viernes, 24 de mayo de 2013

Resultó ser somático

¿Quién lo hubiese pensado? Al menos, yo no. Podría relacionarlo con un montón de cosas; con mis descuidos, mi irresponsabilidad. Pero, al fin y al cabo, todo problema físico resulta ser somático ¿No?
Si bien los factores antes mencionados hayan acentuado mi malestar, la ubicación del mismo en mi mapa corporal coincide con un asunto emocional que me perturba desde hace un tiempo.
Conjuntivitis en el ojo izquierdo.
El lado izquierdo del cuerpo indica nuestro pasado; y los problemas en los ojos delatan que algo no queremos ver. Ahora bien, sin creer que estoy forzando las interpretaciones, deduzco que hay algo en mi pasado que me niego a ver. O (ya que llegamos acá, volemos), no quiero ver que algo pertenece a mi pasado.
¿Todos estamos pensando lo mismo? ¿En el mismo?
Debo admitir que estoy sorprendida. Siempre fui consciente de que me costaría mucho dejar el nosotros atrás, de que me llevaría un tiempo considerable sacarlo de mi cabeza, y aún más de mi corazón. Pero nunca creí que el asunto acarrearía consecuencias físicas; nunca se me ocurrió. Y sin embargo, acá estoy, viendo cómo el 2013 pasa dificultosamente, y muy a mi pesar.
Extraño demasiado, no me comprometo con el estudio, ni con mi aprendizaje, y por si fuera poco, acumulo faltas, que tan necesarias son en el último año de secundaria.
Hasta ahora, lo único que me dio profunda felicidad fue el maravilloso verano, tanto en Buenos Aires como en el exterior, y del otoño solo rescato cierto grupo de amigos que me hacen olvidar todo lo demás, y me hace creer, aunque sea por un rato, que no necesito ningún Abisal Boy para ser como realmente quiero ser. 

sábado, 4 de mayo de 2013

#BarritaDeBonobonResucita

Y luego de más de un mes de ausencia, henos aquí.
Debo decir que cometí un grave error al hacerme una cuenta de Twitter y animarme a escribir síntesis inconclusas de 140 caracteres o menos, en lugar de simplemente retwittear y aburrirme. Lentamente, Twitter está matando mi blog: ya no pienso narraciones sino frases sintéticas y acotadas. Qué triste. Varias veces a lo largo de este tiempo me senté y me dije "Basta, tengo que escribir en el blog". Y tipeé un par de párrafos que pronto abandoné por falta de ideas.
Se sabe que no me gusta publicar acá frasesitas sacadas de canciones, o un escueto "Cómo amo a mis amigas" y fotos. Si publico frases de canciones, irán con su respectivo análisis y/o relación con un texto desarrollado. Y si expreso mi amor por mis amigas, este será acompañado por un argumento. No se quiere a la gente porque sí. Tiene que haber cualidades, acciones, y un mínimo de aspectos comunes que te lleven a la unión afectiva, y que estas características sean suficientes para convertir las diferencias en tolerables, aceptadas, incluso deseables.
Si no estuviese esforzándome mucho, el contenido de esta entrada terminaría acá. Y, tras releerla, decidiría que "esta basura no es digna de ser publicada." 
Lo que también considero una basura, es la pobre interpretación que llevaré a cabo mañana (mejor dicho, hoy) en teatro. No puede ser que una tarea tan sencilla me resulte tan complicada. "Contar un chiste o un cuento breve de borrachos, gallegos o chicos, interpretando a los personajes correspondientes durante no más de 2 minutos". 

Lista de razones por las cuales el ejercicio me resulta imposible.
- Carezco de talento humorístico.
- No sé contar chistes.
- Por lo general, los chistes no me causan gracia.
- Si no puedo reírme yo ¿Cómo voy a hacer reír a los demás?
- Los chistes de borrachos y sus interpretaciones, están quemadísimos.
- No sé hablar gallego.
- Andá vos a buscar un chiste de niños que no sea de Jaimito y no contenga un lenguaje vulgar.
- No me gusta el ejercicio.
- Me da muchísima fiaca.
- Soy demasiado crítica y nada me viene bien.


martes, 19 de marzo de 2013

Cerrar la puerta


Lo bueno de ser una persona bastante negativa es que no suelo sorprenderme para mal. Prefiero prepararme para lo peor, y si me equivoco, si las cosas salen bien para mí, me sorprendo gratamente. Al menos esa es mi teoría. Hasta ahora nunca pude comprobar la segunda parte, ya que mis pronósticos siempre fueron acertados y por ende, siempre me fue mal. Pero al menos ya estaba preparada.
O eso quiero creer.
De cualquier manera, es lo mismo. Porque me duele igual, en mayor o menor medida. Y no sé si prefiero un dolor bastante tenue pero constante durante tres meses, o un dolor agudo de sopetón. Al primero una termina por acostumbrarse, y sólo se intensifica cuando llega al final. Ahora, se intensificó. Pero ya lleva un tiempito doliendo. Y supongo que pasará otro tiempito hasta que desaparezca. Mientras tanto ¿Qué?
Melancolía.
Mi programa de casi todas las noches. Y bueno, qué mejor ambiente para una escena dramática que una noche solitaria, con la música adjunta en esta entrada sonando a todo volumen en mis oídos. Lágrimas, infaltables. Aunque ya es hiper habitual, en cualquier lugar, por cualquier razón. Siento que estoy más sensible ahora que hace un año. Más llorona, también.
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Creo que no me conocías así, y la verdad yo tampoco. Me refiero, nunca cerré la puerta dejando a alguien que quiero del lado de afuera, excepto cuando nos despedimos.
Ahora que lo pienso, aquello fue una despedida ¿no? Tiene que haberlo sido, por eso tanto dolor. De mi parte, hay que aclarar. Tus silencios prolongados dijeron que para vos sería tan fácil. Solo te jodería. Me pregunto cuánto te durará lo "jodido". ¿Cuántos días? ¿O serán horas, minutos? Tal vez tu malestar haya durado lo que tardaste en llegar a tu casa. Quizás ni siquiera la incomodidad llegó a la esquina.
Y a mí me dolió cada mirada que esquivé, cada vuelta de llave, cada segundo que estuviste ahí, helado, de espaldas a la reja. Y yo mirándote, sin saber que hacer. Conteniendo las ganas de abrir la puerta y abrazarte, a pesar de que no podamos ponernos de acuerdo.
Me encantaría poder aceptar tu propuesta. Me encantaría mantener tu misma postura, indolente, distante, superficial. Pero no puedo, no soy yo. 
Sufro con vos, sufro sin vos. Y es la tortuosa ambigüedad de todo enamorado-no-correspondido, o en su variante contemporánea: enamorado-no-correspondido-como-él-quisiera. Lo cual, a mí parecer, es tanto o más insoportable. Porque está en el medio, no es ni una cosa ni la otra, es el maldito y complicado gris: te quiero pero no tanto. Me gusta estar con vos pero no quiero estar con vos. Sí pero no. No sé. Tal vez. Podría ser. Pero...
Puedo asegurar que estar en ese gris durante (redondeemos) un año, no es lindo. Más desagradable aún cuando intentás aclarar u oscurecer el gris, pero el otro no hace caso. El otro es cómodo y deja que vos decidas todo. Total, si sufrís: vos lo elegiste. Vos te autoinvitaste. Vos elegiste salir con un raro como yo.
Y da más bronca y más tristeza cuando una cae en la cuenta de que el otro tiene razón. Es horrible pero necesario caer en la cuenta de varias cosas. Hacer un click de los muchos clicks que el otro te describió alguna vez.
Entonces cuando caes en la cuenta de que vos misma elegiste esto, te ves en la obligación de revertirlo, de elegir justo lo contrario. Es peor cuando elegís lo contrario impulsada por un deber, y porque te das cuenta que no das más, que es demasiado dolor, demasiado constante. Porque si lo eligiera porque ya no lo quiero, sería algo muy distinto.

No sé cómo cerrar esta entrada. Hubo varias frases de cierre que pasé por alto. Así que utilizaré el poco sutil:
CHAU.

lunes, 11 de marzo de 2013

Manuscrito IV

Ya es al pedo poner notas diciendo que no escribí la fecha.

Caminando bajo el cielo titubeante de Sicilia, Facundo (o quizás Valeria), señaló un afiche publicitario.
- ¿Qué significa Carpe Diem?
Temiendo estar explicando un error, dije que, según había entendido, significaba algo así como "Vivir el Hoy".
Nuestro guía turístico de turno, intervino con una de sus frases flotantes: viví el día como si fuese el último. Opiné que si viviera todos los días como si fuesen el último, jamás adquiriría responsabilidades. Nuestro guía discrepó, y yo no dije más nada. Si dejaba que la conversación se volviera más filosófica, él empezaría con uno de sus interminables discursos y yo solo quería chapotear en paz por las calles de Messina.
Sin embargo, le seguí dando vueltas al asunto en mi cabeza. No estaba de acuerdo con vivir como si fuese el último día por lo ya opinado, pero sí me gustaban las frases "Disfruta las pequeñas cosas" y "Aprovecha las oportunidades". Siguiendo ésta última, ahora me encuentro en Italia; y gracias a la primera soy feliz con una taza de chocolatada. Pero volviendo al asunto de esta entrada (porque está en mis planes publicarlo en el blog), "Aprovecha las oportunidades" me dio buenos frutos este verano (o invierno). Porque entre tanta niebla mental y tanta desilusión adolescente, supo darle bastante emoción a mi estadía en Mammola. Y de paso demostró la importancia de saber idiomas, y me enseñó esto de conocer a alguien sin albergar expectativas a futuro, y lo lindo que suena el acento italiano cuando algún joven te dice:
Bella, ci vediamo... domani, dopo domani... Ci vediamo. 

sábado, 9 de marzo de 2013

Manuscrito III

Nota: Sin fecha, pero seguro fue un par de días después de llegar a Mammola.

Tengo las manos entumecidas por el frío, pero igualmente me esforzaré en escribir.
Cartas Marcadas es un libro, como bien advierte su contratapa, sumamente confuso. Te hace pensar, y a la vez dudar de lo que estás pensando, nunca tenes la certeza de que lo comprendido es lo correcto, o de que no entendiste absolutamente nada, o de que captaste alguna parte, o de que su mensaje es tan subjetivo que da lo mismo lo que comprendas.
No puedo evitar identificarme con los muchos amoríos casuales de Jorge Allen. Todas esas mujeres, por supuesto, están perdidamente enamoradas del poeta y filósofo. Salvando las distancias (que, siendo realistas, son muchas), vos sos mi Jorge Allen. Ese que yace con tantas, y sin embargo no se encuentra esencialmente satisfecho. El que aprovecha la facilidad pero va tras el ideal de mujer superior, que es tan grandiosa como inalcanzable, incluso ficticia, inexistente. Y regreso, una vez más, al mismo punto (o curva) de mi círculo de cavilaciones, cuyo centro sos vos.
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Todos saben que este no es mi lugar, que soy un bicho raro, que de italiano solo tiene el apellido. Solo con verme se sabe que mis rasgos provienen de otras raíces, y en este caso las apariencias no engañan. 
Hablan a mis espaldas pero mis oídos están siempre atentos. Las conversaciones cuando no estoy presente, recalcan mis diferencias:
- ...Que Magalí no se entere.
- ...Que no se sienta mal.
- ...Parece de otro planeta.
- ...No le digamos.
- ...Va a quedar mal.
- ...Pobre Magalí.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Manuscrito II

Nota: tampoco le puse fecha. Soy estúpida. Pero sospecho que fue durante el viaje a Venecia. 

Momento melancólico del mes. O taciturno. O simplemente demasiado sensible. Hace un rato me percaté de que todo se reduce a una razón biológica, aunque eso no lo hace menos intenso.
Lloro por vos, lloro por una canción, por un recuerdo de mis 15 Años, por todo.
Menos mal que traje esta libretita, si bien hubiese preferido un cuaderno más grande. Pero escribir a mano en un tren le da algo especial al asunto. Extrañaba escribir, extrañaba mi escape.
Tras unos pocos párrafos me siento mucho mejor. O tal vez se deba a las gotitas mágicas, o al reggae optimista que retumba en mis oídos.
Sinceramente, me gusta esto de estar sola. Lo más sola que se pueda, al menos no tengo que hablar con nadie, ni escuchar peleas estúpidas de hermanos Me gusta más la voz de Lily Allen.
A esto es a lo que estoy acostumbrada, y desde hace diez días que no disfruto de mi tranquila soledad, aunque la soledad me lleva a pensar, y de una manera u otra mis cavilaciones terminan en vos y mis ganas de verte. Estoy hasta las manos.

martes, 5 de marzo de 2013

Manuscrito I

Nota: Realmente me arrepiento de no haber tomado nota de la fecha. Solo puedo decir que fue escrito aún en Roma, una noche antes de dormir. 

