Mirá como son las cosas, se podría decir que la suerte todavía me tiene un poquito de consideración , porque cada vez que tengo que pasar por situaciones así, tan imprevistas y alarmantes, siempre siempre estoy en compañía de una amiga. Sin previo aviso, eh. No es que digo: uy, hoy Sugar (¿Sugar? Ese apodo ya no es para él. Manojo de Confusiones, Impulsivo, Ilusionista. Eso le quedaría mejor. Mi ilusionista)... No es que digo: uy, hoy Sugar Boy me va a hacer sufrir, mejor llamo a mis hermanas del alma para que impidan que rompa el teclado de la compu a cabezazos. No. Por eso, ¿viste cómo son las cosas?
No te puedo explicar cómo me sentí ayer. Bueno, sí te puedo explicar. Básicamente, bronca. Me da bronca. Mucha. Osea, mis investigaciones -que nada tienen que envidiar a las del FBI cuando estoy un poco desesperada- indican que ya no es tu amiga en Facebook. ¿Okey? Ella ya no es tu amiga. Yo, sin embargo, sigo ahí, estudiando tu Muro y esperando que estudies el mío. ¿Lo hacés? ¿Eh? ¿No me extrañás aunque sea un poquito?. Bien, sabiendo que ella no leerá tus publicaciones y yo si, teniendo en cuenta eso..
¿Por qué escribís esas cosas? ¿Me querés destruir? ¿Qué estas buscando de mí? Diría Axel, en otra de sus canciones que irrevocablemente me llevan a vos.
Ya está en otra, dijo mi vieja, que también a menudo cumple el rol de psicóloga express, amiga, consejera. Sí, ya me di cuenta que evidentemente estás en otra. Y me duele que yo haya sido un "amor" pasajero, distracción, una especie de experimento para ver si eras capaz de olvidarla. Mirá como son las cosas... yo llorando por vos, que no me correspondés. Vos llorando por ella, que no te corresponde. Me hubiera gustado que sintieras lo mismo por mí, se podría decir que te entiendo. Pero ahora te quedaste sin el pan y sin la torta.
Ya me lo habían dicho.
Yo que vos lo elimino ya, me dijo aquel Salame, el que nunca se fue, el que nunca dejé ir. Y me alegro de que todavía esté acá. Es el único que ameniza el dolor que me provocás vos. Si bien en parte, suaviza mi dolor con más dolor, pero ya estoy acostumbrada, estoy curada de espanto con sus idas y vueltas, aprendí a verlo como amigo, no me veo con él como me veo con vos. Es complicado. Si bien Salame en estos momentos me beneficia más que vos, sé que no quiero estar con él como quiero estar con vos. Él podría lastimarme mucho más. No te creas la gran cosa. Yo no debo creerte la gran cosa. Me cuesta.
Por lo menos no lloré -tuve ganas, lo admito, pero no las suficientes para que las lágrimas corran-. Tuve ganas de destrozar cualquier objeto que estuviera a mi alrededor. Tuve ganas de gritar, arrancarme los pelos, putear en cinco idiomas.
Ahora trato de ser más cuidadosa, la experiencia con Sugar me dejó una especie de moraleja:
No te aferres.
Y bueno, a mí me gusta entender las cosas basándome en mi propia experiencia. Tenía que pasar por esto.

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