sábado, 19 de noviembre de 2011

Aprendí

Aprendí dos cosas.

Uno. OKEY, lo admito! Soy celosa. Nunca lo noté, nunca me lo creí, y por lo tanto nunca lo demostré, pero aunque lo negaba, lo sentí. Sí. Morí de celos, varias veces. Y no solo celos "amorosos". Osea, sufro de CELOS. Así, en general. Celos por mi mamá, celos por mi padrino, por mi viejo, por mis amigos, por mis mascotas, celos por los chicos que me gustan, por situaciones. En mayor o menor medida, todo me da celos. No solía aceptar ser celosa porque yo creía que yo misma detestaba a la gente celosa. Pero ¿sabes qué? Me encanta que me celen. No en exceso, claro, pero me gusta que reclamen mi atención. ¿Eso tendrá que ver con mi ego? 
Me jode muchísimo quedarme afuera, sentirme excluida, pero es imposible ser parte de todo. Así que es un problema mío, que tendré que charlarlo con mi psicóloga.


Y, a estas alturas, me olvidé cuál era la segunda cosa que aprendí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario