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lunes, 26 de noviembre de 2012

Miedo al abandono

Okey, en esta entrada, me llevo el crédito por haber escuchado de mi madre y luego por haber tipeado tooodo este texto, pero no por haberlo pensado (ojalá supierta tantas cosas). El verdadero autor de los párrafos siguientes es el  Dr. Rogelio D'Ovidio, en su libro "El Poder de Cambiar".

"¿Qué pasará con aquellos pensamientos que nos pueden hacer sufrir o gozar?
Imaginemos que sentimos temor en una situación determinada. Como el temor es una sensación displacentera, la acción que genera es la de retirada de la situación.
Supongamos que el temor es a sufrir el abandono de otras personas. ¿Qué es lo que sucederá? Simple, es muy probable que abandonemos primero al otro, para evitar que “el otro nos abandone a nosotros tarde o temprano”.
Muy bien, se dio una circunstancia y reaccionamos movidos por ese pensamiento, cosa que se podría graficar así…

ABANDONO ALGO O A ALGUIEN  ß  TENGO MIEDO DE QUE ME ABANDONEN
(acción)                                                 (pensamiento)
Aquí ha ocurrido una acción, pero lo que dificulta todo para nosotros y para los demás es que los pensamientos que subyacen en la acción muchas veces no se aprecian. Ellos están dentro de cada uno de nosotros, y por lo tanto están como “escondidos” en nuestro interior sin mostrarse claramente. Lo único que es manifiesto y visible es la acción misma. […] y esto es lo que puede generar enormes dificultades en el momento de vincularnos con los demás, porque sólo nosotros sabemos la causa que dio origen a la acción.
Entonces lo que se ve de manera concreta desde fuera de nosotros, o sea, desde el que recibe nuestra acción, se vería así:
ABANDONO ALGO O A ALGUIEN  ß  ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿?????????????
(acción)                                                   …
La persona que sufre nuestro abandono no tiene idea de cuál es la razón por la que lo hicimos. Lo único objetivo es la acción. El motivo queda en la más absoluta de las incógnitas a menos que lo manifestemos expresamente, cosa que raramente sucede. Esto da lugar a la interpretación que la víctima del abandono quiera hacer, dado que quedó un terreno libre para la especulación.
Y así la gente se lanza a colocar sobre nosotros todo tipo de motivos que pueden habernos llevado a esa acción específica, la mayoría de los cuales son inexactos. Uno solo es exacto y es el que conocemos, el “miedo al abandono”, pero la otra persona no lo sabe.
Aquí se inicia entonces un conflicto que puede costar mucho resolver, porque hay algo no dicho que deja en el otro la posibilidad de la libre especulación.
Un pensamiento sostenido el tiempo suficiente genera una determinada acción. Existen necesidades o pensamientos que se dan una vez y luego cesan pero ¿Qué sucede con aquellos pensamientos que se repiten sin cesar?
Las personas que tememos al abandono muchas veces lo hacemos de manera repetitiva. Es raro que temamos hoy y mañana no. Por lo general, mañana será igual que hoy, es decir, seguiremos temiendo día tras día hasta que ese tema sea resuelto. "

El texto no termina ahí. Después de esto viene la parte que se supone que es más importante, pero la verdad me cansé de tipear. Tal vez en un futuro haga la segunda parte, o tal vez no.
 En caso de que no, básicamente el texto continúa hablando de los hábitos, de cómo se construyen, y en relación con este ejemplo, habla del hábito de abandonar, no sólo personas, sino actividades o cosas.
De ahí pienso: yo tengo tendencia a abandonar actividades... ¿Acaso no estaré proyectando?
 Miriam te necesitooooooooo!
 
El título es una cagada, pero no se me ocurrió otro mejor. Mis otras ideas, como "Dr. Rogelio nos habla del abandono" o "Sólo escuché y tipeé" fueron absolutamente patéticas.

domingo, 11 de noviembre de 2012

El muro de vidrio antibalas

Probablemente mi proceso de selección sea el normal… aunque a veces me asusta el parecido. Es como si buscara adrede una persona con determinados defectos, esos defectos ya conocidos. Pero ser conocidos no los hace más tolerables. En uno me genera enojo; en el otro, desilusión.
Me lastima estirar la mano y no poder tocarte, que ante las circunstancias construyas una pared invisible, divisoria y compacta. Estableces un muro de vidrio antibalas entre nosotros. Tu cuerpo se retrae casi con miedo, tus ojos escrutan el entorno evitando mi posición, y me pregunto cuál será exactamente tu temor. Me duele no poder ayudarte, que vos no quieras ser ayudado. Se supera enfrentando, pero vos no pareces tener el más mínimo interés en cambiar algo. Y ¿adiviná qué? eso duele.
No tiene nada que ver con vos. Es un problema suyo. Lo sé.  Pero mi ego es lo suficientemente grande como para pensar, en ocasiones, que el asunto es personal.
 
Si te pudieras ver desde afuera a vos mismo, tal vez notarías la rigidez de tu comportamiento. Ojalá te pudieras soltar, dejar fluir, dar pase libre a la espontaneidad…
 
Nos vemos tan estúpidos clavados al suelo uno junto a otro, como forzando una cercanía no deseada. Quizás realmente no sea deseada, y en tal caso preferiría que me lo dijeras. No comprendo las indirectas, me cuesta mucho estar segura de haber captado alguna. Me siento tan estúpida rozando tu mejilla, tan forzada, tan limitada.
El disimulo es absurdo cuando ya no hay nada que esconder. Tenés que admitir que esto ya es noticia vieja, nadie se sorprende, a nadie le importa. Llama más la atención el disfraz con el que insistís cubrirte.
 
Tengo otra hipótesis, tan pesimista como ególatra, para explicar tu comportamiento. Quizás simplemente tengas un problema con la taradita que anda atrás tuyo todo el día. Tal vez no quieras ser permanentemente avergonzado por la niña constantemente despeinada.
lalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalala
me distraje, chau.  

martes, 7 de febrero de 2012

After Miriam

Ay, cómo te extrañaba! 
Ayer volví a terapia, señoras y señores. Lo necesitaba, dados los sucesos santaclarenses que no voy a enumerar, pero que me hicieron sentir demasiado mal. Inferior, ponele. 
Me senté en el sillón, tras rodear con brazos de te extraño y te necesito a mi terapeuta. Empecé hablando bien, yendo al grano por temor a que se cumpliera la hora sin que yo hubiera terminado de descargar y explicar. Mi psicóloga me observaba, ya sabiendo que la aparente razón de mi desdicha no era la expresada, sino que se trataba de algo mucho más profundo, que vengo arrastrando hace años. Remarcó dos oraciones, y yo rompí en llanto. Evidentemente las sonrisas y risas nerviosas que acompañaban mis palabras hasta el momento eran tan solo una máscara. Miriam ya lo sabía. 
Elevó el tono de voz y me habló más duramente de lo normal. No, dura no. Directa. No se anduvo con vueltas, y me mostró los puntos en los cuales yo estaba por completo errada. Me hizo entender que debía potenciar mis virtudes, en lugar de competir e intentar superar a alguien más. Aceptar que hay cosas que no puedo lograr, bromear respecto a ellas, tomarme los defectos con humor. Dejar la soberbia de lado, y estar dispuesta a aprender, a esforzarme, aunque no me convierta nunca en una profesional. Lograr verme con objetividad, y no con pesimismo. Resaltar lo que tengo de bueno, y no solo lo que hago mal. Le dio la razón a Salame cuando este me dijo: dos personas son absolutamente incomparables, por algo somos seres individuales. Al final de la sesión, Miriam me llevó hasta el espejo e hizo que mirase mi propio reflejo. 
- Estás mucho más iluminada que cuando llegaste. ¿Ves? Es como si una sombra hubiera desaparecido de tu cara. 
Realmente, fue un alivio. Ahora hay mucho que trabajar, mis problemas no desaparecen por arte de magia. Pero creo que ya di el primer paso ☺. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Sobredosis de Activia

Okey, decidido: el diario de vacaciones va a servir únicamente de material para terapia. Acá lo tengo, ya impreso, al lado mío, listo para que Miriam lo lea. Tengo sed, ahi vengo..
La primer frase que imprimí fue: Es re loco como las hormonas fomentan mi bipolaridad. Listo. No voy a seguir transcribiendo. Como ya dije, sólo es material de terapia. 
Igual, yo no quería escribir sobre esto. Quería escribir lo que iba a escribir ayer y al final no escribí, así que lo escribo hoy, porque me sigo sintiendo exactamente igual.
No es que esté enojada. Quiero decir: cuando me encuentro en su compañía, a veces puedo olvidarme de las cagaderas que tuvimos y pasar un buen rato. Como en los viejos tiempos. Ponele. Sin embargo, siento que algo se rompió. Es como si... las relaciones fueran hilos ¿no? Bueno, a vos y a mí no nos unía un hilo... nos unía un cacho de lana. No, un cable de acero. Eso, vos y yo éramos tan sólidas como un cable de acero. Los problemas que tuve yo conmigo en estas vacaciones, convirtieron ese cable de acero en lana. Y tu exceso de Activia, hizo que la lana se redujera a hilo. Así que, al menos por ahora, nos une tan solo un hilito. 
No sé por qué me sorprendí. Quiero decir... yo sabía que te gustaba el Activia. A pesar de que el transito lento entre amigos es bueno. Jaja, qué metáfora pedorra elegí. Es que, bueno.. si hablamos de cagar.. fue lo primero que se me ocurrió. Admito que yo no me moría por el detonante. Pero.. tenía interés. Y vos me ganaste de mano. Fuiste al baño antes que yo, y me usaste de inodoro. 
Yo sabía que te gustaba el Activia, ya te sentaste en la cabeza de alguien más, ya otra persona había funcionado de inodoro, dos veces. Pero.. no pensé que era tu pasatiempo. Ojo, tal vez no es tu culpa, tal vez no lo controlas. Pero, yo que vos, dejo de tomar Activia y me banco el tránsito lento. Porque prefiero aguantarme antes que excretar sobre mi amiga.
No tengo ganas de hablar con vos, ni de que me hables, mucho menos de verte. Me molesta tan solo escucharte nombrar. Ay, soy tan injusta.. egoísta, me dijiste. Yo te dije zorra. Los zorros son rápidos y escurridizos.. así que no está tan errado el apodo que escogí para vos. Repito: me ganaste de mano. En este caso, la fábula de la tortuga y la liebre tiene un final distinto. Gana la liebre. O la zorra. Depende como lo veas. 
Sé que ya no puedo hacer nada, es en vano seguir enojada por esto. Pero perdí confianza en vos. Así que, está todo bien, pero mis pensamientos no cambian. Sigo pensando lo que pienso de vos, sigo sosteniendo lo que te dije aquella noche, antes de dormir. Ahora aprendí. Tengo que independizarme... yo no me había dado cuenta qué tan apegada era a vos. Era tu sombra. Bueno, se acabó. Es hora de despegarme, de ser yo quien refleje sombras en la pared, y no ser esa silueta oscura pintada en el cemento.
Así que.. si me niego a hablar con vos, no te sorprendas.  

jueves, 2 de febrero de 2012

El documento word

Eeeeh! Volví. Sí, la pasé genial, me metí al mar, puteé por la arena y se podría decir que hice nuevos amigos. Conocidos, al menos.
Sí, estuve escribiendo durante las vacaciones, relatos guardados en un documento word y destinados a ser publicados en este blog... pero ahora lo estoy dudando. Como dijo mi viejo: estarías publicando tu corazón abierto, lo que pasa en lo más profundo de tu ser. Lo que yo pensé en respuesta fue: buen punto.
De modo que ahora estoy dudando seriamente en publicarlo o no.
 Pero vos podés ayudarme, es tu decisión... votá! Enviando un sms al 1313 con la palabra: Vacaciones, seguido de Sí o No, según quieras verlo publicado o no. La mayor cantidad de votos determinará si los lectores descubrirán...
 el secreto de las Vacaciones de Magui.
Perdón por eso, el sueño ya me afecta. Es la hora, compréndanme... es la 1:05 a.m (?.
  De más está decir que lo de los votos era joda ¿no?.
Sigo sin saber si voy a publicar ese documento, o solo va a ser material para trabajar en terapia. 

sábado, 19 de noviembre de 2011

Aprendí

Aprendí dos cosas.

Uno. OKEY, lo admito! Soy celosa. Nunca lo noté, nunca me lo creí, y por lo tanto nunca lo demostré, pero aunque lo negaba, lo sentí. Sí. Morí de celos, varias veces. Y no solo celos "amorosos". Osea, sufro de CELOS. Así, en general. Celos por mi mamá, celos por mi padrino, por mi viejo, por mis amigos, por mis mascotas, celos por los chicos que me gustan, por situaciones. En mayor o menor medida, todo me da celos. No solía aceptar ser celosa porque yo creía que yo misma detestaba a la gente celosa. Pero ¿sabes qué? Me encanta que me celen. No en exceso, claro, pero me gusta que reclamen mi atención. ¿Eso tendrá que ver con mi ego? 
Me jode muchísimo quedarme afuera, sentirme excluida, pero es imposible ser parte de todo. Así que es un problema mío, que tendré que charlarlo con mi psicóloga.


Y, a estas alturas, me olvidé cuál era la segunda cosa que aprendí.

jueves, 11 de agosto de 2011

Trastorno de Ansiedad

Como últimamente no me estoy sintiendo muy bien (lo había adjudicado al síndrome premenstrual, pero Andrés ya se tomó el palo y sigo estando como el culo), estuve investigando al respecto, y acá voy a publicar los síntomas e indicios por los cuales me autodiagnostico ansiedad.

1° Hice un test, siendo el puntaje resultante igual a 101. Esto es lo que salió de tal cifra:

De 100 a 160 puntos
Vives al borde de un ataque de nervios. Estás envuelto por una atmósfera de preocupación por lo que pueda pasar, que en la mayoría de los casos, si te pararas a pensarlo, carece de fundamento. Un consejo, relájate y no le des tantas vueltas a la cabeza, preocuparte antes de tiempo no te dará la solución al problema.

Queriendo amenizar esto, decidí que en realidad mi puntuación podría ser entre 90 y 100. Y eso es lo que dice el test ante dichos números:

De 61 a 100 puntos
Te encuentras en un término medio entre las personas excesivamente controladas y seguras y las que se preocupan por todo, incluso sin motivo. Lo habitual es encontrarse dentro de estos parámetros, en equilibrio entre lo emocional y lo racional. Si te acercas mucho a la puntuación de 100, ten cuidado de no dejarte llevar por la ansiedad en algunos aspectos de tu vida, pues tiendes a preocuparte un poco demasiado.

La parte resaltada, me preocupa.

2° Ah, la mierda. Leí esta definición y me siento peligrosamente identificada. Pero ¿Por qué, si mi vida es relativamente fácil?
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es mucho más de lo que una persona normal con ansiedad experimenta en su vida diaria. Son preocupación y tensión crónicas aún cuando nada parece provocarlas. El padecer este trastorno significa anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar. El simple hecho de pensar en afrontar el día puede provocar ansiedad.

3° Los síntomas que padezco, se encuentran resaltados.

Sintomas de ansiedad cognitivos

-Preocupación-Inseguridad-Miedo o temor-Aprensión-Pensamientos negativos (inferioridad, incapacidad)-Anticipación de peligro o amenaza-Dificultad de concentración-Dificultad para la toma de desiciones-Sensación de desorganización o pérdida de control sobre el ambiente.

Sintomas de ansiedad observables

-Hiperactividad
-Paralización motora
-Movimientos torpes y desorganizados-Tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal-Conductas de evitación

Sintomas de ansiedad fisiologicos o verbales

-Cardiovasculares: palpitaciones, pulso rápido, tensión artierial alta, accesos de calor.
-Respiratorios: sensación de sofoco, ahogo, respiración rápida y superficial, opresión toráxica.
-Gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, aerofagia, molestias digestivas.
-Neuromusculares: tensión muscular, temblor, hormigueo, dolor de cabeza tensional, fatiga excesiva.
-Neurovegetativos: sequedad de boca, sudoración excesiva, mareos.


Miriam, HELP ME! Tal vez esté exagerando. Tal vez no. No sé. Mi diagnóstico personal indica que tengo, aunque sea, un principio de TAG. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

Ególicos Anónimos

La muchacha se removió en su asiento, incómoda, al ver que se acercaba su turno. No debía tener más de 17 años, pero su postura rígida, sus labios apretados, y su barbilla elevada, hacían que se viera mayor.
- Gracias por contarnos tu historia, Verónica - dijo el coordinador con una sonrisa comprensiva, mientras todos aplaudían. La joven tensa fue la última en aplaudir, pues la verdad ni siquiera estaba escuchando el relato de su compañera. Mal hecho. Debía estar atenta, ya que ella era la siguiente, y en cuanto los seis pares de ojos allí presentes se posaron sobre la chica, esta no tenía la más pálida idea de lo que iba a decir. 
- Eh... Hola, me llamo Lucila - balbuceó. Todos corearon un entusiasmado «¡Hola, Lucila!». Ella improvisó una sonrisa, que dado su nerviosismo, se asimiló más a una mueca rígida. Todos guardaron silencio y esperaron que Lucila continuara hablando.
- Tengo 16 años y soy ególica - y estúpida, mirá lo que es esta gente ¿Qué hago acá? - Yo... en realidad no necesito esto - su mirada se encontró con la del coordinador, quien inclinaba la cabeza en gesto de pensativa atención. -. Soy una chica sana, no necesito terapia. Mi mamá está un poco loca y no sé de dónde sacó que soy ególica. En serio, no lo soy. Llevo una vida normal - las palabras brotaban sin parar con la firme intención de servir de excusa. Lucila quería marcharse de allí.
- Voy al colegio, me va bien, tengo buenas notas. Tengo muchos amigos, me suelen buscar porque doy consejos excelentes. No soy egoísta, me gusta ayudarlos. Siempre que puedo les doy mi opinión, intento orientarlos. Aunque se trate de un tema en el que yo no tenga experiencia, les doy consejos. Se sabe que tengo más sentido común que ellos, mi mente funciona más calmadamente, y por ende puedo pensar mejor. Me gusta ayudarlos. 
»Como dije, soy una chica normal. Sé que no soy la más bella, pero no lo necesito. Creo que con mi inteligencia y mi gran personalidad, alcanza. Sin embargo, me considero una incomprendida. Este mundo superficial en el que me tocó vivir, impide a los chicos fijarse en mí. Si fueran capaces de ver más allá de la cáscara, podrían apreciar la dulzura de la pulpa (me gustan las metáforas, soy muy buena en eso). Como decía, lo superficial que es la gente le impide valorarme por lo que soy. Pero bueno, no los culpo. Hay personas más evolucionadas que otras, y no hay que descalificarlos por ser tan vacíos y chatos. Algún día, tal vez, logren entender lo que, en este momento, evidentemente está más allá de su capacidad de comprensión. - Lucila se tomó una pausa para recorrer con mirada autosuficiente los rostros de sus compañeros. Algunos asentían con la cabeza; otros, junto con el coordinador, mantenían inexpresivas sus facciones.
- Como verán - continuó, declarándose victoriosa -, soy una chica sana con pensamientos solidarios y humildes. Nada de lo que preocuparse. No tengo ni una pizca de ególica, no me permito tales bajezas. Creo que puedo estar por encima de comentarios vanidosos, porque tranquilamente puedo demostrar mis talentos e innumerables valores con hechos - Lucila fue recogiendo su mochila y se puso de pie mientras hablaba. Miró a sus compañeros con fingida empatía.
- Les deseo muchísima suerte, chicos. La verdad, fue un gusto conocerlos; pero todo esto lo tengo perfectamente superado. Sigan adelante con el tratamiento; no se preocupen, a la larga puede ser que noten mejoras. Cuando logren el equilibrio que yo tengo, me llaman y salimos a tomar algo ¿Eh?. Encantada, che. Suerte, chau.
Lucila se dirigó con paso firme hacia la salida. Impecable, una diosa. Les había demostrado a todos con éxito que ella no necesitaba tratar su ego desbordado. No era ego, sino realismo. Claramente.
- Ejem.. ¿Lucila? - carraspeó el coordinador, elevando las cejas. Ella lo miró por encima del hombro.
- Mejor quedate, va a ser muy interesante... tenemos mucho sobre lo que trabajar.


