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miércoles, 31 de julio de 2013

Magui tenía razón

Necesito escribir algo soberbio. Ahí va:
Y, al final, Magui tenía razón. Yo se los dije, se los dije. Y tenía razón.

Por dónde empezar. Podría decirse que necesito urgentemente hacer catarsis. Mi prolongada ausencia en el blog sólo me genera preocupación. No es que no haya intentado escribir antes: sí lo hice. Escribí párrafos que tras terminarlos me parecieron basura; los borré así, sin más: puse Cerrar y Cancelar cuando Word me ofreció guardar los cambios. Ya ni recuerdo qué palabras había empleado, ni qué tema me había provocado una inspiración fugaz. Porque, hay que decirlo, cada palabra conllevaba intentar ordenar los pensamientos en mi cabeza, que lejos de volar y deslizarse, estaban trabados, rígidos, temblaban de la tensión, y resultaban inteligibles. Ya desde entonces sentía mi pecho convertido en piedra. Ablandado momentáneamente por personas a las cuales no les doy el valor que se merecen. Y es que siento que mi esquema se rompió; que lo que yo creía estable, puede rajarse con el tiempo, sin que nadie se dé cuenta, hasta que notas que, simplemente, no estás a gusto en esa compañía, fuera de una comunión superficial. Hoy me duelen relaciones más importantes que las que podría mantener con un chico. Es un malestar muy diferente; no tiene sabor a vacío, sino a... no encuentro la metáfora adecuada. Para tener una idea, imaginá que en el pecho tengo una máquina constantemente en movimiento. Hay engranajes que se empujan entre sí, encajan perfectamente unos con otros y permiten un funcionamiento fluido. Hasta que una piedrita logra filtrarse y penetrar en el sistema, instalándose caprichosamente entre los engranajes, obligándolos a detenerse, a temblar por el esfuerzo de seguir girando. Es una sensación trabada, trastabillada, rígida, tensa y humeante. Eleva mucha temperatura pero no enciende fuego. Me llegó la palabra adecuada: no hay vacío, sino sobrepoblación. Hay algo que sobra, y frena todo.
Regresé a la etapa crítica. No es una crítica generalizada... Bueno, puede que lo sea, pero algunas me producen mayor intolerancia que otras. La falta de compromiso me saca de quicio. No puedo con ello. Puede que resulte irónico, pues soy proclive a querer abandonar algunas cosas cuando empiezan a requerir un mayor esfuerzo y… compromiso. Pero quizás lo que me genere más rechazo sea el hecho de comprometerse con algo o alguien, no cumplir con lo acordado, y encima no admitir que la falta la cometió uno. Acá sale otra vez mi lado soberbio: yo, al menos, lo hago. Quiero decir, últimamente trato de cumplir con mi palabra; si dije que sí, y luego me arrepiento, me obligo a cumplir; o en su defecto, lo primero que hago es llamar,  o comunicarme de alguna manera, para avisar y reconocer mi falta, y para pedir disculpas. Y si no estoy dispuesta a cumplir, aprendí a decir que no. Directamente a no comprometerme. Pero bueno, sé que no todos somos iguales y blablabla. Pero no quita que me moleste.

(Le Valse des Vieux Os: este tema acaba de descolocarme, me obligó a frenar mi exasperada descarga y deleitarme con las notas del acordeón. Hermoso, nunca lo había escuchado. Oh, y ahora empieza La Dispute. Amo a Yann Tiersen, especialmente el Soundtrack de Amélie)

Regresamos. Es bastante difícil volver a escribir sobre lo que me molesta con tan bella música de fondo, causándome escalofríos. Pero bueno, se suponía que hoy iba a liberar ¿no?  Digamos que lo otro que me exaspera, que me hace perder la paciencia, querer pegarle a la gente, lo otro que saca mi lado violento y despreciable, es la histeria. Entiéndase como histeria, según mi propio diccionario personal, a la ambición y acción inconsciente y prácticamente permanente, de captar la atención del sexo opuesto, o del objeto de deseo sexual. Este problema lleva, en casos extremos, a no buscar amigos sino posibles levantes, a dañar vilmente a quienes creen ser amigos; me genera un profundo rechazo quien prioriza el goce sexual o el crecimiento desmesurado del propio ego, ante un afecto tan puro como es el de la amistad. Si estabas sospechando que me refería a una persona en concreto: acertaste. Pero lo que más me enfurece es que este sujeto esencialmente histérico, incremente la histeria de personas allegadas a mí, ya de por sí histéricas. Y que todo se convierta en una bola gigante de idas y vueltas, de insinuaciones, de “errores”, de mesientoculpable, de nolehablomás y al segundo siguiente estar buscando su atención otra vez. Y me genera impotencia que no se den cuenta que vuelven una y otra vez a lo mismo, que se juegan asuntos de valor por una calentura, por un imbécil, que sí, no me arrepentí nunca de decirlo, y ahora lo vuelvo a decir: trata a la gente como lacras. Pero es muy sutil, o eso creía él.
Sin embargo, lo que más me pesa, lo que más bronca me da, es que yo no tengo nada que ver con esto. ¿Para qué mierda te involucrás, Magalí? Nadie te llamó. Tu obsesión con el drama busca constantemente algo por lo cual amargarte. APARTATE.

Podría decirse que el asunto está solucionado… Espero encarecidamente que esté solucionado de una buena vez, que la histeria se les meta para adentro o que directamente desaparezca, y vivir una vida tranquila(?). Pero una parte de mí sigue sin creerlo, sigue sin confiar… de manera que el tiempo dirá.

viernes, 24 de mayo de 2013

Resultó ser somático

¿Quién lo hubiese pensado? Al menos, yo no. Podría relacionarlo con un montón de cosas; con mis descuidos, mi irresponsabilidad. Pero, al fin y al cabo, todo problema físico resulta ser somático ¿No?
Si bien los factores antes mencionados hayan acentuado mi malestar, la ubicación del mismo en mi mapa corporal coincide con un asunto emocional que me perturba desde hace un tiempo.
Conjuntivitis en el ojo izquierdo.
El lado izquierdo del cuerpo indica nuestro pasado; y los problemas en los ojos delatan que algo no queremos ver. Ahora bien, sin creer que estoy forzando las interpretaciones, deduzco que hay algo en mi pasado que me niego a ver. O (ya que llegamos acá, volemos), no quiero ver que algo pertenece a mi pasado.
¿Todos estamos pensando lo mismo? ¿En el mismo?
Debo admitir que estoy sorprendida. Siempre fui consciente de que me costaría mucho dejar el nosotros atrás, de que me llevaría un tiempo considerable sacarlo de mi cabeza, y aún más de mi corazón. Pero nunca creí que el asunto acarrearía consecuencias físicas; nunca se me ocurrió. Y sin embargo, acá estoy, viendo cómo el 2013 pasa dificultosamente, y muy a mi pesar.
Extraño demasiado, no me comprometo con el estudio, ni con mi aprendizaje, y por si fuera poco, acumulo faltas, que tan necesarias son en el último año de secundaria.
Hasta ahora, lo único que me dio profunda felicidad fue el maravilloso verano, tanto en Buenos Aires como en el exterior, y del otoño solo rescato cierto grupo de amigos que me hacen olvidar todo lo demás, y me hace creer, aunque sea por un rato, que no necesito ningún Abisal Boy para ser como realmente quiero ser. 

lunes, 11 de marzo de 2013

Manuscrito IV

Ya es al pedo poner notas diciendo que no escribí la fecha.

Caminando bajo el cielo titubeante de Sicilia, Facundo (o quizás Valeria), señaló un afiche publicitario.
- ¿Qué significa Carpe Diem?
Temiendo estar explicando un error, dije que, según había entendido, significaba algo así como "Vivir el Hoy".
Nuestro guía turístico de turno, intervino con una de sus frases flotantes: viví el día como si fuese el último. Opiné que si viviera todos los días como si fuesen el último, jamás adquiriría responsabilidades. Nuestro guía discrepó, y yo no dije más nada. Si dejaba que la conversación se volviera más filosófica, él empezaría con uno de sus interminables discursos y yo solo quería chapotear en paz por las calles de Messina.
Sin embargo, le seguí dando vueltas al asunto en mi cabeza. No estaba de acuerdo con vivir como si fuese el último día por lo ya opinado, pero sí me gustaban las frases "Disfruta las pequeñas cosas" y "Aprovecha las oportunidades". Siguiendo ésta última, ahora me encuentro en Italia; y gracias a la primera soy feliz con una taza de chocolatada. Pero volviendo al asunto de esta entrada (porque está en mis planes publicarlo en el blog), "Aprovecha las oportunidades" me dio buenos frutos este verano (o invierno). Porque entre tanta niebla mental y tanta desilusión adolescente, supo darle bastante emoción a mi estadía en Mammola. Y de paso demostró la importancia de saber idiomas, y me enseñó esto de conocer a alguien sin albergar expectativas a futuro, y lo lindo que suena el acento italiano cuando algún joven te dice:
Bella, ci vediamo... domani, dopo domani... Ci vediamo. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Fuera de Programa

Okey, esta entrada es fuera de programa, y está destinada a cagarse en las próximas publicaciones que fueron cuidadosamente escritas y planeadas durante mi período italiano.
Pero, como ya se vuelve costumbre en mi vida, las cosas no salen como las planeo desde un principio. Para empezar, antes de irme pensaba escribir mi experiencia del viaje y describir algunas anécdotas. Hoy por hoy, no tengo la más mínima intención de hacer tal cosa. Si te interesa saber detalles me tendrás que contactar (?). Sólo voy a decir que fue satisfactorio, más de lo que esperaba, y aprendí muchísimas cosas no solo respecto a otra cultura sino sobre mi propia familia.
Luego, realmente lamento decirlo con tanta indiferencia, créanme que esto se debe a que ya me deshidraté varias veces en su memoria y me quedé afónica por la misma causa, pero durante mi ausencia falleció Wally, mi gato. Tampoco voy a dar muchos detalles al respecto, pero fue encontrado en el patio de mi casa en la posición en la que habitualmente duerme, mojado a causa de la lluvia, presuntamente envenenado ya que no presentaba ningún tipo de lesión ni anormalidad, a excepción de un vómito que fue encontrado a unos pocos metros. Dije que no iba a dar detalles: mentí.
Sin embargo la profunda tristeza de la pérdida me persigue todavía, y se mezcla con otros asuntos que antes de pisar Buenos Aires podía considerar milagrosamente superados, pero resultó que las heridas se reabrieron con solo recorrer escenarios tan conocidos. Imagino que ya te das una idea de a qué me refiero. Me duele tanto no verte, pero cuando te veo aunque sea a través de una pantalla me duele aún más. Y sé que me dolería peor encontrarte por casualidad. Y sería una auténtica tortura volver a encontrarme con tu mirada, tenerte en carne y hueso delante de mí, tangible y real. A pesar de lo cual, una parte de mí anhela fervientemente el encuentro. 
LOCO PUEDE SER QUE NI SIQUIERA PUEDO PLANEAR ESCRIBIR ALGO! 
En los próximos párrafos, me dedicaría a lamentarme por escrito de tu falta de interés, de tu deliberada ausencia, blablabla. Es como si te hubiera llamado. De alguna manera lo hice. Sea de la manera que fuere, en los últimos minutos deseé tanto esta situación que se cumplió lo más rápido posible. 
Después de tanto tiempo te dignaste a hablarme. Y me duele. Pero sé que te voy a responder. 

PD: Lo que planeaba escribir, excepto el relato de Italia, lo voy a publicar igual. Aunque esta entrada se haya cagado en todas las demás. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

En vivo y en directo

Bueno, algo es algo, aunque no esperaba exactamente eso.
Es re loco cómo trabaja el cerebro de uno. Quiero decir, en los momentos menos pensados pueden surgir interesantes conclusiones. Como hoy, es decir, recién, cuando fui al baño luego de ver A Roma Con Amor, dispuesta a sacarme las lentes de contacto. Es cierto que siempre pienso en lo mismo, es normal que en medio de una conversación en la que aparento estar presente, de pronto me yerga con los ojitos brillantes y dé a conocer alguna idea mediocre sobre el tema que se desarrolla constantemente en mi cabeza.
Pero ahora fue diferente, o eso espero. Cuando me dispuse a sacarme las lentes de contacto, acudió a mi mente la siguiente conversación inventada.
- ¿Cómo se supone que lo tengo que tomar?
- ¿Qué? 
- Esto. ¿Cómo se supone que lo tengo que tomar? ¿Que ya tenés las cosas claras, pero te faltan huevos para decirlo?
- Pará, vos dijiste que me tome el tiempo que considere necesario.
- Y vos dijiste que 

PARÁ PARÁ PARÁ (esto no tiene nada que ver con lo anterior, o tal vez sí. No, en realidad no, pero necesito escribir a medida que mi corazón salta desbocado, interrumpiendo súbitamente lo que estaba escribiendo)
Yo estaba preparándome psicologicamente para sufrir una desilusión porque la Ley de Atracción no me funcionaría, y la fecha (hoy) a la que yo le estaba poniendo tanto ímpetu en recibir un mensaje tuyo sería un día más con tu ausencia de palabras. Pero.. yo me encontraba plácidamente transcribiendo la conversación que acababa de recrear en mi mente mientras me quitaba las lentes de contacto, y en la segunda pestaña de la ventana que ahora tengo abierta, apareció un texto intermitente que decía Abisal Boy te envió un mensaj...
Y fue en ese momento que mi corazón se paró una milésima de segundo y dejé al instante lo que estaba haciendo para abrir Facebook. Y allí, viendo el chat cerrado, en azul con el numerito rojo, me dije a mí misma, respirando con más lentitud
- Magalí, todavía no cantes victoria. No te hagas ilusiones, y todavía no festejes por el resultado de la Ley de Atracción. (que, dicho sea de paso, es muy probable que la esté usando mal)

Todavía no voy a publicar esto.. voy a esperar a ver si tengo algo más para decir. No me gusta (andá a saber por qué) hacer varias publicaciones en un solo día.
Me gusta esto de escribir en vivo y en directo.
Perdón, sacá la palabra "directo". Esa palabra no merece estar en una entrada etiquetada con Abisal Boy, el rey de las vueltas.
Debería empezar a ponerle horarios a cada frase suelta que escriba.
12:59 a.m esta entrada no se estará haciendo muy chiclosa?
01:01 a.m si me clava el visto, voy al grano. si me contesta, esperaré para ir al grano. si no contesta ni clava el visto, no haré nada al respecto.
01:02 a.m me contestó. Esperaré.
01:02 a.m me puso una carita feliz. Odio a este tipo. Las caritas no estaban en mis planes. ¿Es como si te clavaran el visto, no?
01:03 a.m osea.. tengo que ir al grano? Sí.

Deséenme suerte, esta entrada se tornó chiclosa. Espero que hayan podido leer todo sin dormirse,
 bye bye. 


lunes, 17 de diciembre de 2012

Sentir, dos segundos.

¿Qué día es hoy?
17 de Diciembre.
Ajá, entonces, me podrías explicar
¿POR QUÉ CARAJOS ESTAMOS A 17 DE DICIEMBRE 
Y TODAVÍA NO PUBLIQUÉ NADA?
¡Como si no tuviera cosas sobre las cuales escribir!
¡Claro que tengo cosas! ¡Millones de cosas!
¿Por qué te cuesta tanto apoyar el culo, sentir dos segundos 
y tipear aunque sea una simple oración introductoria?
Ah, sí. Apoyar el culo y sentir dos segundos, aunque sean solo dos míseros segundos, te duele.
La vez anterior tardaste tres días (tres días de puras lágrimas y hundimiento 
en lo más recóndito de tu habitación) y finalmente exteriorizaste. 
Esta vez, te estás tardando demasiado
Si bien no estás precisamente bañada en lágrimas y hundida en lo más recóndito de tu habitación. 
Quiero decir, desde el detonante no te sentaste a sentir. No hubo ganas, pero fue en vano. 
El dolor igual te persigue donde vayas ¿no? Eso es. 
Te distraés, te sentás dos segundos y sin permiso llega el dolor
El recuerdo. La duda
Bah, lo de siempre.

Acá tenés tu entrada de diciembre. 
Una cagada, pero no quiero sentir, dos segundos. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Miedo al abandono

Okey, en esta entrada, me llevo el crédito por haber escuchado de mi madre y luego por haber tipeado tooodo este texto, pero no por haberlo pensado (ojalá supierta tantas cosas). El verdadero autor de los párrafos siguientes es el  Dr. Rogelio D'Ovidio, en su libro "El Poder de Cambiar".

"¿Qué pasará con aquellos pensamientos que nos pueden hacer sufrir o gozar?
Imaginemos que sentimos temor en una situación determinada. Como el temor es una sensación displacentera, la acción que genera es la de retirada de la situación.
Supongamos que el temor es a sufrir el abandono de otras personas. ¿Qué es lo que sucederá? Simple, es muy probable que abandonemos primero al otro, para evitar que “el otro nos abandone a nosotros tarde o temprano”.
Muy bien, se dio una circunstancia y reaccionamos movidos por ese pensamiento, cosa que se podría graficar así…

ABANDONO ALGO O A ALGUIEN  ß  TENGO MIEDO DE QUE ME ABANDONEN
(acción)                                                 (pensamiento)
Aquí ha ocurrido una acción, pero lo que dificulta todo para nosotros y para los demás es que los pensamientos que subyacen en la acción muchas veces no se aprecian. Ellos están dentro de cada uno de nosotros, y por lo tanto están como “escondidos” en nuestro interior sin mostrarse claramente. Lo único que es manifiesto y visible es la acción misma. […] y esto es lo que puede generar enormes dificultades en el momento de vincularnos con los demás, porque sólo nosotros sabemos la causa que dio origen a la acción.
Entonces lo que se ve de manera concreta desde fuera de nosotros, o sea, desde el que recibe nuestra acción, se vería así:
ABANDONO ALGO O A ALGUIEN  ß  ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿?????????????
(acción)                                                   
La persona que sufre nuestro abandono no tiene idea de cuál es la razón por la que lo hicimos. Lo único objetivo es la acción. El motivo queda en la más absoluta de las incógnitas a menos que lo manifestemos expresamente, cosa que raramente sucede. Esto da lugar a la interpretación que la víctima del abandono quiera hacer, dado que quedó un terreno libre para la especulación.
Y así la gente se lanza a colocar sobre nosotros todo tipo de motivos que pueden habernos llevado a esa acción específica, la mayoría de los cuales son inexactos. Uno solo es exacto y es el que conocemos, el “miedo al abandono”, pero la otra persona no lo sabe.
Aquí se inicia entonces un conflicto que puede costar mucho resolver, porque hay algo no dicho que deja en el otro la posibilidad de la libre especulación.
Un pensamiento sostenido el tiempo suficiente genera una determinada acción. Existen necesidades o pensamientos que se dan una vez y luego cesan pero ¿Qué sucede con aquellos pensamientos que se repiten sin cesar?
Las personas que tememos al abandono muchas veces lo hacemos de manera repetitiva. Es raro que temamos hoy y mañana no. Por lo general, mañana será igual que hoy, es decir, seguiremos temiendo día tras día hasta que ese tema sea resuelto. "

El texto no termina ahí. Después de esto viene la parte que se supone que es más importante, pero la verdad me cansé de tipear. Tal vez en un futuro haga la segunda parte, o tal vez no.
 En caso de que no, básicamente el texto continúa hablando de los hábitos, de cómo se construyen, y en relación con este ejemplo, habla del hábito de abandonar, no sólo personas, sino actividades o cosas.
De ahí pienso: yo tengo tendencia a abandonar actividades... ¿Acaso no estaré proyectando?
 Miriam te necesitooooooooo!
 
El título es una cagada, pero no se me ocurrió otro mejor. Mis otras ideas, como "Dr. Rogelio nos habla del abandono" o "Sólo escuché y tipeé" fueron absolutamente patéticas.

domingo, 29 de julio de 2012

El Caribe o la Antártida.

Tengo que dejar de mentirme a mí misma. No soy quien creo ser, no aparento lo que espero aparentar. Hm… creo que tiene más que ver con la imagen. No proporciono el perfil deseado. Eso corre en mi contra ¿verdad?

Dicen que el que calla otorga, y tus silencios son realmente preocupantes. A menudo me trae sin cuidado la opinión de los demás (mentira), pero la tuya, seguro, me importa. Esa presión, que probablemente sea autoimpuesta, de querer cumplir con las expectativas, de no romper idealizaciones, por si te aferrás a ellas y abandonás todo lo que no se le parezca. Tanteo sin ver, trato de adivinar con unas pistas ínfimas, casi ausentes. ¿Qué es lo que buscás? Tenés que ser vos. ¿Y si yo no soy lo que esperás? Vos sí lo sos, y aunque sea una imbécil admitiéndolo, te quiero cerca. Muy cerca. ¿Cómo demostrártelo sin asustarte? ¿Cómo puedo saber qué es lo que pasa por tu cabeza? Es obvio que no decís todo lo que pensás; yo tampoco lo hago. Critico el rosa, pero ya estoy muy lejos de ser azul. Arrancás palabras rosas, que mueren en la punta de la lengua, forzadas por el exterior azul. Tenés que ser azul, él todavía lo es. Todavía Sabby restringe a Artemisa, si bien ésta última se encarga de varias cosas.

Espero ansiosa señales que me permitan avanzar. Lográs ser tan cariñoso y tan distante a la vez, que me llenás igualmente de calidez e incertidumbre. Una vez dije: lo peor es la duda. Y dudo, todo el tiempo. Cuando tus palabras no son ni blanco ni negro, probablemente en busca de meterle misterio al asunto. Es decir, esto empezó así ¿no? Pero ya me parece que es hora de hablar claro (paciencia, todavía no, todavía no). Blanco o negro; o, mínimamente, si se trata de un gris claro o un gris oscuro. Para dónde va el asunto. Hace poco más de un mes dejamos de movernos. Giramos en torno a lo mismo; y por la ventanilla siempre veo el mismo paisaje que rodea la rotonda. ¿Qué camino tomaremos a continuación? Ups, el conductor parece no entender el mapa, no se decide por ninguna ruta. ¿Cuál es el siguiente destino? ¿El Caribe o la Antártida? Por momentos temo que te vayas con algún pingüino. 

sábado, 30 de junio de 2012

Frases sueltas de sábado por la madrugada.

Tengo que dejar de recrear situaciones. Te extraño. Soy especialista en estupidez. Ojala tenga razón. Frases sueltas de sábado por la madrugada. Me gustaría saber qué pasa por tu cabeza, y qué pasa por la mía. ¿Desde cuándo soy la mala de la película? ¿Desde cuándo busco serlo? Pelotuda. Si, sentite mal. Esa mezcla de culpabilidad y oscura satisfacción. Esto no es una competencia. Al menos para vos. Ya no es tu juego, pero te gusta el drama.
No sé que pasa con vos. No es lindo sentir que forzas situaciones. Hoy es un viernes melancólico, dijiste. ¿Esa es razón para maltratarme? Pareciera por momentos que no me soportas. Entonces ¿para qué seguís acá? Andate, si tan estúpida soy. No tenés por qué seguir negando con la cabeza, desaprobando lo que hago o digo. Sos un pretencioso. Supongo que en algun momento te darás cuenta. Aceptá, la re puta que te parió. La perfección no existe, estás buscando un mito, pero nunca vas a llegar a la Atlántida. Y menos vos.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Conjeturas al pedo

- ¡Ay, no puede ser! – exclamé en un suspiro ligeramente angustiado, en la soledad de mi comedor, tras leer ese comentario que, si proviniese de cualquier otra persona, me habría alegrado.
No debería emplear este tiempo en vos. Nunca debería gastar tiempo en vos. Ahora debería estar practicando con Fireworks, con Dreamweaver. Pero no, por alguna estúpida razón, decidí entrar a tu muro y ponerme a investigar. Tal vez buscaba, en vano, alguna señal de idiotez, de un coeficiente intelectual subterráneo. Me corrijo: no buscaba un coeficiente intelectual subterráneo. No se puede adivinar el IQ de las personas basándose en sus publicaciones de Facebook. Sin embargo, ahora que recuerdo, me contaron que tu desempeño académico no es muy brillante. Mas de eso no quería hablar ahora, en realidad este párrafo no tiene importancia.
Quería hablar sobre lo desconcertada que estoy al ver que tenemos tantas cosas en común (pero tantas, que asustan, no sé si sos consciente, ya que vos evidencias mucho más tus gustos vía Facebook que yo) y que, si hubiéramos “empezado” con el pie derecho, tal vez ahora nos llevaríamos genial. Pero no es así, por cosas de la vida supe de tu existencia ya con la idea predeterminada de una amenaza. No sé cómo habrá sido tu primera percepción de mí. Admito que me da mucha curiosidad. Me gusta imaginar, aunque en realidad es una actividad inútil, qué pensarás vos.
Nuestra prácticamente nula relación, estuvo plagada de tensos silencios. Algo que vos y yo sabemos, pero nunca ponemos en palabras cuando estamos frente a frente. Nunca hablamos directamente, y nunca respondemos las alusiones mezcladas. Un escueto beso en la mejilla, cortesía rayana con la hipocresía, cuando frecuentamos las mismas amistades. Sin palabras, solo algunas miradas de soslayo, que no termino de saber si son tímidas, temerosas, o sólo demasiado precavidas.
El recelo que te tengo no es para nada personal. Es lo que cualquiera siente con cualquier persona que significa una amenaza.  Una competencia. ¿Esto terminó? Sé que estoy extendiendo exageradamente esta desconfianza, pero ¿Puedo considerarme ganadora? Magalí, Magalí, tonta Magalí… es imposible determinar un vencedor cuando hay un solo competidor. La única que veía todo esto como un jueguito de ganadores y perdedores, eras vos. Estúpida. Madurá. El premio no es un objeto, tu oponente es ficticio, y vos en realidad no estás jugando a nada. No conjetures al pedo.

martes, 1 de mayo de 2012

¿Dónde está tu cerebro?


¿Qué? ¿Ahora resulta que tampoco te quedan palabras para mí? ¿Dónde está tu cerebro? Empiezo a creer que desapareció, que se desintegró. Así de simple me abandonás. Me dejás tirado. Te dejás llevar por una opinión represora, y me apartás. Y así terminaste. Notás que algo te falta. Yo. Te falto yo. Y es completamente tu culpa. Creo que la cartelera de entrada que vos misma elegiste (Hay una cabeza que no tiene paz), nunca hizo tanto honor a tu estado como lo hace ahora. Definitivamente, no tenés paz, estás hecha un mamarracho, y hasta empiezo a dudar de tu verdadera capacidad. O antes te tenía demasiada estima, o de repente intercambiaste cerebros con un ñandú. Que esconde la cabeza bajo tierra. ¿Esa sos vos? ¿Así de cagona? Sabía que eras temerosa e insegura, pero creía que la terapia hacía efecto. Estabas mejor. ¿Qué te pasó? No te entiendo, la verdad que no te entiendo. Sos una superficial, hueca. Tu cráneo hace eco. Se te licuó el cerebro, chabona. ¿Qué onda?
Barajaste mil opciones y descartaste todas. Entonces ¿Para qué? Parece que te afecta de verdad. Te gustaba sentirte inteligente con lo anterior, pero más te gusta cuando piensan por sí mismos. Me parece perfecto, pero no contabas con el hecho de ser vos la estúpida. Fantaseabas con una charla de igual a igual sobre física cuántica. Y descubriste que no es así. Y entre que reúne todas las cualidades que deseabas, y que encima no tenés un IQ de 320, lo poco de pensamientos útiles que tenías se redujeron a cero, y lo que queda en tu cabecita son reiterativos e infinitos comentarios idiotas más acordes a una mente de siete años que a una de dieciséis. Esa no eras vos. No que yo sepa, no era lo que mostrabas.
Dejaste de dibujar, dejaste de escribir. Sos una trucha. Tocar siempre el mismo vals en el piano no te convierte en pianista. ¿Dónde tenés la cabeza? Demasiado ocupada en vos misma. Te olvidás de todo, de frases, de momentos. Los fragmentos más relevantes desaparecen de tu mente y solo queda una conclusión colgada, estudiada de memoria, sin argumentos, sin fundamentos, sin un camino que converja. No sé qué te pasó. Pero vamos mal.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Al menos estoy intentando

