Sólo espero no haber metido la pata. La preocupación me persiguió todo el día. Me pregunto qué habrá pasado por tu cabeza, me pregunto qué pensarás de mí ahora. Ok, tal vez no fue tan grave, a lo mejor incluso ya olvidaste mi comportamiento tan increíblemente estúpido e infantil. Ojalá. Ojalá no se haya visto por fuera como yo lo sentí por dentro. Humillación.
Mierda, qué difícil es buscar un apodo para vos. Mirá, ya pasaron dos canciones de Yann Tiersen, y yo sigo pensando. Bah, en realidad se me ocurrieron muchos, pero uno es más obvio que otro. Y cuánto más obvio, más adecuado es, claro. Y más ahora, que te di esta dirección y no sé si entrás, y en caso afirmativo, con qué frecuencia. ¿Leés todo? ¿O te da paja? Tal vez tu incipiente vagancia me salve. Aunque puede ser que no abarque mi blog, y mis palabras me lleven a la ruina(?. Ok, exagero. Pero estaría arruinando las cosas ¿no? ¿No te sentirías invadido? ¿No pensarías que soy una chiquilina obsesionada?
Debo concederme que al menos estoy intentando tomarme el asunto con calma y no poner falsas expectativas para evitar alguna futura (y repetida) decepción. Tengo dos opciones: cuidar lo que digo, lo que hago, cómo actúo y cómo me muestro; o relajarme y que la cosa fluya. Sinceramente, la segunda opción me parece la más adecuada.
Pero no quiero cagarla. No quiero arruinarlo. En caso de que, debido a mi habitual mala suerte, te hayas dado cuenta que hablo de vos, no me lo hagas saber. A menos que quieras jugarme una broma, y quieras ver como mi cara de galletita Panchita se convierte en un tomate maduro de expresión desencajada. Dah, no lo hagas. De todas formas, sería peor que me dijeras "Vi tu última entrada en tu blog.. ¿Sobre quién hablabas?". Porque mi respuesta sería inconsciente y obvia, ya que mis cachetotes también se teñirían de un colorado intenso. Parecería la luz roja del semáforo, y eso no es nada sexy(?.
Listo, ya tengo tu apodo. Es completamente rebuscado, pero bueno. Cosas que pasan, cuando mi blog está en peligro inminente de ser leído. Vos sos Abisal Boy. Si tenés ganas, te encargarás de ampliar tus conocimientos al respecto. Y si vas por el camino correcto, tal vez resuelvas el misterio del origen de tu apodo. Más no te puedo decir. Aunque probablemente ni siquiera estés leyendo esto. Pero, por las dudas, no te ofendas, no quise decir que tenías cara de pez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario