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sábado, 1 de febrero de 2014

Quiero tu versión

Quiero tu versión de tarde noche,
tu versión de bar, rimas y saxofón.
Quiero que mantengas la primer impresión,
que tu arte no se vaya con el humo espeso de tu exhalación. 
Quiero tu expresión pensativa,  tu mirada medida
tu habilidad de convencer. 
Te quiero comprador, ladrón, farsante.
Dejame sostener la ilusión. 

viernes, 6 de julio de 2012

Desprecio

Desparramado en el sillón, con el inútil control remoto en la mano, decidió escuchar la conversación que se llevaba a cabo a su alrededor. Medio cerebro aún seguía concentrado en la imagen del televisor, mientras la otra mitad intentaba interpretar las palabras que llegaban a sus oídos, lastimados desde adentro, invadidos por cualquier elemento alargado, excepto un hisopo. Intentaban interpretar,  pero nunca lo lograban. A veces parecía no funcionar su capacidad de interpretación. No entendía, no razonaba, no relacionaba. No había conexión entre neuronas, había que hacerle un cuadro explicativo, un dibujito, y apuntar con una regla palabra por palabra para que el hombre pudiera al fin captar algo de lo que se le decía.
Pero en este caso no tenía un pizarrón con dibujitos y cuadritos delante como para que pudiera comprender algo. Aparte, la cuentista no sabía hablar. ¡Por Dios, que imbécil! El hombre preguntó, molesto al ver que la chica era tan pésima en su labor, y recibió una respuesta impaciente. Lo que produjo que el rostro del señor se contrajera en una mueca de asco, ladeó levemente la cabeza mirando por el rabillo del ojo a la adolescente. Aprendé a hablar, estúpida. ¿Cómo pretendes que entienda algo? ¿Dónde está el dibujito aclarativo?
-  Pero explicá bien – pelotuda. Estiró cada sílaba con desprecio, mirándola con desagrado. -. Explicás muy mal – idiota, aprendé a hablar. Tarada.
¡Qué cosa de no creer! ¿A esta analfabeta había engendrado tan célebre periodista? No sabía ni contar una anécdota, la muy burra. Definitivamente, se trataba de un desperfecto genético. Merece que la traten con desprecio.  

sábado, 30 de junio de 2012

Frases sueltas de sábado por la madrugada.

Tengo que dejar de recrear situaciones. Te extraño. Soy especialista en estupidez. Ojala tenga razón. Frases sueltas de sábado por la madrugada. Me gustaría saber qué pasa por tu cabeza, y qué pasa por la mía. ¿Desde cuándo soy la mala de la película? ¿Desde cuándo busco serlo? Pelotuda. Si, sentite mal. Esa mezcla de culpabilidad y oscura satisfacción. Esto no es una competencia. Al menos para vos. Ya no es tu juego, pero te gusta el drama.
No sé que pasa con vos. No es lindo sentir que forzas situaciones. Hoy es un viernes melancólico, dijiste. ¿Esa es razón para maltratarme? Pareciera por momentos que no me soportas. Entonces ¿para qué seguís acá? Andate, si tan estúpida soy. No tenés por qué seguir negando con la cabeza, desaprobando lo que hago o digo. Sos un pretencioso. Supongo que en algun momento te darás cuenta. Aceptá, la re puta que te parió. La perfección no existe, estás buscando un mito, pero nunca vas a llegar a la Atlántida. Y menos vos.