Sólo espero no haber metido la pata. La preocupación me persiguió todo el día. Me pregunto qué habrá pasado por tu cabeza, me pregunto qué pensarás de mí ahora. Ok, tal vez no fue tan grave, a lo mejor incluso ya olvidaste mi comportamiento tan increíblemente estúpido e infantil. Ojalá. Ojalá no se haya visto por fuera como yo lo sentí por dentro. Humillación. 
Mierda, qué difícil es buscar un apodo para vos. Mirá, ya pasaron dos canciones de Yann Tiersen, y yo sigo pensando. Bah, en realidad se me ocurrieron muchos, pero uno es más obvio que otro. Y cuánto más obvio, más adecuado es, claro. Y más ahora, que te di esta dirección y no sé si entrás, y en caso afirmativo, con qué frecuencia. ¿Leés todo? ¿O te da paja? Tal vez tu incipiente vagancia me salve. Aunque puede ser que no abarque mi blog, y mis palabras me lleven a la ruina(?. Ok, exagero. Pero estaría arruinando las cosas ¿no? ¿No te sentirías invadido? ¿No pensarías que soy una chiquilina obsesionada? 
Debo concederme que al menos estoy intentando tomarme el asunto con calma y no poner falsas expectativas para evitar alguna futura (y repetida) decepción. Tengo dos opciones: cuidar lo que digo, lo que hago, cómo actúo y cómo me muestro; o relajarme y que la cosa fluya. Sinceramente, la segunda opción me parece la más adecuada. 
Pero no quiero cagarla. No quiero arruinarlo. En caso de que, debido a mi habitual mala suerte, te hayas dado cuenta que hablo de vos, no me lo hagas saber. A menos que quieras jugarme una broma, y quieras ver como mi cara de galletita Panchita se convierte en un tomate maduro de expresión desencajada. Dah, no lo hagas. De todas formas, sería peor que me dijeras "Vi tu última entrada en tu blog.. ¿Sobre quién hablabas?". Porque mi respuesta sería inconsciente y obvia, ya que mis cachetotes también se teñirían de un colorado intenso. Parecería la luz roja del semáforo, y eso no es nada sexy(?. 
Listo, ya tengo tu apodo. Es completamente rebuscado, pero bueno. Cosas que pasan, cuando mi blog está en peligro inminente de ser leído. Vos sos Abisal Boy. Si tenés ganas, te encargarás de ampliar tus conocimientos al respecto. Y si vas por el camino correcto, tal vez resuelvas el misterio del origen de tu apodo. Más no te puedo decir. Aunque probablemente ni siquiera estés leyendo esto. Pero, por las dudas, no te ofendas, no quise decir que tenías cara de pez. 

domingo, 19 de febrero de 2012

Wikipedia, Malvinas y Psicoanálisis

Bueno, me copié del pasatiempo de mi amiguita Noelia, y ahora leo Wikipedia para combatir el aburrimiento. Estuvo bueno. Hasta ahora leí sobre el conflicto de Malvinas y toda esa cosa que no me convence para nada, y no quiero agregar nada más respecto a lo que pienso por si alguien después me acusa de "anti-patriótica". Es que.. creo que la soberanía ya la tienen los ingleses. Qué se yo. Ya perdimos como dos veces, ni siquiera los habitantes de las islas son considerados argentinos.. lo único que nos une a las Malvinas es el continente que sigue debajo del mar. Me da miedo escribir sobre esto; se me va de las manos, no lo entiendo en su totalidad y por lo tanto me siento incapaz de opinar. ¿Sabés la Cindor que me hace falta? Pero.. dado lo que vengo escuchando, lo que me explicó mi papá y lo que investigué en Wikipedia.. es lo que opino. 
También respondí una pregunta muy recurrente en mi cabeza durante los últimos dos días.. ¿Qué carajo hace un psicoanalista? Me refiero, al estilo "diván", que el paciente (o el analizado, segun Wiki) hable y hable durante toda las sesión y el profesional solo emita sonidos similares a "ajá.. hmm.. ajam..". O sea.. ¿En qué puede ayudar esto al paciente? Pero bueno, se podría decir que ahora lo entendí, mas o menos. Lo iba a escribir, pero mejor no. Tampoco me creo con la autoridad para andar explicando estas cosas, já. Me doy cuenta que me veo muy poco capacitada para "enseñar" a los demás; no me veo, ni nunca me vi, como profesora en ningún aspecto. Ni siquiera me creo capaz de enseñar danza tap, cuyo profesorado es justamente lo que estoy cursando. Si bien puedo ponerme en un lugar de "guía", por ejemplo, al explicarle análisis sintáctico a mi primo, tengo un miedo atroz a equivocarme, y por lo tanto, enseñarle mal a mi alumno. Y si le enseño mal, es mi culpa. Y no me puedo equivocar. Bueh. 
Hoy me di cuenta de que pienso como escribo. Quiero decir, en el tenedor libre donde cené hoy con mis viejos, le planteé una situación a mi madre, sobre la cual ella tuvo que pensar unos minutos para darme una explicación más bien psicológica. Lo que pasaba por mi mente mientras esperaba, era:
"Mi madre meditó aquello durante unos instantes... La miré expectante". 
Estoy haciendo algo parecido al psicoanálisis(?, al escribir todo lo que me va pasando por la mente. Es obvio que no todo todo, ya que mis pensamientos van mucho más rápido que las teclas, y todo el tiempo propongo y descarto frases, buscando hacer de este texto lo más... literario posible. Ponele. Y porque muchas cosas de las que pienso no las escribiría en el blog. Aparte porque algunas no tienen absolutamente nada que ver con el tema que estoy tratando. No sé si me explico. Por eso creo que la tarea del "analizado" en el psicoanálisis es realmente difícil.. quiero decir, los pensamientos también van mucho más rápido que las palabras. Me pasa que se me juntan todas las sílabas al hablar, y no se me entiende nada, cuando pretendo hablar al ritmo de mis pensamientos. Creo. Es una explicación bastante factible a mi falta de modulación.
¿Me habrá quedado muy largo este texto? Fue, yo publico así como está.

viernes, 17 de febrero de 2012

En exclusiva con Llanto y Paranoia

Los últimos sucesos aquí ocurridos llevaron a un recambio bastante importante de emociones, en el cual nos despedimos de Confianza Incondicional y Seguridad, para dar lugar a personajes como Traición, Desdicha y Ruptura. Estos son tiempos difíciles, mis queridos amigos, y hoy tenemos la posibilidad de charlar con Llanto y Paranoia, esta neurótica pareja protagonista de la mente de Magalí, en una entrevista exclusiva para 
Barrita de Bonobon

Bienvenidos. ¿Cómo están?
Llanto- La verdad, estoy empapado de tranquilidad. Me gusta mucho la posibilidad de lagrimear para una revista como Barrita de Bonobon.
Paranoia- ¿Me preguntás a mí? ¿Yo? Eh.. bien bien.. ¿Preguntás por algo en especial? ¿Por qué estaría mal?

Me alegro mucho. Cuéntennos, ¿Cómo fue que llegaron acá, a la cabeza de Magui?
P- Bueno, nosotros estábamos buscando hace bastante una residencia que abasteciera nuestras necesidades. Nos fijamos exclusivamente en mentes adolescentes, y si eran de una chica, mejor. Ya se sabe que las nenas son más propensas a llevarse mal entre sí, a tener problemas entre ellas.. Nos avisó nuestra amiga Traición, nos dijo que por estos lares hubo una crisis y los precios de las residencias bajaron muchísimo. A mí me venía bárbaro. Y bueno, una vez instalada, era inevitable que Llanto me siguiera. 
L- Sí.. el lugar nos encantó. Conseguí trabajo rápidamente y el agua por los ojos corre muy a menudo. Soy requerido por muchas emociones, no esperaba tanta demanda.

¿Pueden explicarnos a qué se dedican exactamente?
L- Como ya dije, yo me encargo de que el agua corra por los ojos. Es descargue, aunque no sólo mediante las lágrimas. Mi campo también abarca gritos, lloriqueos, algún pequeño arranque violento.. Me ocupo de complementar el trabajo de otras emociones vecinas, que sin mí estarían incompletas... Trabajé mucho con Desilusión el año pasado. La verdad, nos llevamos muy bien, pero en estos momentos estoy complementando a Paranoia. 
P- Yo estudié en la escuela de Desconfianza, aunque mi trabajo es un poquito más difícil, ya que no sólo  cuestiono el argumento ajeno, sino que elaboro teorías propias destinadas a atormentar. Últimamente me está yendo muy bien, estoy contenta con mi trabajo; y todo gracias a la crisis, ésta me dejó mucho material sobre el cual crear y argumentar. 

Y la última pregunta... ¿Tienen planes de dejar la mente de Magui en algún futuro?
P- Supongo que nos iremos cuando regresen sus antiguos propietarios. Nos persiguen, siempre. Por lo general encuentra alguna forma de desalojarnos. Casi que estamos resignados, y por eso causamos todos los estragos posibles antes que llegue el momento de marcharnos. 
L- De todas maneras, tengo entendido que Seguridad sigue muy débil como para regresar, y que está recibiendo golpes por todos lados. Confianza ya no cree en casi nadie. La señorita Duda los visita a menudo. Ella dice que son amigos, pero estoy seguro de que Seguridad y Confianza no aprecian mucho su compañía. Igual, no quiero lagrimear de más, por las dudas. No me gustaría que Duda venga a cuestionarme a mí también. 

Bueno, muchísimas gracias por su tiempo, chicos. Los dejo seguir trabajando tranquilos.
P y L- Gracias, Barrita de Bonobon. Disfrutamos mucho esta entrevista. Volvé cuando quieras.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Tan especial

Fragmento.

YO - Es que me da bronca no haber sido especial, como él lo fue para mí, porque un mes después ya está diciéndole a otra piba que le gusta mucho y no sé qué. O sea ¿Qué tan profundos son sus sentimientos? Esto me da la pauta de que es un superficial, y no porque se fije en el aspecto, sino porque no sé qué tan cierto es todo lo que dice. O sea, cuando una flaca le empieza a gustar, o la empieza a mirar de otra manera, ya anda diciendo que "le gusta mucho", para que a los dos meses descubra que no era tan así y la deje, y después aparezca otra chica y se repita todo de nuevo. [Ya sé, podría no ser tan así. Pero dejame soñar] Y me da bronca, porque no me di cuenta de eso hasta ahora, y me duele no haber sido tan especial como él lo fue para mí, como ya dije.
MICA - Bueno, sí, te re entiendo. Pero acordate que él te llevó re rápido. Hace las cosas re mal, y por ahi él sentía algo por vos. Pero qué se yo.
YO - Sí, eso también. 
MICA - No era la gran cosa, Maga.
YO - No digo que el flaco no quiera a la gente de verdad, sino que no la quiere tanto como dice, y después las pelotudas como yo [acá llega el momento máximo de la bronca] que le creen que las cosas son como él dice, se enganchan y terminan así. [Llorando un mes después porque el chico siguió con su vida lo más tranqui. Que en realidad no está mal, pero duele]
MICA - Claro. Exactamente. ¿Moraleja? 
YO - No te aferres tan rápido, tomate tu tiempo, Magalí [insert tonito de "admito que tenías razón, Mica"]
MICA - EXACTO
YO - Esto va al blog, de una. [Traducción: me re descargué, y quedó copado. Publiquemos.wiiii]

martes, 22 de noviembre de 2011

La caja de cemento

Todo está oscuro. Sentada sobre cemento frío, en una habitación vacía y estrecha. Ni un ápice de luz. ¿Cómo sé, entonces, que es estrecha y está vacía? Bueno, es que siento el halo helado de las paredes muy cerca de mí, como si estuviera metida en una caja de material gris. Materia gris. Dura y gélida como el acero, pero rugosa como una pared de cemento. Carente de muebles, lo sé, porque no percibo la calidez que una madera puede proporcionar, ese simple vestigio de que allí hay algo que alguna vez tuvo vida, que antaño fue un árbol desperezándose hacia la luz del sol. ¿Sol? Tan solo una palabra. Rápidamente olvidé cómo se siente la "calidez" que suele transmitir el astro. Ni siquiera yo transmitía mucha vida. Una presión en el pecho, como una piedra redonda, plana y pesada metida entre los pulmones y las costillas, me impedía respirar con normalidad. Los hombros en tensión, que junto a la cabeza ladeada, desganada, inerte, me daban una postura semejante a la de un espantapájaros. Así es como siento yo la culpa. 

Un golpecito en el medio de la cabeza me avisó que ella había vuelto. Diminuta, sin superar los cinco centímetros de alto, pero imponente, con guardapolvo de maestra y boca ancha de labios fruncidos; como un sapo. Flotaba en el aire acompañada por el zumbido que producían sus alitas de mosca en movimiento. Con su dedo puntiagudo golpeó mi cabeza dos veces. Partiéndome en cada impacto, graficando mi dualidad. 
- Es tu culpa, es tu culpa, es tu culpa - canturreó con una voz chirriante, y tono desproporcionadamente infantil. -. Nunca deberías haber abierto la boca. Tenés tanto que aprender, tanto que aprender. 

Siempre su monólogo empezaba así. Tenés tanto que aprender. Sí, es verdad. Y ella sabía, tanto como yo, qué defecto me había traído tantos problemas en las últimas semanas. Algo que debía cambiar, por más dificil, complicado e inconsciente que parezca. Es que no me doy cuenta, no pienso. Ocurre en esos momentos en que dejo descansar a mi cerebro. Grave error. Luego termino dentro de él, en una caja de cemento, y ella viene a atormentarme. Mi castigo.

- ¿Viste? Boca floja. Buchona, cotilla, liante, novelera, enredadora. Eso es lo que sos. Ahora hacete cargo, ahora bancátela. Chismosa. Bien merecido tenés si los dos dejan de hablarte. Si te sentencian con su silencio. Bien merecido, por cizañera. Por tomar partido, por anteponer uno al otro, y pretender que todos piensen que sos imparcial. Por cuentista. No te podés callar la boca ¿no? Nunca. Si no hablás de los demás, no hablás de nada. No tenés vida. Aprendé a serte fiel y dejá de cagarle los secretos a los demás. No se te puede contar nada. Botona. Si no tenés privacidad ni siquiera con vos misma, ¿cómo pretendés mantener en privado algo ajeno? Se empieza por uno. Ahora jodete. Llorá todo lo que quieras, hacete la cabeza, fingí que no es tan grave. Total... las cosas no cambian. Sabés que de alguna u otra manera vas a terminar encerrada acá. Egoísta. ¿Elegir? Decís que no querés elegir, y en realidad ya lo hiciste hace mucho tiempo. Buscás excusas que justifiquen tu elección para que los demás no te acusen de traidora, o infiel. Intentás que estén de acuerdo con vos, que crean lógica tu decisión. Pero dale, no engañas a nadie, todos saben que no sos sincera. Mentirosa. Ahora pudrite en la caja. Pagá las consecuencias, si querés pedí disculpas. Si te las aceptan o no, eso quedará a tu suerte. Pero nunca fuiste muy afortunada ¿no? El azar no es lo tuyo. No sé, fijate. 

Y se fue. El zumbido de las alas de mosca desapareció, dejó de golpearme la cabeza y me encontré sola otra vez. La caja de cemento no había cambiado para nada, las sienes me ardían, el pecho se me cerraba y el cuello me dolía. Nada había cambiado en realidad. Seguía encerrada en mi culpa, en mi castigo. Solo que ella, la que siempre me dice todo en crudo, sin anestesia, había dado su veredicto. Y ahora no podía evitar pensar que todo lo dicho era absolutamente real. 

viernes, 22 de julio de 2011

El confesionario.

La chica ingresó con paso vacilante en aquel estrecho cuartito. Miró a su alrededor, con leve recelo. Las paredes estaban forradas de terciopelo verde oscuro; el suelo, cubierto por una mullida alfombra blanca. Era pequeño, muy pequeño. En su centro, como único mueble, se hallaba un acolchonado sillón de cuero negro y respaldo alto. La temperatura de aquel lugar no era ni muy cálida ni muy gélida: agradable. 
La muchacha, de falsos ojos claros y espeso cabello castaño, de repente se sintió a gusto. Este era su lugar. Tomó asiento en el mullido sillón, y descubrió, colgados en el apoyabrazos, unos bonitos auriculares. Se los puso, para su sorpresa encajaban perfectamente en sus oídos; era muy cómodos y firmes. 
Entonces sintió unos deseos incontenibles de hablar. Después de todo, para eso había llegado hasta allí.

- Para algunas cosas soy extremadamente sensible. Para otras, no tanto. Todo lo contrario... No confío en los tipos.

- ¿Por qué? - preguntó una voz curiosa desde los auriculares. La chica no se asustó; aquella voz era conocida, aunque no podría especificar de dónde.

- No sé. Tengo quince años, tampoco es que hayan tenido muchas oportunidades de lastimarme. Quiero decir, técnicamente nadie me lastimó. La única que, hasta ahora, me lastima "amorosamente hablando", soy yo. Por mi tendencia adolescente a idealizar las cosas. Pero eso me lleva a no confiar en los tipos.

- Ves muchas películas.

- Puede ser. Las tramas románticas me atraen peligrosamente - la falsa ojiverde rió ligeramente, tras lo cual recuperó su aire pensativo -. O tambien puede ser que me dejo llevar por el estereotipo de "chico pelotudo mujeriego más-histérico-que-una-mina que se autodenomina yo-winner-chamuyero de diecitantos años". Entonces, como pienso que son todos así (o el 98% de los casos), no me creo ni una palabra de lo que dicen.

- ¿Nada de nada? Qué amarga. - la vocecita bufó, divertida, casi con burla.

- Bueno, algunas cosas sí. Pero me refiero... no les creo nada cuando me dicen hermosa, linda, yo gusto de vos, etc. Frases o adjetivos que en mi opinión están armados previamente.

- ¿Y cuál es el problema de que estén armados con anterioridad?

- Siento que dejan de ser sinceros. Va a sonar detestablemente cursi, pero si un flaco me dice algo lindo, quiero que lo diga porque en verdad lo siente. Las palabras vacías, cuando van en esa dirección, no me sirven. 

- Amarga. Aburrida. Divertite un poco, nena. Si un pibe te quiere chamuyar, es porque le pareciste linda. No se van a gastar en hacerte la cabeza si después no van a querer ni un arranque. Osea, de ser así sería un pibe excepcionalmente histérico. 

- Todos son histéricos.

- Te corrijo. Todos somos histéricos alguna vez. Solo que en diferentes niveles. Un coqueteo previo es divertido, aunque tampoco hay que irse a la mierda histeriqueando por histeriquear. Eso sí es desagradable. Tendrías que divertirte más coqueteando y tirandote onda con pibes, aunque si te involucrás sentimentalmente sí corrés el riesgo de salir lastimada. Ese era tu miedo ¿no?

- Sí.. y por eso no confío en los tipos. Tengo miedo de salir lastimada.

- Mirá, a tu edad es muy difícil encontrar el amor de tu vida. Eso viene más adelante. Yo que vos, no me preocuparía por eso. Por ahora, disfrutaría. Puede ser que un chico te guste más que todos los demás, y que quieras que sea solo para vos, y ser solo para él; eso también está bien. No te digo que no tengas novio, que no te enamores. Solo que te sueltes un poco más. Que arriesgues más; pensá esto: la realidad es que pueden lastimarte, pero no es nada de lo que no puedas recuperarte con el tiempo. 

- Ehm.. sí, supongo que tenés razón. Hablando de gustar de gente... la verdad no entiendo esas personas que dicen estar enamoradas al poco tiempo de conocer a alguien. Tampoco creo en el amor a primera vista. 

- Bueno, ese sería otro tema interesante para charlar.  

viernes, 24 de junio de 2011

Despertá!

Okey. En estos momentos estoy atravesando uno de esos momentos de bajón irracional. Ese extraño peso en el estómago, los hombros tensionados, el leve dolor de cabeza, ideas un tanto pálidas y postura negativa involuntaria. Ah, fundamental: las razones del bajón, no dan para bajonearte. No son para tanto. Pero te dan la sensación de que estás tragando cascotes, acompañados por Terma de limón, sin soda. A secas.
Es que.. nadie me responde! Quería hablar especialmente con tres personas. Con mi mejor onda fui y les hablé, pero su respuesta jamás llegó. Y me quedé ahi esperando que contesten con un simple "Hola! Cómo estas? Qué hacés? Todo bien?". ¬¬
Sólo una de esas tres personas me respondió. Pero me pareció que no quería hablar conmigo. En realidad, siempre tengo esa sensación, excepto cuando es él quien me habla. Como sea, para mí que no tenía ganas de hablar conmigo, y cuando intenté sacar tema de conversación me sentí muy goma. Detesto sentirme goma o confite. Por ende le dejé de hablar. Y me quedé sin conversar con nadie. 
¡Sí, soy re RE susceptible! ¿Y qué? No es mi culpa que me esté por venir.(?    Sí, me puse triste porque no me respondieron en el momento. Sí, me dio por las pelotas que no quiera hablar. Sí, me amarrrrga que responda tan cortado, que jamás muestre interés, que yo tenga que hacer el doble de esfuerzo para sacar adelante una conversación y encima sentirme re pesada. O sea.. ¿Qué me falta para darme cuenta de una vez que el flaco es rarito y no puedo hacer nada por cambiarlo? ¿Por qué lo quiero cambiar? Me dijeron que me gustan los desafíos, que por eso ando atrás suyo todo el tiempo. Generalmente me siento mal después de hablar con él; pero tambien me siento mal si no hablo con él. No lo entiendo, no me entiendo. No sé prácticamente nada de él, pero él sabe mucho menos sobre mí. No le interesa. A ver, Magalí no-le-interesa. Abrí los ojos, pendeja! Despertá! ¿Necesitas que ponga un despertador o qué mierda? Me tengo harta, ya no me soporto. 


sábado, 28 de mayo de 2011

Me pasa por impaciente

A veces me pasan cosas que
A veces, provoco cosas que, pocos minutos más tarde, despiertan unas tremendas ganas de suicidarme (exageración, pero casi).
O sea, mi ansiedad hace que quiera precipitar momentos, rompiendo un esquema previamente pensado. Mi manía de planear y evaluar momentos chocan con mi carácter impaciente y el resultado no puede ser otro que un caos a nivel microscópico (que en su momento se asemeja a una batalla épica, pero interna).
También ese pequeño caos me pone nerviosa, y descubrí que soy muy sensible a los nervios. Quiero decir, apenas noto que algo no sale como había esperado (ya sea por mi impaciencia, o por cualquier otra cosa), me estreso y mi cerebro simplemente deja de funcionar. O, en realidad, empieza a funcionar demasiado; se dispara un montón de información y ello dificulta el filtro que indica qué debo decir y qué no, qué debo hacer y qué no sería tan apropiado.
En consecuencia, digo muchas pelotudeces que jamás debería haber pronunciado en voz alta. Y acá es cuando me dan ganas de suicidarme, de poner a Magalí en off y dejar de ver el replay mental de todas las cagadas que me mandé en un lapso de tiempo menor a dos horas.
Me pasa por impaciente.
Embarro yo sola una imagen con la que me sentía bastante cómoda.
Me moviliza la frase "Ah, no te tenía así ¿eh?"
Pero quizás, mientras no deje que esta "nueva imagen" se distorsione, pueda sacar provecho de ella. Igual todavía no se me ocurre como revertir esto... ¿Será que le temo a los cambios? ¿O simplemente no quiero que se forje una idea equivocada de mi? Pero ¿Es realmente equivocada?
Como sea, por ahora creo que lo estoy haciendo todo muy mal. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

Blanco Negro Gris

De esto hablaba el lunes pasado con Miriam. La semana pasada estuve observando, y me di cuenta de que nada es blanco o negro. Nada es absolutamente, indiscutiblemente, de una manera u otra. Todo depende
Me pasa que, ante ciertas situaciones, mi sistema de pensamiento me indica automáticamente que si algo no es algo, pasa a ser lo opuesto. Por ejemplo: anoche, charlando con mi viejo, durante la cena, comenté.
- No me siento inteligente.
- ¿Y qué es exactamente inteligente? - replicó. A mi papá le gusta la filosofía.
- No sé.
- Yo creo que es la capacidad que tiene alguien para solucionar los problemas - opinó.
Sopesé esa posible definición por unos segundos. Si la inteligencia de cada persona se mide con su capacidad para resolver conflictos, entonces todos aquellos que deben pedirle consejo a otra persona, o recurrir a un psicólogo (incluyéndome), o incluso tomar clases particulares de matemática porque en el cole no pegan una para resolver los ejercicios... entonces todos ellos ¿No son inteligentes? Según la definición que brindó el Sr. Papá de Magui.. no cumplen los requisitos. 
Por ende, resolví que si no podés resolver tus problemas, sos tonto. 
Sin embargo, al darme cuenta que estaba acusando de "tonta" a gran parte de la población, incluso a mí misma, me dije: el hecho de que no puedas resolver tus problemas no te convierte en una persona tonta. Sólo te convierte en alguien que necesita un empujón, una ayuda. 
Entonces quizás no tengas un IQ de 360; ni seas una persona extremadamente sabia, pero ser ayudado tampoco significa ser tonto. No sos ni blanco, ni negro. Sos gris. Como cualquier persona.

Otro ejemplo. 
¿Quién dice que algo está bien o mal? El otro día me preguntaron mi opinión acerca de las chicas de mi edad y su actividad sexual. Conozco chicas que ya perdieron su virginidad hace rato, y otras que todavía ni se les pasa por la cabeza; y son todas de la misma edad. ¿Eso quiere decir que unas están mal, y las otras están bien? No creo. También sé de chicas que perdieron su virginidad a esta edad, pero fue con la persona que quieren y las quieren; yo no creo que esté mal demostrar amor de una manera física. Tampoco creo que esté bien mostrar la sexualidad como un pecado, como un tabú o algo así, porque es parte de la vida. Yo creo que lo ideal es promover el uso de anticonceptivos, ya que así nos evitamos muchos problemas. Este tema, supongo, tampoco es completamente blanco, o completamente negro. Depende de la opinión de cada uno, así que, como en el caso anterior, también es gris.  

Podría opinar de manera "gris" sobre muchísimos temas, pero no me gustaría que esta entrada se extienda hasta el punto de volverse aburrida. Así que mejor la dejo acá.