerde, obvio. Y los que crea apropiados. Todavía hay algunas cosas que prefiero guardarme (menos mal, sino estaba en el horno. Ni vida privada tenía).

Y es que me cuesta bastante guardarme algunas cosas. Casi diría que no tengo secretos. En estos momentos se me ocurre uno solo. Pero me refiero a secretos secretos, de esos que no le contás absolutamente a nadie. Será que de esa manera busco llamar la atención. ¿Quién no lo hace, en algún momento? Todos queremos llamar la atención, aunque no lo admitamos. Queremos que nos vean. Y en realidad no es algo malo. A veces lo molesto está en el modo. Existe gente más obvia y mas histriónica que otras. Cada uno llama la atención a su estilo. Eso es lo que yo creo en este momento. Tal vez mañana cambie de opinión.

Como cambio de opinión todo el tiempo. Ehm, no. Mentira. Con las cosas más relevantes no suelo cambiar de opinión. Hace meses que me harté de las chapas, las clases, de los conteos. Y no cambié mi parecer. Poco tiempo después, definí mis sentimientos. Y tampoco cambiaron. Este es el segundo año que mantengo mi postura de permanecer como público, y no me echo para atrás.

Pero hay muchas cosas sobre las cuales dudar, y creo que de todas ellas, dudo. De los detalles, y de lo que no depende de mí.

Que entrada de mierda. No me gusta ni un poco. Es desordenada y aburrida, ni la quiero leer para revisar cohesión ni ortografía. La publico nada más para evitar que esto muera. Lector (Facu), disculpá por hacerte perder tiempo en esta entrada horrible.  

martes, 14 de agosto de 2012

Llueve copiosamente

Llueve copiosamente en la ciudad, y los truenos no auguran ninguna mejoría. Para darme la razón, el sonido de las gotas sobre el techo, las baldosas, las hojas de los árboles, aumenta su intensidad. Las calles se llenan de agua dulce, la gente busca refugio en sus casas. Aquellos pocos que deben asomar la nariz bajo el diluvio por obligación, toman con firmeza sus paraguas de colores. Los truenos siguen acomodándose entre las nubes. Llueve copiosamente en la ciudad.
Y yo, yo debo asistir a mi sesión de suplicio femenino.

viernes, 6 de julio de 2012

Desprecio

Desparramado en el sillón, con el inútil control remoto en la mano, decidió escuchar la conversación que se llevaba a cabo a su alrededor. Medio cerebro aún seguía concentrado en la imagen del televisor, mientras la otra mitad intentaba interpretar las palabras que llegaban a sus oídos, lastimados desde adentro, invadidos por cualquier elemento alargado, excepto un hisopo. Intentaban interpretar,  pero nunca lo lograban. A veces parecía no funcionar su capacidad de interpretación. No entendía, no razonaba, no relacionaba. No había conexión entre neuronas, había que hacerle un cuadro explicativo, un dibujito, y apuntar con una regla palabra por palabra para que el hombre pudiera al fin captar algo de lo que se le decía.
Pero en este caso no tenía un pizarrón con dibujitos y cuadritos delante como para que pudiera comprender algo. Aparte, la cuentista no sabía hablar. ¡Por Dios, que imbécil! El hombre preguntó, molesto al ver que la chica era tan pésima en su labor, y recibió una respuesta impaciente. Lo que produjo que el rostro del señor se contrajera en una mueca de asco, ladeó levemente la cabeza mirando por el rabillo del ojo a la adolescente. Aprendé a hablar, estúpida. ¿Cómo pretendes que entienda algo? ¿Dónde está el dibujito aclarativo?
-  Pero explicá bien – pelotuda. Estiró cada sílaba con desprecio, mirándola con desagrado. -. Explicás muy mal – idiota, aprendé a hablar. Tarada.
¡Qué cosa de no creer! ¿A esta analfabeta había engendrado tan célebre periodista? No sabía ni contar una anécdota, la muy burra. Definitivamente, se trataba de un desperfecto genético. Merece que la traten con desprecio.  