martes, 6 de marzo de 2012

Eterno bebé

Sos tan expresivo. Te ves tan dulce, me cuesta creer que tengas la edad que tenés. Todavía parecés un niño; a mis ojos, el tiempo nunca pasó. Te tratamos como un recién nacido, y vos interpretas el papel perfectamente. Tus miradas... tus ojitos brillantes lo dicen todo, y la expresión que transmitís con ellos, es la principal causa de tu aspecto ingenuo. Como un nenito. No sé si será que te conozco demasiado, y vos me conocés mucho más, pero cuando miro tus ojos, entiendo lo que dicen. A veces me mirás expectante, casi puedo adivinar tus pensamientos. "Hu, ¿Qué quiere esta loca ahora?". Noto en tu mirada que ya adivinaste lo que voy a hacer, y por lo general no intentás evitarlo. Sos tan buenito. 
Otras veces, leo en tus ojos una petición. Entusiasta, tu cuerpo también habla. Te inclinás hacia mí con la vista fija en mis ojos, casi puedo ver cómo elevás las cejas, apremiándome. No te hace falta hablar. "¡Dale! ¡Dame bola! ¡Quiero algo! ¡Dámelo!". A veces me pedís que te deje en paz. Casi nunca te hago caso. Te apretujo y te lleno de besos, vos los recibís con resignación. Ya sé que soy pesada, ya lo sé. Sólo cuando empezás a oponer resistencia opto por dejarte ir; incluso a veces te escabullís de entre mis brazos, y ya no te puedo atrapar. Sos rápido cuando querés. Rápido y silencioso, una sombra, imperceptible. Cuando querés ser invisible, lo sos. En un abrir y cerrar de ojos desaparecés... sos muy vivo para esas cosas. ¿Quién dijo que fueras estúpido? Sabes aprovechar las oportunidades, ya lo comprobamos unas cuantas veces. Te gusta la aventura, correr, seguir tu instinto. Demasiado sociable, tal vez, resultas un pequeño estorbo para tus compañeros. Pero vos no lo notás, o no te importa, ni siquiera un gruñido hostil opaca tu efusividad. 
Sos un amor. No suelo demostrar cuánto te quiero, cuánto significás para mí. No me imagino sin vos, no quiero ni pensar. Me niego a contar cuánto tiempo nos queda juntos. Menos de la mitad del que ya pasamos. Pero eso no es importante; tu vitalidad siempre me hace sonreír. Sos tan atento, tan molesto a veces. Arisco y complaciente a la vez, amo cuando suspirás juntando paciencia. Te gusta que te mimen, siempre y cuando no haya amor en exceso. Eso está bien, tenés tu equilibrio. 
De pequeño eras mi juguete, me gustaba pararte los pelos rubios para que parezcas punk, me acuerdo que te paseaba en el cochecito de juguete como si fueras mi bebé. Bueno, en realidad sos un eterno bebé. Ahora sos mi bebito guardián, el que rompe las bolas cuando un desconocido entra a casa, el que entra en confianza fácilmente y de guardián ya no te queda nada. 
Tenés un enorme corazón, una gran capacidad para amar, a pesar de todas las veces que te pisé, te golpeé sin querer, te apreté demasiado, te grité y te encerré en el patio, en mi pieza o en el baño. Siempre terminaba abrazándote, y vos sin ningún tipo de rencor. Valorabas más reencontrarte con la libertad que el recuerdo del encierro. Te amo tanto, mi putito hermoso, mi eterno bebé. Mi Rockito. 


miércoles, 15 de febrero de 2012

Seis pensamientos

uno
Conectate y hablame. Conectate y hablame, dale dale. Hablame, porque ya te conectaste. No quiero terminar hablándote yo. Decime Hola. Nada más. ¿Es mucho pedir? Idiota histérico a quien ya me cansé de tratar de sacarlo de mi cabeza. Te odio. Pero hablame.
Dos
Dale, hablame. Pará. No, no, no me hables. Decí que me extrañás. No, pará, no lo digas. Sentilo. Extrañame, la puta madre. Quiero que me extrañes, porque yo te extraño. No quiero extrañarte, igual. Ya sé que soy una pendeja pelotuda, eh. Volvé a mí(?. Decime que querés hablar conmigo otra vez, invitame a tomar un helado. Dale, dale. Extrañame un poquito. 
TRes
Ok. ¿Por qué estás en esta entrada? No deberías. Pero, claro, estás genial. Ah, sí, estás acá porque te tengo todas las ganas jajaja xD Bueno, nada. Vivís muy lejos, a veces me caes medio mal, pero te doy. Eso es todo lo que tengo para decirte.
cuaTRo 
No, pará. Ay. Sos inesperado. Conectate y hablame. Como las otras veces. Ay, qué lindo que sos. Ay, ay ay. Te abrazaría y no te soltaría más. No es que me quiera hacer ilusiones, pero si seguís así, vos tambien vas a terminar en el blog como Sugar y Salame Boy (como ahora). No es que me quiera hacer ilusiones. No me hago ilusiones, no estoy pelotuda con vos. Pero sos lindo lindo eh, por dentro y por fuera. Bue... Tengo que bajar un cambio.
cinco
No sé qué hacer. Si lo que dicen todos es cierto.. Gracias(?. Te quiero mucho. A veces más de lo que debería. A veces, no. Por eso, no sé que hacer. Son momentos. Como ahora. Es cierto, te extraño. Lo admito. Me gusta estar con vos. Pero no sé en calidad de qué.. ¿Amigos? Tal vez. A veces lo dudo... 
seis
Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas♫. Bue. Hablame, y no te cortes. Dale, sacá tu buena onda, tus ganas de hablar, y dejame conocerte. O que te interese conocerme. Dale que sí. Bah.. si querés. No sé. Me da lo mismo. Ponele que me da lo mismo. Hacé lo que quieras. Hablame.  

martes, 26 de julio de 2011

Qué lindo arruinarse con vos.