No puede ser que ni siquiera a tantos kilómetros de distancia mi mente esté despejada de vos. Varias veces me sumo en la tristeza y veo cómo esto contrasta con mi realidad actual.
Todo en absoluto me recuerda a vos. ¿Dónde habrás estado? ¿Cuál habrá sido el sitio exacto donde te sentaste? De seguro miraste lo mismo que yo, e incluso algunas cosas más. Es como si siempre llevara conmigo un trocito de vos.
Empecé un libro ayer y de seguro lo termine hoy, porque aunque el protagonista sea demasiado inexperto para su edad, en otros aspectos me recuerda mucho a vos, y eso solo me hace extrañarte más. 
Pero sé que ahora, incluso aunque llore tanto como para que cambies de opinión, rechazaría la oportunidad. Porque no quiero que hagas las cosas por lástima. Dejarías de ser sincero, y yo pasaría a ser tu prisión. Y no quiero ser una razón más que te prive de tu libertad. Ya tenés suficiente con vos mismo. Y te extraño, y te quiero, te quiero de verdad, te quiero como sea, y espero conocer a alguien a quien querer aún más que a vos. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Fuera de Programa

Okey, esta entrada es fuera de programa, y está destinada a cagarse en las próximas publicaciones que fueron cuidadosamente escritas y planeadas durante mi período italiano.
Pero, como ya se vuelve costumbre en mi vida, las cosas no salen como las planeo desde un principio. Para empezar, antes de irme pensaba escribir mi experiencia del viaje y describir algunas anécdotas. Hoy por hoy, no tengo la más mínima intención de hacer tal cosa. Si te interesa saber detalles me tendrás que contactar (?). Sólo voy a decir que fue satisfactorio, más de lo que esperaba, y aprendí muchísimas cosas no solo respecto a otra cultura sino sobre mi propia familia.
Luego, realmente lamento decirlo con tanta indiferencia, créanme que esto se debe a que ya me deshidraté varias veces en su memoria y me quedé afónica por la misma causa, pero durante mi ausencia falleció Wally, mi gato. Tampoco voy a dar muchos detalles al respecto, pero fue encontrado en el patio de mi casa en la posición en la que habitualmente duerme, mojado a causa de la lluvia, presuntamente envenenado ya que no presentaba ningún tipo de lesión ni anormalidad, a excepción de un vómito que fue encontrado a unos pocos metros. Dije que no iba a dar detalles: mentí.
Sin embargo la profunda tristeza de la pérdida me persigue todavía, y se mezcla con otros asuntos que antes de pisar Buenos Aires podía considerar milagrosamente superados, pero resultó que las heridas se reabrieron con solo recorrer escenarios tan conocidos. Imagino que ya te das una idea de a qué me refiero. Me duele tanto no verte, pero cuando te veo aunque sea a través de una pantalla me duele aún más. Y sé que me dolería peor encontrarte por casualidad. Y sería una auténtica tortura volver a encontrarme con tu mirada, tenerte en carne y hueso delante de mí, tangible y real. A pesar de lo cual, una parte de mí anhela fervientemente el encuentro. 
LOCO PUEDE SER QUE NI SIQUIERA PUEDO PLANEAR ESCRIBIR ALGO! 
En los próximos párrafos, me dedicaría a lamentarme por escrito de tu falta de interés, de tu deliberada ausencia, blablabla. Es como si te hubiera llamado. De alguna manera lo hice. Sea de la manera que fuere, en los últimos minutos deseé tanto esta situación que se cumplió lo más rápido posible. 
Después de tanto tiempo te dignaste a hablarme. Y me duele. Pero sé que te voy a responder. 

PD: Lo que planeaba escribir, excepto el relato de Italia, lo voy a publicar igual. Aunque esta entrada se haya cagado en todas las demás.