miércoles, 20 de junio de 2012

Momento

Transitando un momento en el que me siento enferma. Debería tomarme la fiebre de nuevo. Pero no tengo ganas, no quiero levantarme de la silla y caminar hasta el desayunador. Ya engordaste medio kilo sentada ahí, dijo sin saber que cada palabra era un puñetazo impactado en la bolsa de boxeador. Y yo soy la bolsa. Mi labio inferior flaqueó y le lancé una mirada acusadora. El labio tembló más. Ella rió, y se marchó. Ya sería la segunda vez en el día que lloro por pelotudeces. ¿A qué se debe? ¿Las hormonas? Tengo esa costumbre de adjudicar todo malestar a las hormonas femeninas. Es que no encuentro otra razón. Después de los cuarenta mejores minutos del día, no podía quejarme. Mis deseos habían sido escuchados, transmitidos. Y después, me sentí enferma. Como para arruinar ¿viste? Feriado aplastante y aplastado.
Dolor de cabeza, debilidad corporal, y aún así seguís acá. Sentada. Barajaste la posibilidad de irte a dormir temprano, pero ya no tenés cama. Está en reparación. No dijiste nada. Hoy no dijiste nada importante. Pensaste cosas importantes, tal vez, pero no las dijiste. Y te duele la cabeza.
Qué retorcida sos. Y ya empezaste a hablarte como segunda persona. Eso pasa cuando empezás a cagarte a pedo ¿no? Pelotuda.
Te merecés un par de trompadas. Sabés que lo más llamativo de vos no está ahí, no es tu fuerte. ¿Cuántas veces hablamos esto? Sos repetitiva, eh. Cansás. Sé que no es fácil convivir entre personas que reúnen todas las cualidades que a vos te faltan. Pero a vos te va mejor, y lo sabés. Tu problema no es una baja autoestima, te querés bastante. Pero bueno, te gusta centrarte en tus puntos débiles. El error está cuando, en vez de ponerte en acción, te quejás. Quejosa, quejosa, quejosa. Como ahora.
En este momento, te odio.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Conjeturas al pedo

- ¡Ay, no puede ser! – exclamé en un suspiro ligeramente angustiado, en la soledad de mi comedor, tras leer ese comentario que, si proviniese de cualquier otra persona, me habría alegrado.
No debería emplear este tiempo en vos. Nunca debería gastar tiempo en vos. Ahora debería estar practicando con Fireworks, con Dreamweaver. Pero no, por alguna estúpida razón, decidí entrar a tu muro y ponerme a investigar. Tal vez buscaba, en vano, alguna señal de idiotez, de un coeficiente intelectual subterráneo. Me corrijo: no buscaba un coeficiente intelectual subterráneo. No se puede adivinar el IQ de las personas basándose en sus publicaciones de Facebook. Sin embargo, ahora que recuerdo, me contaron que tu desempeño académico no es muy brillante. Mas de eso no quería hablar ahora, en realidad este párrafo no tiene importancia.
Quería hablar sobre lo desconcertada que estoy al ver que tenemos tantas cosas en común (pero tantas, que asustan, no sé si sos consciente, ya que vos evidencias mucho más tus gustos vía Facebook que yo) y que, si hubiéramos “empezado” con el pie derecho, tal vez ahora nos llevaríamos genial. Pero no es así, por cosas de la vida supe de tu existencia ya con la idea predeterminada de una amenaza. No sé cómo habrá sido tu primera percepción de mí. Admito que me da mucha curiosidad. Me gusta imaginar, aunque en realidad es una actividad inútil, qué pensarás vos.
Nuestra prácticamente nula relación, estuvo plagada de tensos silencios. Algo que vos y yo sabemos, pero nunca ponemos en palabras cuando estamos frente a frente. Nunca hablamos directamente, y nunca respondemos las alusiones mezcladas. Un escueto beso en la mejilla, cortesía rayana con la hipocresía, cuando frecuentamos las mismas amistades. Sin palabras, solo algunas miradas de soslayo, que no termino de saber si son tímidas, temerosas, o sólo demasiado precavidas.
El recelo que te tengo no es para nada personal. Es lo que cualquiera siente con cualquier persona que significa una amenaza.  Una competencia. ¿Esto terminó? Sé que estoy extendiendo exageradamente esta desconfianza, pero ¿Puedo considerarme ganadora? Magalí, Magalí, tonta Magalí… es imposible determinar un vencedor cuando hay un solo competidor. La única que veía todo esto como un jueguito de ganadores y perdedores, eras vos. Estúpida. Madurá. El premio no es un objeto, tu oponente es ficticio, y vos en realidad no estás jugando a nada. No conjetures al pedo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Cerebro de Cocodrilo

Nunca supe apreciar la libertad que te da el hecho de ser invisible en el colegio. Mentira, sí lo supe apreciar. Observando las experiencias de mis amistades, llegué a la correcta conclusión (dado que lo sigo pensando) de que es mejor no involucrarse con gente de tu misma escuela. Porque la gente es muy chismosa. Demasiado. La gente, por alguna razón, encuentra sumamente interesante la vida ajena. Ok, me incluyo, pero por lo menos yo no armo tanto quilombo. El grado de barullo que hagas por una cosa así, es directamente proporcional con el espacio vacío en el interior de tu cráneo. Algunos son como cocodrilos... que, en proporción con su tamaño, son los animales con el cerebro más pequeño del mundo animal. 
Cerebro de cocodrilo 1- ¿Te puedo hacer una pregunta? ¿Qué le viste?
Cerebro de cocodrilo 2- ¡La barba! (risas de cocodrilos)
¿Qué le vi? En serio, me están preguntando ¡¿Qué le vi?!... Yo digo... ¡¿Qué mierda les importa?! No tendría que enojarme por estas cosas, pero es que realmente me da mucha bronca. Está más allá de mi control. De todas maneras, era evidente la falta de sobriedad en aquellos cerebros de cocodrilo el sábado por la madrugada, supongo que ni se percataron de la mirada de pena que les dediqué ante ese estúpido comentario.  
¿Dónde quedó mi anonimato? Me siento muy limitada, y eso es lo que provocan los cocodrilos en una persona tímida como yo, que fácilmente se siente humillada y avergonzada. 
Un día de estos voy a matar a todos. Déjenme en paz.

martes, 6 de diciembre de 2011

Entre plagas

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
¿Por qué tan plaga? ¿Por qué? Nunca mas. Ahora si, aprendí de una vez por todas. Nunca más amplío tu círculo. Dios ¿No tenés aunque sea un poquito de timidez? ¿Ni un poquito? La puta madre. 
Ahora, por favor, no me metan en el medio. No quiero estar más en el medio. Hagan de cuenta que yo no conozco al otro ¿Dale? Me harían un favor. Arréglense ustedes, entre plagas se entienden. 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Me río de vos

JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA
Suponía que tenías un problemita con la soledad. Ok, mis hipótesis no tienen más evidencias que una foto y dos comentarios, gentilmente facilitadas por el mejor agente de mi cuerpo de detectives: Facebook. No son muchas evidencias, lo sé. Me estoy apresurando en sacar conclusiones, lo sé. Cualquiera dudaría de la veracidad que Facebook otorga, lo sé. Pero el mini cuento que me armé basándome en esta foto y sus dos comentarios, me hace reírme de vos. Sí, de vos. Ilusionista, Azúcar amargo. Ya sé que parezco una absurda resentida, pero ¿Qué querés que le haga? No me resulta fácil dejar ir a las personas. Cuando siento, siento en profundidad. No escarbo en relaciones superficiales como si pretendiera encontrar petróleo cuando en realidad no quiero darle uso. Cuando es solo un capricho, una excusa para sentirme más importante. Ah, perdoname ¿Eso no es lo que hacés vos? 
¿Qué, estás haciendo lo mismo con ella, con la nueva? ¿O ya pudiste olvidar al objeto de tu eterno amor? Cuánto aprenderíamos si charláramos un rato con las ex de nuestros novios ¿no? Sin rencores, sólo advirtiendo y escuchando. Como compañeras.  
Me río de vos. Si mis suposiciones son ciertas, tenés un problema. Ok, todos tenemos problemas. El mío, es aferrarme demasiado a las personas. El tuyo, no poder estar solo. ¿Qué onda? ¿Cómo esperás salir de tu confusión si no te tomás un rato para conversar y relacionarte con vos mismo? Me das risa. Ojalá mis carcajadas irónicas resuenen en tu cerebro mientras estudias para las materias que tenés que rendir en diciembre. Ojalá tengas que volver a rendirlas en febrero. Ojalá. 

sábado, 12 de noviembre de 2011

No te aferres

Mirá como son las cosas, se podría decir que la suerte todavía me tiene un poquito de consideración , porque cada vez que tengo que pasar por situaciones así, tan imprevistas y alarmantes, siempre siempre estoy en compañía de una amiga. Sin previo aviso, eh. No es que digo: uy, hoy Sugar (¿Sugar? Ese apodo ya no es para él. Manojo de Confusiones, Impulsivo, Ilusionista. Eso le quedaría mejor. Mi ilusionista)... No es que digo: uy, hoy Sugar Boy me va a hacer sufrir, mejor llamo a mis hermanas del alma para que impidan que rompa el teclado de la compu a cabezazos. No. Por eso, ¿viste cómo son las cosas?
No te puedo explicar cómo me sentí ayer. Bueno, sí te puedo explicar. Básicamente, bronca. Me da bronca. Mucha. Osea, mis investigaciones -que nada tienen que envidiar a las del FBI cuando estoy un poco desesperada- indican que ya no es tu amiga en Facebook. ¿Okey? Ella ya no es tu amiga. Yo, sin embargo, sigo ahí, estudiando tu Muro y esperando que estudies el mío. ¿Lo hacés? ¿Eh? ¿No me extrañás aunque sea un poquito?. Bien, sabiendo que ella no leerá tus publicaciones y yo si, teniendo en cuenta eso..
¿Por qué escribís esas cosas? ¿Me querés destruir? ¿Qué estas buscando de mí? Diría Axel, en otra de sus canciones que irrevocablemente me llevan a vos. 
Ya está en otra, dijo mi vieja, que también a menudo cumple el rol de psicóloga express, amiga, consejera. Sí, ya me di cuenta que evidentemente estás en otra. Y me duele que yo haya sido un "amor" pasajero, distracción, una especie de experimento para ver si eras capaz de olvidarla. Mirá como son las cosas... yo llorando por vos, que no me correspondés. Vos llorando por ella, que no te corresponde. Me hubiera gustado que sintieras lo mismo por mí, se podría decir que te entiendo. Pero ahora te quedaste sin el pan y sin la torta. 
Ya me lo habían dicho.
Yo que vos lo elimino ya, me dijo aquel Salame, el que nunca se fue, el que nunca dejé ir. Y me alegro de que todavía esté acá. Es el único que ameniza el dolor que me provocás vos. Si bien en parte, suaviza mi dolor con más dolor, pero ya estoy acostumbrada, estoy curada de espanto con sus idas y vueltas, aprendí a verlo como amigo, no me veo con él como me veo con vos. Es complicado. Si bien Salame en estos momentos me beneficia más que vos, sé que no quiero estar con él como quiero estar con vos. Él podría lastimarme mucho más. No te creas la gran cosa. Yo no debo creerte la gran cosa. Me cuesta. 
Por lo menos no lloré -tuve ganas, lo admito, pero no las suficientes para que las lágrimas corran-. Tuve ganas de destrozar cualquier objeto que estuviera a mi alrededor. Tuve ganas de gritar, arrancarme los pelos, putear en cinco idiomas. 
Ahora trato de ser más cuidadosa, la experiencia con Sugar me dejó una especie de  moraleja: 
No te aferres.
Y bueno, a mí me gusta entender las cosas basándome en mi propia experiencia. Tenía que pasar por esto.