Escrito el Lunes 8 de Agosto, 01:04 AM.

viernes, 22 de julio de 2011

El confesionario.

La chica ingresó con paso vacilante en aquel estrecho cuartito. Miró a su alrededor, con leve recelo. Las paredes estaban forradas de terciopelo verde oscuro; el suelo, cubierto por una mullida alfombra blanca. Era pequeño, muy pequeño. En su centro, como único mueble, se hallaba un acolchonado sillón de cuero negro y respaldo alto. La temperatura de aquel lugar no era ni muy cálida ni muy gélida: agradable. 
La muchacha, de falsos ojos claros y espeso cabello castaño, de repente se sintió a gusto. Este era su lugar. Tomó asiento en el mullido sillón, y descubrió, colgados en el apoyabrazos, unos bonitos auriculares. Se los puso, para su sorpresa encajaban perfectamente en sus oídos; era muy cómodos y firmes. 
Entonces sintió unos deseos incontenibles de hablar. Después de todo, para eso había llegado hasta allí.

- Para algunas cosas soy extremadamente sensible. Para otras, no tanto. Todo lo contrario... No confío en los tipos.

- ¿Por qué? - preguntó una voz curiosa desde los auriculares. La chica no se asustó; aquella voz era conocida, aunque no podría especificar de dónde.

- No sé. Tengo quince años, tampoco es que hayan tenido muchas oportunidades de lastimarme. Quiero decir, técnicamente nadie me lastimó. La única que, hasta ahora, me lastima "amorosamente hablando", soy yo. Por mi tendencia adolescente a idealizar las cosas. Pero eso me lleva a no confiar en los tipos.

- Ves muchas películas.

- Puede ser. Las tramas románticas me atraen peligrosamente - la falsa ojiverde rió ligeramente, tras lo cual recuperó su aire pensativo -. O tambien puede ser que me dejo llevar por el estereotipo de "chico pelotudo mujeriego más-histérico-que-una-mina que se autodenomina yo-winner-chamuyero de diecitantos años". Entonces, como pienso que son todos así (o el 98% de los casos), no me creo ni una palabra de lo que dicen.

- ¿Nada de nada? Qué amarga. - la vocecita bufó, divertida, casi con burla.

- Bueno, algunas cosas sí. Pero me refiero... no les creo nada cuando me dicen hermosa, linda, yo gusto de vos, etc. Frases o adjetivos que en mi opinión están armados previamente.

- ¿Y cuál es el problema de que estén armados con anterioridad?

- Siento que dejan de ser sinceros. Va a sonar detestablemente cursi, pero si un flaco me dice algo lindo, quiero que lo diga porque en verdad lo siente. Las palabras vacías, cuando van en esa dirección, no me sirven. 

- Amarga. Aburrida. Divertite un poco, nena. Si un pibe te quiere chamuyar, es porque le pareciste linda. No se van a gastar en hacerte la cabeza si después no van a querer ni un arranque. Osea, de ser así sería un pibe excepcionalmente histérico. 

- Todos son histéricos.

- Te corrijo. Todos somos histéricos alguna vez. Solo que en diferentes niveles. Un coqueteo previo es divertido, aunque tampoco hay que irse a la mierda histeriqueando por histeriquear. Eso sí es desagradable. Tendrías que divertirte más coqueteando y tirandote onda con pibes, aunque si te involucrás sentimentalmente sí corrés el riesgo de salir lastimada. Ese era tu miedo ¿no?

- Sí.. y por eso no confío en los tipos. Tengo miedo de salir lastimada.

- Mirá, a tu edad es muy difícil encontrar el amor de tu vida. Eso viene más adelante. Yo que vos, no me preocuparía por eso. Por ahora, disfrutaría. Puede ser que un chico te guste más que todos los demás, y que quieras que sea solo para vos, y ser solo para él; eso también está bien. No te digo que no tengas novio, que no te enamores. Solo que te sueltes un poco más. Que arriesgues más; pensá esto: la realidad es que pueden lastimarte, pero no es nada de lo que no puedas recuperarte con el tiempo. 

- Ehm.. sí, supongo que tenés razón. Hablando de gustar de gente... la verdad no entiendo esas personas que dicen estar enamoradas al poco tiempo de conocer a alguien. Tampoco creo en el amor a primera vista. 

- Bueno, ese sería otro tema interesante para charlar.  

sábado, 7 de mayo de 2011

El lado oscuro.

Sí! Sí! Otra entrada de relleno! El único objetivo de esto es combatir el aburrimiento. Y, dado el tema de esta entrada en particular, deprimirme por todo lo que me falta mejorar.

Te presento algunos de mis defectos.

  • Algo celosa
  • Súper distraída
  • Rompe huevos.
  • Sarcástica.
  • Exigente para algunas cosas.
  • Mi humor puede cambiar rápidamente.
  • Soy tímida.
  • Me olvido de las cosas importantes, y recuerdo detalles estúpidos.
  • En ocasiones gritona.
  • Con algunas personas, puedo ser mandona.
  • A veces intolerante.
  • Según quién y para qué, orgullosa.
  • Me río de algunas cosas que en realidad son serias..
  • Sensible.
  • Susceptible.
  • A veces me agarra el ataque infantil y de repente tengo 7 años.
  • En ocasiones tengo instinto homicida.
  • Re vaga.
  • Impuntual.
  • Desconfiada.
  • Criticona.
  • A veces, soberbia.
  • Me engancho con facilidad.
  • Exagerada.
  • Terca.
  • Algo histerica.
  • Siempre quiero tener la última palabra.
Admito que me da un poco de miedo que, luego de leer estos defectos (que sólo son algunos), me quede sin seguidores, sin amigos, sin gente que me tenga un mínimo de aprecio u.u Pero me voy a arriesgar. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

Blanco Negro Gris

De esto hablaba el lunes pasado con Miriam. La semana pasada estuve observando, y me di cuenta de que nada es blanco o negro. Nada es absolutamente, indiscutiblemente, de una manera u otra. Todo depende. 
Me pasa que, ante ciertas situaciones, mi sistema de pensamiento me indica automáticamente que si algo no es algo, pasa a ser lo opuesto. Por ejemplo: anoche, charlando con mi viejo, durante la cena, comenté.
- No me siento inteligente.
- ¿Y qué es exactamente inteligente? - replicó. A mi papá le gusta la filosofía.
- No sé.
- Yo creo que es la capacidad que tiene alguien para solucionar los problemas - opinó.
Sopesé esa posible definición por unos segundos. Si la inteligencia de cada persona se mide con su capacidad para resolver conflictos, entonces todos aquellos que deben pedirle consejo a otra persona, o recurrir a un psicólogo (incluyéndome), o incluso tomar clases particulares de matemática porque en el cole no pegan una para resolver los ejercicios... entonces todos ellos ¿No son inteligentes? Según la definición que brindó el Sr. Papá de Magui.. no cumplen los requisitos. 
Por ende, resolví que si no podés resolver tus problemas, sos tonto. 
Sin embargo, al darme cuenta que estaba acusando de "tonta" a gran parte de la población, incluso a mí misma, me dije: el hecho de que no puedas resolver tus problemas no te convierte en una persona tonta. Sólo te convierte en alguien que necesita un empujón, una ayuda. 
Entonces quizás no tengas un IQ de 360; ni seas una persona extremadamente sabia, pero ser ayudado tampoco significa ser tonto. No sos ni blanco, ni negro. Sos gris. Como cualquier persona.

Otro ejemplo. 
¿Quién dice que algo está bien o mal? El otro día me preguntaron mi opinión acerca de las chicas de mi edad y su actividad sexual. Conozco chicas que ya perdieron su virginidad hace rato, y otras que todavía ni se les pasa por la cabeza; y son todas de la misma edad. ¿Eso quiere decir que unas están mal, y las otras están bien? No creo. También sé de chicas que perdieron su virginidad a esta edad, pero fue con la persona que quieren y las quieren; yo no creo que esté mal demostrar amor de una manera física. Tampoco creo que esté bien mostrar la sexualidad como un pecado, como un tabú o algo así, porque es parte de la vida. Yo creo que lo ideal es promover el uso de anticonceptivos, ya que así nos evitamos muchos problemas. Este tema, supongo, tampoco es completamente blanco, o completamente negro. Depende de la opinión de cada uno, así que, como en el caso anterior, también es gris.  

Podría opinar de manera "gris" sobre muchísimos temas, pero no me gustaría que esta entrada se extienda hasta el punto de volverse aburrida. Así que mejor la dejo acá. •

domingo, 3 de abril de 2011

Sigo la corriente

En facebook, muchos están haciendo esto, y de tanto leer me dieron ganas de hacer uno propio. Sigo la corriente. Pero como por alguna razón no me gusta crear notas..
 ¿Qué mejor que publicarlo acá?

1. Cuando escucho música muevo alguna parte de mi cuerpo.
2. Muchas veces me encuentro apretando los dientes.
3. Me contracturo con facilidad.
4. Color favorito: verde manzana.
5. Mi pieza está pintada de ese color.
6. El acolchado de mi cama también es verde.
7. No me gusta el verde para la ropa.
8. No me gusta probarme ropa.
9. Soy exagerada.
10. Bastante celosa.
11. No me gusta demostrarlo.
12. Creo que el Universo y Dios es lo mismo.
13. La Iglesia me parece cualquiera.
14. Creo que la Biblia está mal interpretada..
15. Ojo, creo en Dios y en la espiritualidad.
16. Tiendo a irme por las ramas.
17. Me gustaría que mi inspiración dure más tiempo.
18. Odio que me hablen mientras estoy escribiendo.
19. Frase típica: "No me gusta la gente"
20. Me deprimo cuando me siento identificada con una canción.
21. Porque generalmente esas canciones tratan de "desamores".
22. Tan Bionica, volvé a Bs.As.
23. Estoy a favor del matrimonio igualitario.
24. Cuando era chica me aprendía los nombres de los dinosaurios.
25. Y de los pokemones.
26. Ahora ni me los acuerdo.
27. Miraba Dragon Ball, pero jamás lo entendí.
28. Ídem con Sakura Card Captor.
29. Me gustan los dibujitos estilo anime.
30. No suelo mirar anime.
31. Creo que en este momento caen piedras..
32. Me exalto cuando caen piedras.
33. Me gusta dormir con lluvia.
34. Pero no con piedras.
35. Me gusta mi cartuchera naranja.
36. Odio la biología.
37. Ídem la geografía.
38. Lengua y literatura me resulta fácil.
39. Me gusta la fotografía, el diseño, lo audiovisual.
40. Me dan ternura los mouse chiquitos.
41. Me dan ternura las netbooks.
42. Una vez fui con Adri ♥ a su iglesia, y me encantó.
43. Me gusta la batería, el violín y el bajo.
44. Soy una viciada de mierda.
45. Amo a mi perro pero me olvido de darle de comer. (igual está re sano)
46. Para que me guste mucho un pibe, es esencial poder conversar con él de temas variados.
47. Los superficiales me generan rechazo (aparte no me darían bola).
48. Ahora estoy menos tímida.
49. Capaz que es porque soy mas segura (?
50. ¿Soy más segura?
51. No me gusta que intenten enseñarme algo que ya sé.
52. Me da miedo hacer chistes por si nadie se ríe.
53. Le tengo asco a los insectos.
54. Tengo sueños flasheros, pero analizables.
55. Cuando no sé que escribir, miro a mi alrededor.
56. Hacer esto, no me trae ninguna idea.
57. Nunca fui a un recital. Estoy medio desesperada por ir a uno grande, el que sea.
58. Me gustaria tener el pelo lacio, y tener menos cantidad.
59. Me da curiosidad el CS. Pero sé que me pondría nerviosa si lo juego.
60. Me gusta la tapa de Wonderful Noches, de Tan Biónica.
61. Soy un poquito envidiosa.
62. Criticona también.
63. A veces algo soberbia.
64. Si empiezo a enumerar defectos.. hago una entrada aparte.
65. Tendría que hablarlo en mi terapia.

LISTO, ME CANSÉ.

sábado, 29 de enero de 2011

Lo desordenada que es mi cabeza.

Perdida. Distraída. Últimamente, concentrarme requiere un esfuerzo sobrenatural. En diferentes situaciones, me encuentro de repente buceando en mis pensamientos, ajena a lo que sucede en el exterior. Intento regresar a la realidad, participar del momento… pero zas, sin previo aviso, sin darme cuenta siquiera, agito la cabeza y pestañeo, confundida. Sí, otra vez miraba un punto fijo sin ver nada en realidad. Bueno, si al menos pudiera sumirme en mis pensamientos y escribir lo que pienso… pero no. Como ya he comentado antes, cuando me decido a poner en palabras las imágenes que revolotean en mi cabeza, estas se esfuman; y termino buscando desesperadamente algo sobre lo cual escribir. A ver… ¿Y si escribo sobre la seducción? Un lindo tema, sin duda, ponerme a filosofar sobre las armas de coqueteo más usadas, sobre los tips más efectivos. Pero ¿Cómo escribir sobre algo de lo que no tengo la más pálida idea? Bueno, quizás una palidísima idea tenga, pero no basada en mi propia experiencia. Entonces no me siento con la autoridad como para escribirlo. Me siento inevitablemente chanta.
Porque si yo tuviera que hablar sobre mi propia experiencia en el ámbito seductor, puedo decir que la mejor herramienta para seducir a alguien es no tener absolutamente ninguna herramienta. Nada de pestañear cinco veces seguidas al encontrarse las miradas, ni alzar la barbilla en un gesto de autosuficiencia. Mucho menos “hacete la difícil, les encanta”. Basándome en mi casi nula experiencia (pero experiencia al fin), deduzco que es mentira que hacerte la difícil, o la interesante, provoca deseo. Me corrijo. Quizás sí provoque deseo, pero eso es todo lo que puede provocar. No sé, es una opinión. Personalmente, me resulta muy difícil interesarme en alguien que parece no querer sembrar interés en él, que cualquier cosa que le pregunte, responda con vueltas y frases inconclusas, adornadas con un tono insoportablemente arrogante. Es muy difícil y aburrido, para mi gusto. Quiero decir ¿Por qué no mostrarnos tal cual somos? Si tenés ganas de reírte, reíte; si te surge algún chiste, por más malo que sea, decilo! Muchas veces los chistes causan gracia por lo malísimamente malos que son.
En un año de terapia (Gracias, Miriam!) aprendí que siendo espontánea ganas muchas más cosas que manteniendo un personaje. Me siento satisfecha del 2010 que tuve (sí, tenía que decir esto porque no hice la reflexión sobre el año. Razones: véase las primeras oraciones de esta entrada), aún con todas las pequeñas discusiones y todas las lágrimas que derramé, porque pude ser yo. Estoy aprendiendo, de a poco, a aceptarme tal cual soy y a quererme de este modo. A intentar superarme, a reconocer mis habilidades y tratar de modificar mis defectos. Por eso, le tengo mucha fe al 2011.
Sí, ya sé que me fui de tema. Pero así te podés hacer una idea de lo desordenada que es mi cabeza. Y por eso, creo, que me pierdo, me distraigo, buceo en mis pensamientos.  

martes, 18 de enero de 2011

Collage de ideas

Pensaste que me había olvidado de vos. Me extraña, la verdad. Pero bueno, ahora volví, presiono una vez más las teclas para vos, para mi hermoso, terapéutico y fiel BLOG. No te voy a enumerar las razones por las que te abandoné estas ultimas semanas, nada más te digo que no fue porque no quisiera. 


Extraño a Adri , No la veo desde que terminaron las clases, y ahora estaba revisando su blog y no puedo creer que me haya perdido tantas entradas. Igual, las leí todas; y me siento súper orgullosa de ella (de vos, si es que estas leyendo), por las cosas hermosas que escribe, y esas imágenes que no sé de donde las saca, pero están geniales. 


Encontré lectura para el verano, luego de tanta búsqueda (Véase entrada anterior). Los libros que se ganaron mi afecto fueron una serie de cuentos de Sherlock Holmes (Conan Doyle), "Los Elefantes Pueden Recordar" y "La Muerte Visita al Dentista", ambos de la célebre autora Agatha Christie. Sí, ahora me metí con esa onda: pistas, teorías, investigaciones, observación, policías y detectives. Hasta me enganche con un programa en la tele que se llama Médicos Detectives, o Detectives Médicos. No me acuerdo bien.


En Mar del Plata me puse a jugar a la periodista y le saqué fotos a un artista que hizo su presentación de cuadros hiper realistas, y dije que iba a escribir una especie de artículo biográfico sobre este pintor y elegir una o dos fotos para colgarlas en el blog, pero la verdad que ahora no tengo ni ganas; prefiero escribir esto.


Este año me propongo a ser más directa, más espontánea, y más positiva. Por la Ley de Atracción y todo eso.


No tengo en mente un tema definido sobre el cual hablar, así que hablo de todo un poco.


Murieron mis ideas.
Chau.











miércoles, 8 de diciembre de 2010

El exagerado día del arbolito.

 Hoy fue, en resumen, un día de mierda. Un día de mierda porque la naturaleza me recuerda que pertenezco a la parte de la población mundial femenina, y todo lo que eso significa. Mi ya de por sí vacilante amor hacia mí misma se inclinó, otra vez, más para el lado del me odio que del me acepto como soy, be happy.
También podría clasificar el estado de me odio en otras dos subcategorías: odio mi cuerpo y me odio toda. Bueno, demostrando que la terapia funciona, hace bastante que no toco el me odio toda, y hoy me concentré en el odio mi cuerpo. Esta entrada va a ser, mis queridos amigos, un tanto superficial y quizá también exagerada, pero en fin. Cada tanto hay que ser superficial, porque si intentamos todo el tiempo ser homo sapiens sapiens profundos, nos volvemos un poquito loquitos; si solo nos concentramos en las cuestiones profundas de la vida, vivimos amargados. Eso es lo que me dijo mi experiencia, al menos. Por eso muchas veces prefiero seguir siendo superficial, y dejar la profundidad para momentos de soledad filosofante.
Aroboles Navidad Animaciones gratis; árbol de navidad con pequeño pájaro amarillo da a Peanuts Snoopy el perro de Charlie Brown, adornado con las luces de la Navidad, los ornamentos y la estrella de Belen animados, animated decorated Christmas tree with lights.Hoy, ocho de diciembre, también conocido como el día de la virgen, o el día del arbolito (el cual no armé ni pienso armar, lo dejo en manos de mi vieja), fue un día bastante superficial, en el que me concentré por cuestiones bastante superficiales, y me amargué por las mismas. Exageradamente. Es verdad que si no fuera así, no me llamaría Magalí; ser exagerada forma parte de mi personalidad, y en terapia todavía no tocamos ese tema en particular, por lo tanto no está en mis planes modificarlo para un futuro cercano.

Abro paréntesis. Hice una pausa en mi escritura para agregar un par de canciones al mp3 ♥. La versión de Sum 41 y Blink 182 para el famoso tema de Titanic, que obviamente tiene mucha más velocidad y guitarra eléctrica que la versión original; y otra canción de Blink llamada M+M’s. Esta tarde busqué la letra del tema para ver qué decía, y la verdad en ningún momento mencionaba nada sobre un M+M’s, lo que me lleva a pensar que son dos iniciales. Magalí + M… si su nombre empezara con M, estaría saltando de culo. Algún día quizá le dedique una entrada a esa canción, como hice con With Me y Le Premier Jour. Cierro paréntesis.

Mis razones superficiales para estar todo el día triste, si te interesa saberlo, fueron:
a-     Los granitos organizaron una tremenda joda, y eligieron mi cara como sede.
b-     Por SU culpa, hace semanas estoy comiendo como una cerda desnutrida de pura ansiedad, y engordé.
WOOOW NO TE LA PUEDO CREER, diría una persona segura de sí misma, en un tono marcadamente irónico. O me mirarían con esa misma intención y me dirían “Que boluda”. Pero bueno. Hoy no puse un pie en la calle por depresión. Y me comí tremenda porción de tarta de jamón y queso. Mañana me anoto en el gimnasio. En serio.