¿Qué?
¿Ahora resulta que tampoco te quedan palabras para mí? ¿Dónde está tu cerebro?
Empiezo a creer que desapareció, que se desintegró. Así de simple me abandonás.
Me dejás tirado. Te dejás llevar por una opinión represora, y me apartás. Y así
terminaste. Notás que algo te falta. Yo. Te falto yo. Y es completamente tu
culpa. Creo que la cartelera de entrada que vos misma elegiste (Hay una cabeza
que no tiene paz), nunca hizo tanto honor a tu estado como lo hace ahora. Definitivamente,
no tenés paz, estás hecha un mamarracho, y hasta empiezo a dudar de tu
verdadera capacidad. O antes te tenía demasiada estima, o de repente
intercambiaste cerebros con un ñandú. Que esconde la cabeza bajo tierra. ¿Esa
sos vos? ¿Así de cagona? Sabía que eras temerosa e insegura, pero creía que la
terapia hacía efecto. Estabas mejor.
¿Qué te pasó? No te entiendo, la verdad que no te entiendo. Sos una
superficial, hueca. Tu cráneo hace eco. Se te licuó el cerebro, chabona. ¿Qué
onda?
Barajaste
mil opciones y descartaste todas. Entonces ¿Para qué? Parece que te afecta de
verdad. Te gustaba sentirte inteligente con lo anterior, pero más te gusta
cuando piensan por sí mismos. Me parece perfecto, pero no contabas con el hecho
de ser vos la estúpida. Fantaseabas con una charla de igual a igual sobre
física cuántica. Y descubriste que no es así. Y entre que reúne todas las
cualidades que deseabas, y que encima no tenés un IQ de 320, lo poco de
pensamientos útiles que tenías se redujeron a cero, y lo que queda en tu
cabecita son reiterativos e infinitos comentarios idiotas más acordes a una
mente de siete años que a una de dieciséis. Esa no eras vos. No que yo sepa, no
era lo que mostrabas.
Dejaste
de dibujar, dejaste de escribir. Sos una trucha. Tocar siempre el mismo vals en
el piano no te convierte en pianista. ¿Dónde tenés la cabeza? Demasiado ocupada
en vos misma. Te olvidás de todo, de frases, de momentos. Los fragmentos más
relevantes desaparecen de tu mente y solo queda una conclusión colgada,
estudiada de memoria, sin argumentos, sin fundamentos, sin un camino que converja.
No sé qué te pasó. Pero vamos mal.
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