jueves, 11 de agosto de 2011

Trastorno de Ansiedad

Como últimamente no me estoy sintiendo muy bien (lo había adjudicado al síndrome premenstrual, pero Andrés ya se tomó el palo y sigo estando como el culo), estuve investigando al respecto, y acá voy a publicar los síntomas e indicios por los cuales me autodiagnostico ansiedad.

Hice un test, siendo el puntaje resultante igual a 101. Esto es lo que salió de tal cifra:

De 100 a 160 puntos
Vives al borde de un ataque de nervios. Estás envuelto por una atmósfera de preocupación por lo que pueda pasar, que en la mayoría de los casos, si te pararas a pensarlo, carece de fundamento. Un consejo, relájate y no le des tantas vueltas a la cabeza, preocuparte antes de tiempo no te dará la solución al problema.

Queriendo amenizar esto, decidí que en realidad mi puntuación podría ser entre 90 y 100. Y eso es lo que dice el test ante dichos números:

De 61 a 100 puntos
Te encuentras en un término medio entre las personas excesivamente controladas y seguras y las que se preocupan por todo, incluso sin motivo. Lo habitual es encontrarse dentro de estos parámetros, en equilibrio entre lo emocional y lo racional. Si te acercas mucho a la puntuación de 100, ten cuidado de no dejarte llevar por la ansiedad en algunos aspectos de tu vida, pues tiendes a preocuparte un poco demasiado.

La parte resaltada, me preocupa.

Ah, la mierda. Leí esta definición y me siento peligrosamente identificada. Pero ¿Por qué, si mi vida es relativamente fácil?
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es mucho más de lo que una persona normal con ansiedad experimenta en su vida diaria. Son preocupación y tensión crónicas aún cuando nada parece provocarlas. El padecer este trastorno significa anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar. El simple hecho de pensar en afrontar el día puede provocar ansiedad.

Los síntomas que padezco, se encuentran resaltados.

Sintomas de ansiedad cognitivos

-Preocupación-Inseguridad-Miedo o temor-Aprensión-Pensamientos negativos (inferioridad, incapacidad)-Anticipación de peligro o amenaza-Dificultad de concentración-Dificultad para la toma de desiciones-Sensación de desorganización o pérdida de control sobre el ambiente.

Sintomas de ansiedad observables

-Hiperactividad
-Paralización motora
-Movimientos torpes y desorganizados-Tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal-Conductas de evitación

Sintomas de ansiedad fisiologicos o verbales

-Cardiovasculares: palpitaciones, pulso rápido, tensión artierial alta, accesos de calor.
-Respiratorios: sensación de sofoco, ahogo, respiración rápida y superficial, opresión toráxica.
-Gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, aerofagia, molestias digestivas.
-Neuromusculares: tensión muscular, temblor, hormigueo, dolor de cabeza tensional, fatiga excesiva.
-Neurovegetativos: sequedad de boca, sudoración excesiva, mareos.


Miriam, HELP ME! Tal vez esté exagerando. Tal vez no. No sé. Mi diagnóstico personal indica que tengo, aunque sea, un principio de TAG. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