Tardé, pero acá está. No podía dejar de mencionar a esta banda, que me hizo saltar, gritar, cantar, el viernes pasado en Haedo. Al igual que mis compañeras Bionicas(? y bloggeras Sheral y Agus, les quiero rendir homenaje con una entrada.
Elegí filmar y publicar ahora, este tema en particular, porque me siento bastante identificada. Y fue la primer canción que escuché de Tan Bionica. Desde entonces, no paré. 


Arruinarse
Te burlaste de mis sueños, siempre me trataste mal
Te miraba, me veía, y eso me gustaba tanto
Me acerqué, quise hablar, pero vos querías pelear
Y a mí tanto me gustó que no te duré ni un round.

Y a veces pienso, cuando me quedo solo
Te extraño, te lloro, que lindo arruinarse con vos.

Y el día estuvo mal, hoy te soñé
No quiero recordarte más, no me hace bien
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber, si te acordas de mí
O no te importa nada de lo que me pasa.

Estoy un poco ansioso y se termina el día
Ando buscando un poquitito de tu adrenalina
Y en mi cabeza encuentro sólo resignaciones
Estoy pagando el precio de mis buenas intenciones
En qué estaba pensando cuando me vine acá
Tiene que haber alguna buena forma de escapar
Si bien algunas cosas pudieron mejorar
Me está aburriendo esta mentira de la libertad.

Y a veces pienso, cuando me quedo solo
Te extraño, te lloro, que lindo arruinarse con vos
Te juro, linda, me está costando mucho
Termino los días cansado de extrañarte.

Y el día estuvo mal, hoy te soñé
Odiabas el amanecer y yo también
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber si te acordas de mí
O no te importa nada de lo que me pasa.


Y el día estuvo mal, hoy te soñé
Las noches con el huracán, hoy me acordé
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber si te acordas de mi
O no te importa nada de lo que me pasa.


miércoles, 20 de abril de 2011

Gracias

Ella alzó la mirada del papel arrugado que estrechaban sus manos. Se sumergió en los ojos oscuros del muchacho que tenía adelante. Éste, parecía incómodo; metía las manos en sus bolsillos, y tenía su cabeza cabizbaja. La chica lo miró directamente unos segundos, antes de bajar la vista al papel.
- Gracias por escribirme esa canción - murmuró. Por arañarme el corazón. -... por ser así como tú eres. - añadió tras una pausa. Le tembló ligeramente el labio inferior; no lo miraba.
- Gracias por aguantar ese dolor - el chico tenía la voz ronca. Sin duda, aquella no era su situación favorita. -, por inventar ese sabor...
- Por hacerme siempre lo que quieres - interrumpió la chica, arrugando un poco el ceño. No, no quería estar allí. 
- Gracias por los consejos que me das.. - intentó retomar el muchacho la palabra. 
- Por olvidarme si te vas, por no quererme un poco más - ella apretó los puños y enfrentó a su interlocutor. Sin duda, aquellos ojos verdes expresaban reproche, furia y dolor. Todo mezclado.
Por esas cosas que no se pueden contar.
- Aprendí a sufrir, aprendí a reírme de mí. Me reconstruí - elevó el tono de voz, fulminando el rostro serio de aquel joven. Recordó cuando se cruzaron por primera vez. Tuve que decir que sí, que sí.
Y él sonrió. Tristemente, pero sonrió.
- Gracias por caminar siempre al revés - dudó un momento antes de continuar -. Por derretirte si me ves, por alargar ese momento.
La chica iba a replicar, pero se le adelantó. Él también tenía cosas que decir.
- Gracias por asumir ese papel... ya no sabíamos qué hacer
- Pero te fuiste justo a tiempo.
- Gracias por ayudarme a que se duerma - continuó, ignorando aquella interrupción. Estaba siendo sincero, por una vez en la vida. -, por el cariño, la paciencia cuando todo iba mal. 
Gracias por esas cosas que no se deben contar.
- ¡Aprendí a sufrir! ¡Aprendí a reírme de mí! ¡Me reconstruí! - Tuve que decir que sí, que sí. Estalló. Sus ojos se anegaron en lágrimas y su intento de demostrar que nada le importaba se desmoronó. El muchacho agachó la cabeza, se mordió el labio y añadió en voz baja.
- Ya no seré lo que fui para ti una vez - zanjó. Sus ojos oscuros se encontraron con el verde de la chica, que le decían de todo menos bonito. - Pero puedes contar conmigo... 
Listo, esto fue demasiado para ella.
- ¡Aprendí a sufrir! ¡Aprendí a reirme de mi! ¡Me reconstruí! - repitió a viva voz. Tuve que decir que sí, que sí. Era obvio que tenía orgullo, quizás demasiado. Y soberbia. Jamás aceptaría que aún lo quería. Pero él giró, y se marchó. Sin pronunciar una palabra más, sin siquiera mirarla. Gélido. No podía permitirse ser de otra manera. Su mente funciona lógicamente, con frialdad. Él no era para ella, no se convenían. 
- ¡Aprendí a sentir! ¡ También a pasarlo bien sin ti! - gritaba ella, esperando que él la escuche y le creyera. En vano. No eran más que mentiras, y ambos lo sabían. Pero la muchacha no dejaba de intentar consolarse. Y me levanté cada vez que tropecé y caí. 
- Tuve que alejarme de ti.. 
- Tuve que aprender a ser sin ti.

Inspirado en la canción Gracias, de Despistaos. 

martes, 8 de marzo de 2011

Dale al verde

No me considero una persona especialmente valiente; mucho menos directa, admito a mi pesar. Por eso algunas cosas prefiero descargarlas acá antes que decirlas de frente. Porque si bien no suelo ser directa, cuando lo soy, puedo llegar a lastimar... Okey, también cuando no soy directa, lastimo a la gente con mi sarcasmo. Porque a veces las cosas me salen con un poquito de cinismo. Un poquito bastante cuando hay algo que me molesta. Dicen también que tengo pocas pulgas. 

Acá voy.

Me rompe soberanamente las pelotas tu falta de tacto. No. Pará, no te falta tacto, es que sos una persona sumamente desubicada. Y mirá que para algunas cosas trato de ser tolerante. Pero vos te vas al pasto. Te respondo una vez -trece mil quinientas veintiún veces- de forma amable, pero no sabés aceptar una negativa. Insistís, desubicandote cada vez más mientras intentas convencerme de algo con lo que yo no estoy de acuerdo. Pero no puedo decirte "No, porque no quiero", "No, porque tu propuesta me parece completamente fuera de lugar", o "No, porque no sos nadie para decirme qué tengo que hacer". No te lo puedo decir porque sos mi amiga, y esa manera tan bruta de decir que no, solo sería el inicio de una discusión, porque estoy segura de que vos no aceptarías tu error, no me darías la razón y me pedirías disculpas. Te ofenderías. Así que tomo aire y te digo "Y... por ahora no", o busco alguna excusa mínimamente válida y amable. Sin embargo, no te quedás con esa aplacadora negativa. Insistís
Bueno, cuando por fin te digo en un tono impaciente "No, porque esas cosas las tengo que ver yo", o algo por el estilo, te relajás un poco. Y cuando empiezo a descansar... ¡Paf! Saltás criticando, generalizando desde una posición tan soberbia como desagradable. Criticás lo que sabés que es inevitable que yo haga, porque así es la costumbre, así se hace. Y disculpame por no tener tanta personalidad y querer ser tan original y fuera de lo común como vos. Pero creo que seguir la corriente no siempre está mal, mientras te respetes a vos misma. Por eso, no tenés filtro. Sos una desubicada. Y me hacés sentir mal. Solo que en vez de ponerme triste porque te vas a aburrir muchísimo conmigo y mi manera común de ser, me enojo y te respondo con un disimulado e incontenido cinismo. 

Listo. Como dicen en TuSecreto, ME DESCARGUÉ y dale al verde. 

viernes, 25 de febrero de 2011

Querido Culiado !

Patu- Todo hablado sobre un amor imposible.
Magui- Adiviná en quién me inspiré
Patu- Yo lo borraría y lo haría de cero para olvidar.

¡Cómo me gustaría hacerte caso! Porque te aseguro que tenés toda, TODA, la razón. Pero es fácil decirlo (y al decir esta frase, nuevamente me viene su imagen a la mente), y llevarlo a cabo se convierte en un desafío imposible. Porque eliminar todos los recuerdos de lo que él me produjo (me produce)… de solo pensarlo me resulta doloroso. Y sí, soy una auténtica cagona.  
Sin embargo, no voy a malgastar caracteres en justificarme, y voy a pasar a darte las más sinceras GRACIAS. A vos y a Mar, ya que sin ella, no podría haber conocido a quien rápidamente se convirtió en mi amigo. Mirá, te aseguro que la lista de agradecimientos puede extenderse y provocar que sientas sueño y te duermas sobre el teclado (no babear porque se arruina), así que mejor te la hago corta.
Gracias por hacer feliz a mi amiga, a mi hermana; Gracias por darme la oportunidad de conocerte; Gracias por darte la oportunidad de conocerme; Gracias por aceptarme como soy, a mí y a toda mi ridiculez en potencia; Gracias por, encima, quererme un poquito; Gracias por dejarte querer; Gracias por los consejos que me das, por levantarme el ánimo, por darme tu opinión, recomendar temas excelentes, y la lista sigue, sigue, sigue. Pero no quiero que te duermas leyendo cosas que ya sabés, y arruines tu teclado por mi culpa.
Bueno, querido Culiado (fuerte, eh?) Cuñado , podés contar conmigo para lo que sea (menos para hacer algo que dañe de alguna manera Mar, pero estoy segura de que algo así ni siquiera se te pasa por la cabeza y te repugna la idea casi tanto como a mí), porque no sé cómo, pero entraste en mi circulo de confianza súper vip en un tiempo récord. Y en ese círculo de confianza súper vip, puedo ser completamente yo, sin temer el rechazo del otro (para más información sobre mi timidez y falta de espontaneidad, consultar entradas anteriores).
Amigacho, creo que estas simples palabras pueden resumir casi todo. Esta entrada es toda tuya, ahora te podés considerar una persona afortunada realmente importante y famosa Ja ja ja. Chiste.



Te quiero Patu! 

sábado, 19 de febrero de 2011

By Sofi ♥

Siempre me iba volando, en ella nunca me fije 

Ya no me importan mis alas, y a ti te las regalaré 
Yo se que con ellas vuelas; 
Ya no las necesitare ~ 

"Lo que dice es muy real... es tal cual lo que yo pienso y siento. Representa mi historia y la de él"
By Sofi.

Porque lo que sale del corazón
SIEMPRE es hermoso.

Te amo, amiga. Gracias por ser como sos: auténtica, espontánea, sincera. Esta entrada te la dedico a vos, porque vos fuiste quien la creó, en realidad. Así que mejor no te la dedico, sino que te merecés todo el crédito

Esto NO es propiedad de Barrita De Bonobon. Todos los derechos e izquierdos le corresponden a Sofía, mi amiga.  

martes, 18 de enero de 2011

Collage de ideas

Pensaste que me había olvidado de vos. Me extraña, la verdad. Pero bueno, ahora volví, presiono una vez más las teclas para vos, para mi hermoso, terapéutico y fiel BLOG. No te voy a enumerar las razones por las que te abandoné estas ultimas semanas, nada más te digo que no fue porque no quisiera. 


Extraño a Adri , No la veo desde que terminaron las clases, y ahora estaba revisando su blog y no puedo creer que me haya perdido tantas entradas. Igual, las leí todas; y me siento súper orgullosa de ella (de vos, si es que estas leyendo), por las cosas hermosas que escribe, y esas imágenes que no sé de donde las saca, pero están geniales. 


Encontré lectura para el verano, luego de tanta búsqueda (Véase entrada anterior). Los libros que se ganaron mi afecto fueron una serie de cuentos de Sherlock Holmes (Conan Doyle), "Los Elefantes Pueden Recordar" y "La Muerte Visita al Dentista", ambos de la célebre autora Agatha Christie. Sí, ahora me metí con esa onda: pistas, teorías, investigaciones, observación, policías y detectives. Hasta me enganche con un programa en la tele que se llama Médicos Detectives, o Detectives Médicos. No me acuerdo bien.


En Mar del Plata me puse a jugar a la periodista y le saqué fotos a un artista que hizo su presentación de cuadros hiper realistas, y dije que iba a escribir una especie de artículo biográfico sobre este pintor y elegir una o dos fotos para colgarlas en el blog, pero la verdad que ahora no tengo ni ganas; prefiero escribir esto.


Este año me propongo a ser más directa, más espontánea, y más positiva. Por la Ley de Atracción y todo eso.


No tengo en mente un tema definido sobre el cual hablar, así que hablo de todo un poco.


Murieron mis ideas.
Chau.











viernes, 1 de octubre de 2010

Soñar contigo.


Te expresas en susurros, tu rostro invadiendo mi espacio personal. Notas como la sangre sube a mis mejillas y sonríes enternecido. Fijo la mirada en tus labios curvados, de los cuales siempre opinaré que fueron hechos para sonreír. Ese gesto que usas tanto, y de tantas maneras. A veces sonríes seductor, o estallas en divertidas carcajadas. Puedes esbozar una sonrisa dulce o también las usas para expresar timidez. Pocas veces ocultas tristeza tras ellas, eres tan alegre que resultas inmune al abatimiento.
Envuelves mi mano con las tuyas, tratando de convencerme para que levante la mirada. Pero me niego a hacerlo. Aún quiero seguir pensando. Ya de por sí me cuesta si estás cerca, si me hablas con esa infinita dulzura, si cantas armónicas melodías para mí. Pero tú eres terco en ocasiones, y en un segundo y certero intento, colocas con suavidad tus dedos en torno a mi barbilla, y la echas hacia atrás con delicadeza. De esta forma me obligas a mirarte a los ojos. Suelto de golpe todo el aire que había acumulado al toparme con tus orbes de cielo. Me pierdo en ellos, tan profundos como el océano.
Muchas veces me he preguntado, cada vez que me sumerjo en tus ojos, si acaso no estaba muerta ya, si tú no eras el ángel que me recibiría junto a las puertas doradas del cielo. Muchas veces me he preguntado si no eras lo contrario, el guardián del infierno, que me cegaría con su enloquecedora belleza para amortiguar el ardor de mi hoguera.
No es la primera vez que me decido por la segunda opción, que creo estar frente al demonio de la tentación y la gula. Tú lo sabes, me das la razón al enseñarme los dientes en esa arrebatadora sonrisa con la cual denotas la seguridad de tus acciones. Eres consciente de lo hechizada que estoy, de la idiotez que me sorprende al verte y de lo fácil que sería para ti persuadirme de permanecer a tu lado, bajo tu sombra.
Un mechón de cabello rebelde quiso también enterarse de lo que sucedía, saliéndose de su lugar para asentarse frente a mis ojos, en un intento de admirar tu hermosura con tanta claridad como la admiro yo. Sin embargo, lo rechazas, lo apartas de una caricia tan suave que me pregunto si tus manos no serán de vapor. Y te alejas, visiblemente decepcionado por mi falta de reacción. Al instante me siento sola, abandonada, vacía. Tu cercanía me había completado sutilmente, siendo yo incapaz de notarlo hasta que me quitaste parte de mí. Mis manos temblorosas acuden desesperadas para aferrarse en tu brazo, pero no te contentas con eso. Tiras de mí y me presionas contra tu pecho, descubriéndonos en un estrecho abrazo. Me susurras palabras de aliento, prometes quedarte conmigo pase lo que pase, tras lo cual buscas mi mirada y yo lucho por conservar la cordura. Dime que sí. ¿Acaso es posible negarse? Con escandalosa lentitud, vuelves a irrumpir mi aire. Siento de nuevo mi entorno cuando me percato de tus labios deslizándose con delicadeza sobre los míos, acariciándolos como si fueran de fino cristal helado y los tuyos hechos de fuego, temiendo derretirlos con el mínimo roce y sin embargo poniendo a prueba su resistencia. Creo escuchar campanas de fondo, acompañadas de la viva imagen de fuegos artificiales.
Y abro los ojos, solo para arrepentirme al segundo siguiente. Las brillantes luces que decoraban mi cielo se apagan  y pierdo tu presencia en la penumbra. Sin embargo, las campanas suenan más fuerte, llenándome los oídos con un molesto golpeteo agudo. Estiro un brazo y me encuentro con el reloj despertador. He vuelto a soñar contigo.
Relato original de Magui, todos los derechos, etc. etc. etc, Reservados.

Re CURSI, ya sé.