Ególicos Anónimos

La muchacha se removió en su asiento, incómoda, al ver que se acercaba su turno. No debía tener más de 17 años, pero su postura rígida, sus labios apretados, y su barbilla elevada, hacían que se viera mayor.
- Gracias por contarnos tu historia, Verónica - dijo el coordinador con una sonrisa comprensiva, mientras todos aplaudían. La joven tensa fue la última en aplaudir, pues la verdad ni siquiera estaba escuchando el relato de su compañera. Mal hecho. Debía estar atenta, ya que ella era la siguiente, y en cuanto los seis pares de ojos allí presentes se posaron sobre la chica, esta no tenía la más pálida idea de lo que iba a decir. 
- Eh... Hola, me llamo Lucila - balbuceó. Todos corearon un entusiasmado «¡Hola, Lucila!». Ella improvisó una sonrisa, que dado su nerviosismo, se asimiló más a una mueca rígida. Todos guardaron silencio y esperaron que Lucila continuara hablando.
- Tengo 16 años y soy ególica - y estúpida, mirá lo que es esta gente ¿Qué hago acá? - Yo... en realidad no necesito esto - su mirada se encontró con la del coordinador, quien inclinaba la cabeza en gesto de pensativa atención. -. Soy una chica sana, no necesito terapia. Mi mamá está un poco loca y no sé de dónde sacó que soy ególica. En serio, no lo soy. Llevo una vida normal - las palabras brotaban sin parar con la firme intención de servir de excusa. Lucila quería marcharse de allí.
- Voy al colegio, me va bien, tengo buenas notas. Tengo muchos amigos, me suelen buscar porque doy consejos excelentes. No soy egoísta, me gusta ayudarlos. Siempre que puedo les doy mi opinión, intento orientarlos. Aunque se trate de un tema en el que yo no tenga experiencia, les doy consejos. Se sabe que tengo más sentido común que ellos, mi mente funciona más calmadamente, y por ende puedo pensar mejor. Me gusta ayudarlos. 
»Como dije, soy una chica normal. Sé que no soy la más bella, pero no lo necesito. Creo que con mi inteligencia y mi gran personalidad, alcanza. Sin embargo, me considero una incomprendida. Este mundo superficial en el que me tocó vivir, impide a los chicos fijarse en mí. Si fueran capaces de ver más allá de la cáscara, podrían apreciar la dulzura de la pulpa (me gustan las metáforas, soy muy buena en eso). Como decía, lo superficial que es la gente le impide valorarme por lo que soy. Pero bueno, no los culpo. Hay personas más evolucionadas que otras, y no hay que descalificarlos por ser tan vacíos y chatos. Algún día, tal vez, logren entender lo que, en este momento, evidentemente está más allá de su capacidad de comprensión. - Lucila se tomó una pausa para recorrer con mirada autosuficiente los rostros de sus compañeros. Algunos asentían con la cabeza; otros, junto con el coordinador, mantenían inexpresivas sus facciones.
- Como verán - continuó, declarándose victoriosa -, soy una chica sana con pensamientos solidarios y humildes. Nada de lo que preocuparse. No tengo ni una pizca de ególica, no me permito tales bajezas. Creo que puedo estar por encima de comentarios vanidosos, porque tranquilamente puedo demostrar mis talentos e innumerables valores con hechos - Lucila fue recogiendo su mochila y se puso de pie mientras hablaba. Miró a sus compañeros con fingida empatía.
- Les deseo muchísima suerte, chicos. La verdad, fue un gusto conocerlos; pero todo esto lo tengo perfectamente superado. Sigan adelante con el tratamiento; no se preocupen, a la larga puede ser que noten mejoras. Cuando logren el equilibrio que yo tengo, me llaman y salimos a tomar algo ¿Eh?. Encantada, che. Suerte, chau.
Lucila se dirigó con paso firme hacia la salida. Impecable, una diosa. Les había demostrado a todos con éxito que ella no necesitaba tratar su ego desbordado. No era ego, sino realismo. Claramente.
- Ejem.. ¿Lucila? - carraspeó el coordinador, elevando las cejas. Ella lo miró por encima del hombro.
- Mejor quedate, va a ser muy interesante... tenemos mucho sobre lo que trabajar.


Escrito el Lunes 8 de Agosto, 01:04 AM.

martes, 2 de agosto de 2011

Tres

Tres palabras:

FUCKIN
CICLOTIMIA
CONTRAPRODUCENTE

domingo, 31 de julio de 2011

Sigo esperando.

Hablame..
Hablame.
Hablame.Hablame.Hablame.
Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame.Hablame. HABLAME.  HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.   HABLAME.


Dale, la concha de tu hermana. Sigo esperando. 

martes, 26 de julio de 2011

Qué lindo arruinarse con vos.

Tardé, pero acá está. No podía dejar de mencionar a esta banda, que me hizo saltar, gritar, cantar, el viernes pasado en Haedo. Al igual que mis compañeras Bionicas(? y bloggeras Sheral y Agus, les quiero rendir homenaje con una entrada.
Elegí filmar y publicar ahora, este tema en particular, porque me siento bastante identificada. Y fue la primer canción que escuché de Tan Bionica. Desde entonces, no paré. 


Arruinarse
Te burlaste de mis sueños, siempre me trataste mal
Te miraba, me veía, y eso me gustaba tanto
Me acerqué, quise hablar, pero vos querías pelear
Y a mí tanto me gustó que no te duré ni un round.

Y a veces pienso, cuando me quedo solo
Te extraño, te lloro, que lindo arruinarse con vos.

Y el día estuvo mal, hoy te soñé
No quiero recordarte más, no me hace bien
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber, si te acordas de mí
O no te importa nada de lo que me pasa.

Estoy un poco ansioso y se termina el día
Ando buscando un poquitito de tu adrenalina
Y en mi cabeza encuentro sólo resignaciones
Estoy pagando el precio de mis buenas intenciones
En qué estaba pensando cuando me vine acá
Tiene que haber alguna buena forma de escapar
Si bien algunas cosas pudieron mejorar
Me está aburriendo esta mentira de la libertad.

Y a veces pienso, cuando me quedo solo
Te extraño, te lloro, que lindo arruinarse con vos
Te juro, linda, me está costando mucho
Termino los días cansado de extrañarte.

Y el día estuvo mal, hoy te soñé
Odiabas el amanecer y yo también
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber si te acordas de mí
O no te importa nada de lo que me pasa.


Y el día estuvo mal, hoy te soñé
Las noches con el huracán, hoy me acordé
Quisiera comprender que estás muy lejos
Y que no te importa nada de lo que me pasa.

Y cada vez que pienso en vos, quiero volver
Y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver
Detesto no saber si te acordas de mi
O no te importa nada de lo que me pasa.


domingo, 24 de julio de 2011

Ya sé, no sé.

Ya sé que cada vez tenés menos razones para confiar en mí. Ya sé que a cada conversación se acentúa mi aspecto apendejado. Ya sé que sos pésimo para conectarte con tu área emocional. Ya sé que crees pocas cosas de las que te digo. Ya sé soy re pesada. Ya sé que ya sabés. 
Lo cierto, es que no sé qué viaja por tu mente. No sé en qué momento te cansás de mí, si es que te cansás. Mirá, no quiero idealizar: no sé si sos tan seco conmigo como lo sos con los demás. Si lo que me contaste es cierto, tenés una parte blanda que se preocupa en alegrar a sus amigos. Bueno..
¿Alguna vez podrás preocuparte así por mí?

viernes, 22 de julio de 2011

El confesionario.

La chica ingresó con paso vacilante en aquel estrecho cuartito. Miró a su alrededor, con leve recelo. Las paredes estaban forradas de terciopelo verde oscuro; el suelo, cubierto por una mullida alfombra blanca. Era pequeño, muy pequeño. En su centro, como único mueble, se hallaba un acolchonado sillón de cuero negro y respaldo alto. La temperatura de aquel lugar no era ni muy cálida ni muy gélida: agradable. 
La muchacha, de falsos ojos claros y espeso cabello castaño, de repente se sintió a gusto. Este era su lugar. Tomó asiento en el mullido sillón, y descubrió, colgados en el apoyabrazos, unos bonitos auriculares. Se los puso, para su sorpresa encajaban perfectamente en sus oídos; era muy cómodos y firmes. 
Entonces sintió unos deseos incontenibles de hablar. Después de todo, para eso había llegado hasta allí.

- Para algunas cosas soy extremadamente sensible. Para otras, no tanto. Todo lo contrario... No confío en los tipos.

- ¿Por qué? - preguntó una voz curiosa desde los auriculares. La chica no se asustó; aquella voz era conocida, aunque no podría especificar de dónde.

- No sé. Tengo quince años, tampoco es que hayan tenido muchas oportunidades de lastimarme. Quiero decir, técnicamente nadie me lastimó. La única que, hasta ahora, me lastima "amorosamente hablando", soy yo. Por mi tendencia adolescente a idealizar las cosas. Pero eso me lleva a no confiar en los tipos.

- Ves muchas películas.

- Puede ser. Las tramas románticas me atraen peligrosamente - la falsa ojiverde rió ligeramente, tras lo cual recuperó su aire pensativo -. O tambien puede ser que me dejo llevar por el estereotipo de "chico pelotudo mujeriego más-histérico-que-una-mina que se autodenomina yo-winner-chamuyero de diecitantos años". Entonces, como pienso que son todos así (o el 98% de los casos), no me creo ni una palabra de lo que dicen.

- ¿Nada de nada? Qué amarga. - la vocecita bufó, divertida, casi con burla.

- Bueno, algunas cosas sí. Pero me refiero... no les creo nada cuando me dicen hermosa, linda, yo gusto de vos, etc. Frases o adjetivos que en mi opinión están armados previamente.

- ¿Y cuál es el problema de que estén armados con anterioridad?

- Siento que dejan de ser sinceros. Va a sonar detestablemente cursi, pero si un flaco me dice algo lindo, quiero que lo diga porque en verdad lo siente. Las palabras vacías, cuando van en esa dirección, no me sirven. 

- Amarga. Aburrida. Divertite un poco, nena. Si un pibe te quiere chamuyar, es porque le pareciste linda. No se van a gastar en hacerte la cabeza si después no van a querer ni un arranque. Osea, de ser así sería un pibe excepcionalmente histérico. 

- Todos son histéricos.

- Te corrijo. Todos somos histéricos alguna vez. Solo que en diferentes niveles. Un coqueteo previo es divertido, aunque tampoco hay que irse a la mierda histeriqueando por histeriquear. Eso sí es desagradable. Tendrías que divertirte más coqueteando y tirandote onda con pibes, aunque si te involucrás sentimentalmente sí corrés el riesgo de salir lastimada. Ese era tu miedo ¿no?

- Sí.. y por eso no confío en los tipos. Tengo miedo de salir lastimada.

- Mirá, a tu edad es muy difícil encontrar el amor de tu vida. Eso viene más adelante. Yo que vos, no me preocuparía por eso. Por ahora, disfrutaría. Puede ser que un chico te guste más que todos los demás, y que quieras que sea solo para vos, y ser solo para él; eso también está bien. No te digo que no tengas novio, que no te enamores. Solo que te sueltes un poco más. Que arriesgues más; pensá esto: la realidad es que pueden lastimarte, pero no es nada de lo que no puedas recuperarte con el tiempo. 

- Ehm.. sí, supongo que tenés razón. Hablando de gustar de gente... la verdad no entiendo esas personas que dicen estar enamoradas al poco tiempo de conocer a alguien. Tampoco creo en el amor a primera vista. 

- Bueno, ese sería otro tema interesante para charlar.